
Sexto Capitulo
Mi Sentir

Mi Sentir
No se, como expresarme, cuando te miro,
Porque cada vez, que te tengo ante mi,
Me embarga una emoción tan infinita...
Que impide decirte, lo que siento por ti.
Tal vez no se, decir palabras bonitas
Ni expresarme, como muchos poetas, sólo se, que desde que te conocí
Me paso, mis noches en vela...
Imaginando como será tocarte,
Sentir la suavidad de tu piel perfumada
Verme en tus bellos ojos reflejados,
Radiando de felicidad, porque también me amas.
Y en silencio, en la quietud de la noche
Me reclamo a mi mismo, porque...
Por que no puedo decirte lo que siento?
Por que, por que Dios, soy tan cobarde?..
Y me respondo tristemente...
Es tu miedo, tu bien lo sabes...
Tienes miedo a su rechazo...
Y que jamás pueda a ti, amarte.
Y un dolor oprime mi pecho...
Por el montón de emociones reprimidas
Porque me muero por decirte:
Te amo tanto, tanto...
Vida mía.
Esto es lo que desatas en mi,
Y ahora ya lo sabes...
En cada línea de estar carta, esta al descubierto, mi alma.
Porque ya no puedo callar este amor.
Porque hoy necesito decirte, mi sentir ...
Ya solo faltaban dos días para el baile.
Era esta época donde la escuela era un invernadero de entusiasmo. La mayoría, para evitar encuentros embarazosos antes del baile elegía esta época para invitar a sus parejas.
Danika todavía estaba algo alterada por su sueño de anoche y no pareció prestar mucha atención a este hecho. Aun así trate de evitarla lo mas disimuladamente. No la miraba a los ojos y procuraba no pasar mucho tiempo cerca de ella.
En el clubcar se notaban los nerviosismos, la excitación, la emoción, como se ruborizaban las muchachas.
Me aleje a la barra inmediatamente. ¡Que horror! Note el rubor en mi cara y el rostro de Kei no dejaba de figurar en mis pensamientos. Pedí un capuchino y me dirigí a la construcción del fondo. Se veía como un escenario pero no podíamos asegurar nada por ahora. No me entretuve mucho ahí, si me quedaba parada en un solo lugar Danika vendría por mi.
Pensé que lo que haría seria ir con las chicas que miraran sonrojadas a algún muchacho y preguntar inocentemente por que estaban así. De ese modo podría iniciar una conversación hasta que llegáramos a la escuela.
A la primera que encontré fue a Diana y sus amigas, experta en el elemento agua. Tenía el mismo nivel que Danika controlando este elemento.
-Hola Diana
Me acerque por detrás de ellas y se sobresaltaron al oírme.
-¡Natsuko! ¿Qué haces aquí? Normalmente estas con tus hermanas y los Kimochi.
-Si, pero decidí darme un paseo. Pero ¿a quien miran tanto?
Se mostraron un poco avergonzadas y lanzaron risitas nerviosas. Se mostraron un poco contrariadas si decirme o no.
-Es… es el joven… bueno, es…
-Ya díganme, no me enfadare, sea quien sea. –inmediatamente paso por mi mente Kei.
-Bueno, es el joven… Nakamura.
-Ohhhh, no se preocupen.
Se relajaron al darse cuenta de que hablaba sinceramente.
-Pero como sale con tu hermana, solo lo estamos viendo a la lejanía, y aun así es hermoso.
-Pero es un poco egocéntrico, ¿no?
-Si pero últimamente se comporta mas amable. Se esta volviendo el chico perfecto.
Yo tenía muchas dudas sobre eso pero no quería molestarlas. Hablamos sobre con quien, aparte de Nakamura, les gustaría ir al baile.
-A mi me gustaría que me invitara Adrian. No me atrevo a invitarlo, es que es tan lindo. – respondió Aurora, una chica del elemento fuego y aire. Su cabello recordaba al sol cuando amanecía o se ocultaba el sol con ese tono anaranjado.
-Yo escogería a Aaron, no me gusta exactamente pero me cae muy bien, no me negaría si me invitara.- Nidia siempre utilizaba ropa muy ligera, solo utilizaba ropa normal en el invierno y eso no le gustaba mucho.
-Pienso invitar a Jacobo. Es muy tímido por lo tanto no creo que el me invite.- Diana era muy bonita. Tenía el cabello rubio natural y ondulado. Sus ojos eran color miel, y siempre vestía de colores que combinaran con su cabello. Hoy venia de azul, una minifalda de mezclilla y una blusa escotada.
-¿Y con quieres ir al baile Natsuko?
Me quede congelada. Me habían atrapado por sorpresa. Mi mente se dirigió mecánicamente hacia Kei y sin pensarlo lancé una fugaz mirada en su dirección pero fue suficiente para que ellas notaran a donde miraba. Inmediatamente me lanzaron miradas conspiradoras.
-Te ayudaremos.
Las mire sorprendida. ¿Ayudarme?
-Te ayudaremos. Por como lo miras noto que aun no lo has invitado.
Baje mi mirada para esconder mi rubor.
-No es necesario, de veras.
-Claro que lo es. Es tu mejor amigo, pasas la mayor parte del tiempo junto a el, no seria difícil que se encontraran solos por lo menos una vez al día. Si no lo has invitado aun es que necesitas ayuda.
-No se preocupen, creo que Danika piensa ayudarme.
-¿Y por que no estas con ella?
-Es que no me siento lista, –admití avergonzándome- es mi mejor amigo y pese a pasar mucho tiempo con el no puedo hacerme la idea de que pasaría si me dice que no, estaríamos muy incómodos y no creo que lo mirara en mucho tiempo por la vergüenza.
Me miraron atentamente hasta que llegamos a la escuela. En cuanto se paro el clubcar salí disparada hacia la salida. Fui la primera en salir y me dirigí directo hacia el salón.
¿Por qué, por que? Yo no había pedido ayuda a nadie, y ahora tenía que esquivar a mas gente. De seguro que Danika ya le había pedido ayuda a todos los demás. Estaba en un serio problema. Yo no quería que nadie aparte de mis hermanas se enterara de que mi gustaba Kei. Podía aceptar que Axel lo supiera, el sabe todo sobre nosotras, es como otro hermano para mi.
Pase toda la clase esquivando su mirada, ya sabia lo que decía y no quería afrontarlo, tenía un miedo que me resultaba irracional y no podía encontrarle la razón.
La campana sonó. Salte en mi asiento y sentí una mano sobre mi hombro. Al mirar aterrorizada atrás me encontré con la mirada de mi hermana.
-Natsuko, basta de esquivarnos. – Me dijo con una mirada comprensiva. Después bajo el tono de su voz- Pon otra cara o Kei se preocupara.
Note que pese a que su voz era seria su rostro seguía mostrándose amable. Procure tranquilizarme y mostrarme alegre.
-Tengo algo mas que hacer, hoy no me sentare con ustedes. De veras lo siento.
Salí rápidamente de la habitación. Al quedarme lo suficientemente lejos deje de utilizar magia. No era seguro que me buscaran, no iban a querer levantar sospechas pero Dani era muy hábil para buscar excusas convincentes. No utilizaría magia y ocultaría lo mejor posible mi presencia.
Estuve todo el recreo preguntándoles a las chicas que encontraba a quien querían invitar y quien quería que las invitara. También vi a varios chicos y chicas dar sus declaraciones de amor. Algunos eran muy románticos, otros lo hacían en los momentos mas inoportunos.
Andrés, un chico con lentes y bajito y sin embargo no feo, invito a Ada al baile justo en el momento en que Armando, el chico que le gustaba desde tercero, le iba a responder.
En cambio, Adrian escribió en el aire un mensaje con las nubes que decía:
Era esta época donde la escuela era un invernadero de entusiasmo. La mayoría, para evitar encuentros embarazosos antes del baile elegía esta época para invitar a sus parejas.
Danika todavía estaba algo alterada por su sueño de anoche y no pareció prestar mucha atención a este hecho. Aun así trate de evitarla lo mas disimuladamente. No la miraba a los ojos y procuraba no pasar mucho tiempo cerca de ella.
En el clubcar se notaban los nerviosismos, la excitación, la emoción, como se ruborizaban las muchachas.
Me aleje a la barra inmediatamente. ¡Que horror! Note el rubor en mi cara y el rostro de Kei no dejaba de figurar en mis pensamientos. Pedí un capuchino y me dirigí a la construcción del fondo. Se veía como un escenario pero no podíamos asegurar nada por ahora. No me entretuve mucho ahí, si me quedaba parada en un solo lugar Danika vendría por mi.
Pensé que lo que haría seria ir con las chicas que miraran sonrojadas a algún muchacho y preguntar inocentemente por que estaban así. De ese modo podría iniciar una conversación hasta que llegáramos a la escuela.
A la primera que encontré fue a Diana y sus amigas, experta en el elemento agua. Tenía el mismo nivel que Danika controlando este elemento.
-Hola Diana
Me acerque por detrás de ellas y se sobresaltaron al oírme.
-¡Natsuko! ¿Qué haces aquí? Normalmente estas con tus hermanas y los Kimochi.
-Si, pero decidí darme un paseo. Pero ¿a quien miran tanto?
Se mostraron un poco avergonzadas y lanzaron risitas nerviosas. Se mostraron un poco contrariadas si decirme o no.
-Es… es el joven… bueno, es…
-Ya díganme, no me enfadare, sea quien sea. –inmediatamente paso por mi mente Kei.
-Bueno, es el joven… Nakamura.
-Ohhhh, no se preocupen.
Se relajaron al darse cuenta de que hablaba sinceramente.
-Pero como sale con tu hermana, solo lo estamos viendo a la lejanía, y aun así es hermoso.
-Pero es un poco egocéntrico, ¿no?
-Si pero últimamente se comporta mas amable. Se esta volviendo el chico perfecto.
Yo tenía muchas dudas sobre eso pero no quería molestarlas. Hablamos sobre con quien, aparte de Nakamura, les gustaría ir al baile.
-A mi me gustaría que me invitara Adrian. No me atrevo a invitarlo, es que es tan lindo. – respondió Aurora, una chica del elemento fuego y aire. Su cabello recordaba al sol cuando amanecía o se ocultaba el sol con ese tono anaranjado.
-Yo escogería a Aaron, no me gusta exactamente pero me cae muy bien, no me negaría si me invitara.- Nidia siempre utilizaba ropa muy ligera, solo utilizaba ropa normal en el invierno y eso no le gustaba mucho.
-Pienso invitar a Jacobo. Es muy tímido por lo tanto no creo que el me invite.- Diana era muy bonita. Tenía el cabello rubio natural y ondulado. Sus ojos eran color miel, y siempre vestía de colores que combinaran con su cabello. Hoy venia de azul, una minifalda de mezclilla y una blusa escotada.
-¿Y con quieres ir al baile Natsuko?
Me quede congelada. Me habían atrapado por sorpresa. Mi mente se dirigió mecánicamente hacia Kei y sin pensarlo lancé una fugaz mirada en su dirección pero fue suficiente para que ellas notaran a donde miraba. Inmediatamente me lanzaron miradas conspiradoras.
-Te ayudaremos.
Las mire sorprendida. ¿Ayudarme?
-Te ayudaremos. Por como lo miras noto que aun no lo has invitado.
Baje mi mirada para esconder mi rubor.
-No es necesario, de veras.
-Claro que lo es. Es tu mejor amigo, pasas la mayor parte del tiempo junto a el, no seria difícil que se encontraran solos por lo menos una vez al día. Si no lo has invitado aun es que necesitas ayuda.
-No se preocupen, creo que Danika piensa ayudarme.
-¿Y por que no estas con ella?
-Es que no me siento lista, –admití avergonzándome- es mi mejor amigo y pese a pasar mucho tiempo con el no puedo hacerme la idea de que pasaría si me dice que no, estaríamos muy incómodos y no creo que lo mirara en mucho tiempo por la vergüenza.
Me miraron atentamente hasta que llegamos a la escuela. En cuanto se paro el clubcar salí disparada hacia la salida. Fui la primera en salir y me dirigí directo hacia el salón.
¿Por qué, por que? Yo no había pedido ayuda a nadie, y ahora tenía que esquivar a mas gente. De seguro que Danika ya le había pedido ayuda a todos los demás. Estaba en un serio problema. Yo no quería que nadie aparte de mis hermanas se enterara de que mi gustaba Kei. Podía aceptar que Axel lo supiera, el sabe todo sobre nosotras, es como otro hermano para mi.
Pase toda la clase esquivando su mirada, ya sabia lo que decía y no quería afrontarlo, tenía un miedo que me resultaba irracional y no podía encontrarle la razón.
La campana sonó. Salte en mi asiento y sentí una mano sobre mi hombro. Al mirar aterrorizada atrás me encontré con la mirada de mi hermana.
-Natsuko, basta de esquivarnos. – Me dijo con una mirada comprensiva. Después bajo el tono de su voz- Pon otra cara o Kei se preocupara.
Note que pese a que su voz era seria su rostro seguía mostrándose amable. Procure tranquilizarme y mostrarme alegre.
-Tengo algo mas que hacer, hoy no me sentare con ustedes. De veras lo siento.
Salí rápidamente de la habitación. Al quedarme lo suficientemente lejos deje de utilizar magia. No era seguro que me buscaran, no iban a querer levantar sospechas pero Dani era muy hábil para buscar excusas convincentes. No utilizaría magia y ocultaría lo mejor posible mi presencia.
Estuve todo el recreo preguntándoles a las chicas que encontraba a quien querían invitar y quien quería que las invitara. También vi a varios chicos y chicas dar sus declaraciones de amor. Algunos eran muy románticos, otros lo hacían en los momentos mas inoportunos.
Andrés, un chico con lentes y bajito y sin embargo no feo, invito a Ada al baile justo en el momento en que Armando, el chico que le gustaba desde tercero, le iba a responder.
En cambio, Adrian escribió en el aire un mensaje con las nubes que decía:
“Para Aurora:
Amor de colegio
Despierto con una sonrisa,
Amor de colegio
Despierto con una sonrisa,
y una alegría en el corazón,
me arreglo y me voy,
al colegio donde se que vas a estar vos.
Llega el maestro a darnos clases,
y no puedo ni concentrarme,
que es lo que me pasa, ya no entiendo,
pues en ti solo pienso.
Amor de colegio, te llevo muy dentro,
cuando estamos juntos,
se me va el tiempo,
amor de colegio en ti solo pienso,
en tu mirada yo me pierdo,
es que te quiero amor de colegio.
Esta despertando en mi,
algo que jamás sentí,
es tan inexplicable lo que siento,
cuando me di cuento que solo pensaba en ti”

Y debajo de esto dibujo un corazón que parecía estar ardiendo. Era muy hermoso. Encontré a Aurora sentada en la fuente llorando de alegría junto a sus amigas que se alejaron lentamente al notar que Adrian se les acercaba todo ruborizado.
Me aleje despacio, me ponía sentimental todo esto.
No paso mucho tiempo después cuando sonó la campana. Me suponía que Danika llegaría temprano para tomarse sus medicinas. No me apure, me sentía un poco triste por ser tan cobarde. Al llegar al salón me pude relajar y dejar mi escudo. Me había dejado un poco agotada.
Aunque sea contradictorio, necesitamos magia para poder ocultarla. Es como que se necesita gente para encerrar a mas gente, pero esta gente esta capacitada para hacerlo y sabemos que pueden establecer una emboscada exitosamente y no revelar a personas del exterior su ubicación.
La clase de ahora se trataba sobre nosotros, los druidas.
En realidad no éramos druidas totalmente. Veníamos de ellos pero en el camino de la historia nos separamos. Aun conservábamos parte de sus costumbres y teníamos ciertas semejanzas con ellos pero no nos considerábamos totalmente druidas. Pero desde que habían desaparecido de nuestro mundo nos habíamos permitido tomar su nombre completo, por lo menos hasta que aparecieran de nuevo.
La miss solía dividir los temas mas grandes en varias partes. Hoy veríamos sobre el control de los elementos y los grandes druidas de cinco elementos.
Este tema me recordó una situación que habíamos tenido al inicio de clases.
Toda la primaria fingimos que solo podíamos manejar dos elementos por la reacción que podrían tener nuestros compañeros, se enfadaron mucho cuando se enteraron, creyeron que los estábamos discriminando al no juntarnos con nadie mas, pero la final todo se arreglo.
Era tan aburrido que me quería dormir. Tomamos notas en silencio. Todos nos sobresaltamos al sentir en la puerta la presencia del Director Alejandro. ¿Qué hacia aquí? Normalmente el no visita los salones, se queda en su oficina resolviendo todo desde ahí, nadie sabe como.
-Por favor, pase señor director.
Cruzo el umbral y vimos su perfil. Era muy guapo y joven, pero le quitaba parte de su belleza siempre lo serio que estaba y a veces hasta se veía molesto pero el no parecía darse cuenta.
Voltee a mirar a Danika y me quede con la boca abierta al verla… ¡dormida!. En presencia de nuestro director. Decidí no mirarla para no dirigir la atención hacia ella, con suerte no seria por ella que estuviera aquí.
-Buenos días maestra Damira, vengo a hablar con la señorita Yanahisawa.
-Discúlpeme, ¿pero con cual de todas?
-Con la señorita Danika por favor.
Comencé a sudar frio. ¿Por qué este día? Danika estaba en serio problemas.
No quería mirar en su dirección, sabía que todos estaban también muy sorprendidos pero no quería mirar la cara del maestro y el director.
Sentí un cambio en al atmosfera del ambiente. Me arme de valor para mirar. Ahora todos estaban más nerviosos y miraban al Director y después a Danika. Mire a Danika y vi que tenia los ojos entreabiertos. Me levante sigilosamente de mi asiento y me acerque al asiento de Danika. Cuando estuve lo suficientemente cerca para que no me notaran envíe un susurro a través del aire a su oreja destapada.
-¡Danika! Despierta, el director esta aquí.
-¡¡¡¡¿¿¿¿Queeeee, el director esta aquí????!!!!
Una gotita apareció en la cabeza de todos en el salón. Regrese silenciosamente a mi asiento y baje la vista. Danika estaba súper avergonzadísima y no paraba de disculparse.
-Ya, ya, ya. Es suficiente señorita Yanahisawa. Solo venia a darle el anuncio de que los alumnos la han elegido como la reina del baile de primavera. He de recordarle que ser elegida como reina en algo en esta escuela significa que los alumnos la ven como una de las mejores y mas dedicadas alumnas de este instituto. No quiero volverla a encontrar en ese estado o pensare seriamente de revocarle su titulo, ¿esta entendido?
-Si, de verdad, perdóneme señor director.
-Bueno, tengo muchas cosas que hacer. Me retiro. Buenas tardes maestra Damira.
Cuando nos aseguramos de que el director estaba lo suficientemente lejos pareció como si cada una de nosotros explotara de emoción. Varios de nosotros felicitamos efusivamente a Danika.
En medio del escándalo provocado por la espectacular noticia, Danika trato de llamasr la atención de la maestra que hablaba con Aida, jefa del comité del baile, sobre los preparativos.
-¡¡Maestra!!
Nos calmamos un poco todos y prestamos atención.
-Mande.
-Estoy un poco confundida. ¿Quién me postulo como reina del baile?
-¿No te postulaste tu?
Nego con al cabeza pero la risa que oímos a continuación nos saco de dudas. Al voltearnos las tres miramos a Axel, Danika con un toque de acusación en mi mirada.
-Tú y Kei me supongo.
Asintió con la cabeza y Kei se le acerco. Ninguno de los dos demostraba estar levemente arrepentidos.
-Yo te postule a ti y Mitsuko, y el a Natsuko.
Yo y Mitsuko nos sorprendimos al saber que nosotras éramos las otras candidatas. Me ruborice un poco cuando Axel dijo que Kei me había postulado a mi, pero de seguro había sido para que Axel no postulara a todas.
Todo el salón se quedo en silencio por unos instantes, pero el silencio lo rompió Merari, que se empezó a reír sin razón aparente. Su risa se fue contagiando por todo el salón y al final hasta la maestra se estaba riendo.
Cuando paramos de reír preparamos nuestras cosas para ir a la clase de la ultima hora. Nos tocaba “Conocimiento de personalidad”, que era una de las semejanzas que teníamos a de ellos. Desde su desaparición nos impusimos la misión de adquirir mas semejanzas con ellos para tratarlas de mantenerlas vivas.
Era un misterio de cómo habían desaparecido los druidas, siempre habían sido muy fuertes. Lo sabíamos ya que los principales jefes de muestro clan habían retado a pertenecientes del clan druida a constantes batallas para tomar la posesión del titulo druida. Cuando desaparecieron en un principio estaban felices pero con el tiempo sintieron que el no merecían llamarse druidas si no se lo ganaban justamente y para calmar un poco su conciencia habían hecho que cada uno de nosotros fuera adquiriendo mas semejanzas con los “Primeros Druidas” día con día.
Las clases se hacían en un salón muy especial. Parecía un bosque de verdad en el cual siempre era de noche, hasta las ventanas mostraban negrura. A muchos nos gustaba estar ahí, era como estar al aire libre y eso a mi en especial, me encantaba. Sentir Toda la frescura, verme rodeada de tantas plantas tan distintas, oír un susurro que parecía provenir de las mismas plantas tan claro para jurarlo pero siempre sin poder distinguir lo que decían.
Yo creo que hablan en otro idioma, un idioma que ninguno de nosotros conoce e imposible de descifrar.
Estuvimos viendo los movimientos de las estrellas toda la clase, mientras escuchábamos al maestro como podían afectar las posiciones planetarias en la magia, y en algunos casos eso influía mucho en su estado de animo, pero, nos aclaro, eso era en casos muy raros donde la persona sufría de una extraña enfermedad donde parecía que su cierta parte de su alma y su aura se juntaban y tenían una fuerte conexión, como consecuencia ante las emociones fuertes sus poderes podrían salirse de control. A veces esto era tal que la persona tenia problemas con su personalidad en el caso malo, y podría volverse loco en el peor escenario. Pero igualmente estaba la situación que con la orientación adecuada aprendía a manejar sus emociones y servían en el aspecto como artistas.
La clase acabo. Antes de salir vislumbre la imagen de Danika que recibía algo de Nakamura.
Nos reunimos todos en el balcón del clubcar. Me encantaba en aire libre y sentía esto tan relajante y satisfactorio. Por lo que oía Danika no había estado con ellos en el recreo y había estado con Nakamura. Le preguntaron de que había hablado y que le había dado antes de salir.
-De alguna forma logro que le contara la historia de las disputas que hubo entre mi madre y nuestros abuelos paternos antes de que se marchara. Y –metió la mono en su mochila y saco un cuaderno de pasta dura. Era hermoso. En su portada estaba un ángel de cabellos largos y blancos, con un vestido del mismo color que le llegaba hasta los tobillos e iba descalza. Su rostro era inexpresivo con ojos que recordaban a la luna llena. En sus manos llevaba un corazón atravesado por una rosa roja.- me dio esto. Dijo que era de parte de su padre, como disculpa por no haber estado el día de mi visita.
Me quede sumida en mis pensamientos al recordar el significado de esa flor.
Desde pequeñas mis hermanas y yo soñábamos con que algún día nuestro chico perfecto viniera y nos regala rosas rojas.
Al mirar a mi hermana ella pudo leerme el pensamiento. Me sonrió gentilmente diciéndome sin palabras que ese sueño estaba mas cerca para mi que para ella dos y que debía seguirlo.
Evite mirar a Kei hasta que lleguemos a la casa y nos bajamos.
-Buenos tardes mis niñas. ¿Cómo les fue en la escuela?
-Estuvo bien. Tenemos que repasar para la clase de mañana y comenzar con la tarea de “Conocimiento de personalidad”, es para el viernes pero hay tantos cálculos e investigaciones que nos tomara un buen tiempo.
-Y después no querremos hacerla.
Me quede en silencio imaginándome a Kei entregándome rosas. Cruzo por mi mente la idea de lo lejano que sentía ese sueño para después pensar a otra chica recibiendo las rosas que yo deseaba.
¡Que horrible! Por acto reflejo Salí corriendo a mi habitación con lágrimas en los ojos. No importaba lo que dijera Danika, Mitsuko o Axel, ese sueño estaba muy lejano para mi. Era demasiado cercanos para que pensara en mi como mas que su mejor amiga.
La puerta sonó y se oyó la vos de mi Mistuko al otro lado de la puerta.
-¡Natsuko, ábrenos!
No respondí. Sentía como si mi voz se hubiera quedado en el vestíbulo. Seguí derramando lagrimas desesperanzadas ignorando las suplicas de mis hermanas al otro lado de la puerta.
Cuando al fin pude calmarme prendí la radio y la sintonice en mi estación favorita. Ya debía de estar mi programa favorito. Recitaban poemas y poemas, miles de poemas en todo el programa y opinaban sobre ellos y sus autores, sobre su estilo, lo que debía de haber sentido en ese momento, etc.
-Ahora el poema “Mi sentir”
Me aleje despacio, me ponía sentimental todo esto.
No paso mucho tiempo después cuando sonó la campana. Me suponía que Danika llegaría temprano para tomarse sus medicinas. No me apure, me sentía un poco triste por ser tan cobarde. Al llegar al salón me pude relajar y dejar mi escudo. Me había dejado un poco agotada.
Aunque sea contradictorio, necesitamos magia para poder ocultarla. Es como que se necesita gente para encerrar a mas gente, pero esta gente esta capacitada para hacerlo y sabemos que pueden establecer una emboscada exitosamente y no revelar a personas del exterior su ubicación.
La clase de ahora se trataba sobre nosotros, los druidas.
En realidad no éramos druidas totalmente. Veníamos de ellos pero en el camino de la historia nos separamos. Aun conservábamos parte de sus costumbres y teníamos ciertas semejanzas con ellos pero no nos considerábamos totalmente druidas. Pero desde que habían desaparecido de nuestro mundo nos habíamos permitido tomar su nombre completo, por lo menos hasta que aparecieran de nuevo.
La miss solía dividir los temas mas grandes en varias partes. Hoy veríamos sobre el control de los elementos y los grandes druidas de cinco elementos.
Este tema me recordó una situación que habíamos tenido al inicio de clases.
Toda la primaria fingimos que solo podíamos manejar dos elementos por la reacción que podrían tener nuestros compañeros, se enfadaron mucho cuando se enteraron, creyeron que los estábamos discriminando al no juntarnos con nadie mas, pero la final todo se arreglo.
Era tan aburrido que me quería dormir. Tomamos notas en silencio. Todos nos sobresaltamos al sentir en la puerta la presencia del Director Alejandro. ¿Qué hacia aquí? Normalmente el no visita los salones, se queda en su oficina resolviendo todo desde ahí, nadie sabe como.
-Por favor, pase señor director.
Cruzo el umbral y vimos su perfil. Era muy guapo y joven, pero le quitaba parte de su belleza siempre lo serio que estaba y a veces hasta se veía molesto pero el no parecía darse cuenta.
Voltee a mirar a Danika y me quede con la boca abierta al verla… ¡dormida!. En presencia de nuestro director. Decidí no mirarla para no dirigir la atención hacia ella, con suerte no seria por ella que estuviera aquí.
-Buenos días maestra Damira, vengo a hablar con la señorita Yanahisawa.
-Discúlpeme, ¿pero con cual de todas?
-Con la señorita Danika por favor.
Comencé a sudar frio. ¿Por qué este día? Danika estaba en serio problemas.
No quería mirar en su dirección, sabía que todos estaban también muy sorprendidos pero no quería mirar la cara del maestro y el director.
Sentí un cambio en al atmosfera del ambiente. Me arme de valor para mirar. Ahora todos estaban más nerviosos y miraban al Director y después a Danika. Mire a Danika y vi que tenia los ojos entreabiertos. Me levante sigilosamente de mi asiento y me acerque al asiento de Danika. Cuando estuve lo suficientemente cerca para que no me notaran envíe un susurro a través del aire a su oreja destapada.
-¡Danika! Despierta, el director esta aquí.
-¡¡¡¡¿¿¿¿Queeeee, el director esta aquí????!!!!
Una gotita apareció en la cabeza de todos en el salón. Regrese silenciosamente a mi asiento y baje la vista. Danika estaba súper avergonzadísima y no paraba de disculparse.
-Ya, ya, ya. Es suficiente señorita Yanahisawa. Solo venia a darle el anuncio de que los alumnos la han elegido como la reina del baile de primavera. He de recordarle que ser elegida como reina en algo en esta escuela significa que los alumnos la ven como una de las mejores y mas dedicadas alumnas de este instituto. No quiero volverla a encontrar en ese estado o pensare seriamente de revocarle su titulo, ¿esta entendido?
-Si, de verdad, perdóneme señor director.
-Bueno, tengo muchas cosas que hacer. Me retiro. Buenas tardes maestra Damira.
Cuando nos aseguramos de que el director estaba lo suficientemente lejos pareció como si cada una de nosotros explotara de emoción. Varios de nosotros felicitamos efusivamente a Danika.
En medio del escándalo provocado por la espectacular noticia, Danika trato de llamasr la atención de la maestra que hablaba con Aida, jefa del comité del baile, sobre los preparativos.
-¡¡Maestra!!
Nos calmamos un poco todos y prestamos atención.
-Mande.
-Estoy un poco confundida. ¿Quién me postulo como reina del baile?
-¿No te postulaste tu?
Nego con al cabeza pero la risa que oímos a continuación nos saco de dudas. Al voltearnos las tres miramos a Axel, Danika con un toque de acusación en mi mirada.
-Tú y Kei me supongo.
Asintió con la cabeza y Kei se le acerco. Ninguno de los dos demostraba estar levemente arrepentidos.
-Yo te postule a ti y Mitsuko, y el a Natsuko.
Yo y Mitsuko nos sorprendimos al saber que nosotras éramos las otras candidatas. Me ruborice un poco cuando Axel dijo que Kei me había postulado a mi, pero de seguro había sido para que Axel no postulara a todas.
Todo el salón se quedo en silencio por unos instantes, pero el silencio lo rompió Merari, que se empezó a reír sin razón aparente. Su risa se fue contagiando por todo el salón y al final hasta la maestra se estaba riendo.
Cuando paramos de reír preparamos nuestras cosas para ir a la clase de la ultima hora. Nos tocaba “Conocimiento de personalidad”, que era una de las semejanzas que teníamos a de ellos. Desde su desaparición nos impusimos la misión de adquirir mas semejanzas con ellos para tratarlas de mantenerlas vivas.
Era un misterio de cómo habían desaparecido los druidas, siempre habían sido muy fuertes. Lo sabíamos ya que los principales jefes de muestro clan habían retado a pertenecientes del clan druida a constantes batallas para tomar la posesión del titulo druida. Cuando desaparecieron en un principio estaban felices pero con el tiempo sintieron que el no merecían llamarse druidas si no se lo ganaban justamente y para calmar un poco su conciencia habían hecho que cada uno de nosotros fuera adquiriendo mas semejanzas con los “Primeros Druidas” día con día.
Las clases se hacían en un salón muy especial. Parecía un bosque de verdad en el cual siempre era de noche, hasta las ventanas mostraban negrura. A muchos nos gustaba estar ahí, era como estar al aire libre y eso a mi en especial, me encantaba. Sentir Toda la frescura, verme rodeada de tantas plantas tan distintas, oír un susurro que parecía provenir de las mismas plantas tan claro para jurarlo pero siempre sin poder distinguir lo que decían.
Yo creo que hablan en otro idioma, un idioma que ninguno de nosotros conoce e imposible de descifrar.
Estuvimos viendo los movimientos de las estrellas toda la clase, mientras escuchábamos al maestro como podían afectar las posiciones planetarias en la magia, y en algunos casos eso influía mucho en su estado de animo, pero, nos aclaro, eso era en casos muy raros donde la persona sufría de una extraña enfermedad donde parecía que su cierta parte de su alma y su aura se juntaban y tenían una fuerte conexión, como consecuencia ante las emociones fuertes sus poderes podrían salirse de control. A veces esto era tal que la persona tenia problemas con su personalidad en el caso malo, y podría volverse loco en el peor escenario. Pero igualmente estaba la situación que con la orientación adecuada aprendía a manejar sus emociones y servían en el aspecto como artistas.
La clase acabo. Antes de salir vislumbre la imagen de Danika que recibía algo de Nakamura.
Nos reunimos todos en el balcón del clubcar. Me encantaba en aire libre y sentía esto tan relajante y satisfactorio. Por lo que oía Danika no había estado con ellos en el recreo y había estado con Nakamura. Le preguntaron de que había hablado y que le había dado antes de salir.
-De alguna forma logro que le contara la historia de las disputas que hubo entre mi madre y nuestros abuelos paternos antes de que se marchara. Y –metió la mono en su mochila y saco un cuaderno de pasta dura. Era hermoso. En su portada estaba un ángel de cabellos largos y blancos, con un vestido del mismo color que le llegaba hasta los tobillos e iba descalza. Su rostro era inexpresivo con ojos que recordaban a la luna llena. En sus manos llevaba un corazón atravesado por una rosa roja.- me dio esto. Dijo que era de parte de su padre, como disculpa por no haber estado el día de mi visita.
Me quede sumida en mis pensamientos al recordar el significado de esa flor.
Desde pequeñas mis hermanas y yo soñábamos con que algún día nuestro chico perfecto viniera y nos regala rosas rojas.
Al mirar a mi hermana ella pudo leerme el pensamiento. Me sonrió gentilmente diciéndome sin palabras que ese sueño estaba mas cerca para mi que para ella dos y que debía seguirlo.
Evite mirar a Kei hasta que lleguemos a la casa y nos bajamos.
-Buenos tardes mis niñas. ¿Cómo les fue en la escuela?
-Estuvo bien. Tenemos que repasar para la clase de mañana y comenzar con la tarea de “Conocimiento de personalidad”, es para el viernes pero hay tantos cálculos e investigaciones que nos tomara un buen tiempo.
-Y después no querremos hacerla.
Me quede en silencio imaginándome a Kei entregándome rosas. Cruzo por mi mente la idea de lo lejano que sentía ese sueño para después pensar a otra chica recibiendo las rosas que yo deseaba.
¡Que horrible! Por acto reflejo Salí corriendo a mi habitación con lágrimas en los ojos. No importaba lo que dijera Danika, Mitsuko o Axel, ese sueño estaba muy lejano para mi. Era demasiado cercanos para que pensara en mi como mas que su mejor amiga.
La puerta sonó y se oyó la vos de mi Mistuko al otro lado de la puerta.
-¡Natsuko, ábrenos!
No respondí. Sentía como si mi voz se hubiera quedado en el vestíbulo. Seguí derramando lagrimas desesperanzadas ignorando las suplicas de mis hermanas al otro lado de la puerta.
Cuando al fin pude calmarme prendí la radio y la sintonice en mi estación favorita. Ya debía de estar mi programa favorito. Recitaban poemas y poemas, miles de poemas en todo el programa y opinaban sobre ellos y sus autores, sobre su estilo, lo que debía de haber sentido en ese momento, etc.
-Ahora el poema “Mi sentir”
Mi Sentir
No se, como expresarme, cuando te miro,
Porque cada vez, que te tengo ante mi,
Me embarga una emoción tan infinita...
Que impide decirte, lo que siento por ti.
Tal vez no se, decir palabras bonitas
Ni expresarme, como muchos poetas, sólo se, que desde que te conocí
Me paso, mis noches en vela...
Imaginando como será tocarte,
Sentir la suavidad de tu piel perfumada
Verme en tus bellos ojos reflejados,
Radiando de felicidad, porque también me amas.
Y en silencio, en la quietud de la noche
Me reclamo a mi mismo, porque...
Por que no puedo decirte lo que siento?
Por que, por que Dios, soy tan cobarde?..
Y me respondo tristemente...
Es tu miedo, tu bien lo sabes...
Tienes miedo a su rechazo...
Y que jamás pueda a ti, amarte.
Y un dolor oprime mi pecho...
Por el montón de emociones reprimidas
Porque me muero por decirte: Te amo tanto, tanto...
Vida mía.
Esto es lo que desatas en mi,
Y ahora ya lo sabes...
En cada línea de estar carta, esta al descubierto, mi alma.
Porque ya no puedo callar este amor.
Porque hoy necesito decirte, mi sentir ...
Me deje llevar por el poema y desee que Kei pudiera escucharlo y saber que en el fondo de mi corazón se lo dedicaba a el.
No supe cuando, no me importo, pero me quede dormida y mi mente dejo libre las imágenes que trate de evitar en un comienzo.
La chica no tenía rostro y lo agradecía, de seguro si me encontraba con alguien parecida o me deprimía o hasta podía atacarla de los celos, pero veía claramente a Kei entregándole setos de rosas que no parecía tener fin.
Me desperté gritando de dolor, el dolor de mi alma me había despertado.
-¡¡Natsuko!!- mis dos hermanas entraron inmediatamente alarmadas y detrás de ellas segundos después estaban mis padres.
-¡¡Mi niña!!
-¿Qué pasa bebé? Te oímos gritar.
Mire a mi familia. Todos estaban muy preocupados y me sentí culpable por hacerlos sentir así.
-No se preocupen –dije con la cabeza gacha y sonrojada-, solo tuve una pesadilla.
Tarde unos minutos en convencer a mis padres que salieran, no los convencía de que solo hubiera sido una pesadilla por el grito que di. Tuve que someterme a una test rápido para ver si no tenia heridas.
Cuando al fin salieron aun un poco preocupados pude dejar de poner buena cara.
Mis hermanas se sentaron el los puffs que había al lado de mi cama mirándome fijamente.
Mantuve mi mente en blanco para no ponerme a llorar, lo cual me hacia parecer aun mas triste y devastada.
El silencio me pareció eterno. Al final Danika fue quien lo rompió primero.
-Dinos exactamente como fue tu pesadilla.
Puse una cara de dolor al instante. Negué rotundamente con la cabeza, para hacerles saber que no quería recordar y evitar que las imágenes me atacaran de nuevo.
Quería llorar. Me sentía horrible. Sopese la posibilidad de en la mañana recordar para sentirme mal y no asistir a la escuela. No me gustaba la idea de recordar pero lo haría si fuera necesario, tal vez con el tiempo todo se olvidaría y me enamoraría de otra persona.
La idea de amar a alguien mas la sentía imposible, no imaginaba a nadie mas perfecto para mi que Kei, aun cuando el no me amara. Aun cuando otra persona que quedara perfecta conmigo llegara y se enamorara de mi, yo no lograría amarlo aun sin Kei a mi lado, tanto como amigo como novio.
Sentí unas manos alrededor de las mías. Al mirar arriba me encontré con los brillantes ojos de Mitsuko mirándome con tristeza.
Mitsuko era la mas bonita y delicada de todas. Tal vez nos pareciéramos hasta el ultimo detalle excepto en el cabello, pero la energía que irradiaba ella era mas gentil y delicada. Aparte como miraba a la gente cuando estaba triste, deprimida, enfadada o tuviera cualquier sentimiento negativo, era asombroso. Sus ojos azules como el cielo brillaban de una forma encantadora. Y el cabello, largo hasta debajo dela cadera, recordaba al sol.
A veces me sentía muy fea y desafortunada de que mi cabello no pudiera lucirse tanto como el de ella. Recordarlo me hizo sentir aun mas desdichada y que me imagine que si tuviera que escoger entre alguna de las dos la escogería ella, mi hermana, mi gemela mas hermosa.
-¿Natsuko?
Me sentí en las nubes de fuego la oír su voz. Era tan hermosa pero en estos momentos dolía al recordar mi sueño. Me oculte bajo mis sabanas al sentir el rubor de mi cara.
-¿Natsuko? –volvió a preguntar- ¿Estas bien Natsuko?
-Estoy bien –respondí desde debajo de las sabanas-, no tenias por que venir.
Lo sentí acercarse hacia mi cama y a cada paso que daba mi corazón se aceleraba cada vez mas rápido. Apenas notaba la presencia de Axel y mis hermanas. Sentí que si respiraba iba a hiperventilar así que seguí conteniendo el aliento.
Lo sentí sentar se al borde de mi cama y su tacto por encima de la cobija. Sentí mi piel arder y temía que el pudiera notarlo. Controle lo mejor que pude mis emociones y me destape. Veía a todos súper preocupados pero tenia que hacer algo rápido.
Evite mirarlo a toda costa, y me encontré con mis hermanas.
-¿Por qué los llamaron?
Ambas fruncieron el ceño y pude ver el atisbo de una muestra de arrepentimiento.
-Están muy preocupados, como el resto de nosotros.
Suspire. Eso lo sabia pero necesitaba seguir con mi mente en otra parte o si no el se daría cuenta. -Pero no había necesidad, mañana lo aclararíamos todo –y con esto quería decir que nos inventariamos una mentira para ambos.
-Nosotros necesitábamos cerciorarnos personalmente Natsuko.
Una vez mas la oleada de sentimientos que me embargo al oír su voz la primera vez me impacto de nuevo con mayor fuerza que la anterior.
Senti su mano sobre mi frente y sentí que la piel se me derretía por el calor.
-Estas toda roja, parece que tienes fiebre.
Me separe inmediatamente de el, pero el movimiento fue muy brusco que me caí de la cama.
-¡Hermana!
-Natsuko, ¿estas bien?
Las detuve con un movimiento de mi mano. Me pare lentamente con lagrimas en los ojos sin poderlo entender. Tenia mis nervios a flor de piel y eso me hacia sentir muy incomoda.
-Her…ma…na –susurro Mitsuko.
-Por favor –suplique-, por favor, salgan. Solo quiero estar sola.
Todos salieron silenciosamente pero no Mitsuko. Ella se quedo en su lugar, mirándome desde abajo, pues todavía seguía sentada en el suelo con las manos sobre mi cama.
-Natsuko…- murmuro
-Te dije que salieras.
-No quiero.
-No es que quieras, te lo ordene.
-No te entiendo. –me dijo en susurros. Al momento siguiente se paro e inmediatamente me lanzo una cachetada. - ¿Cómo puedes ser tan ciega e ilusa? Tu siempre fuiste muy perspicaz en todo, y no solo con Kei. Si no te conociéramos de toda la vida no podríamos notar a quien conoces mas, ya que casi es lo mismo con todos. Pero esta vez, esta vez te has quedado ciega ante los sentimientos de Kei. Admito que es el mejor controlando sus emociones pero eres su mejor amiga y si nosotras lo notamos tu deberías haberlo sabido antes de que el mismo lo supiera.- Al alzar la vista note a mi hermana ya levantada del suelo y con los ojos brillosos como si estuviera a punto de llorar. Hablo con un temblor en la voz que me hizo sentir mal.- Se que sonara cruel, pero el sufrimiento por el cual estas pasando al no saber si te corresponde es infundado. Si prestas atención en sus ojos lo podrás notar tan claro como el agua.
Después salió con paso firme, no antes sin volver a prender la radio y sintonizarla en la estación que había estado anteriormente.
-Ahora dos últimos poemas para acabar con el especial de hoy “Rumbo a San Valentín” –con que esa era la razón por el poema de amor que escuche.- .Se llaman: “Amarte en mis sueños, de Michelle” y “Amor eterno”, desconocemos el autor.
No supe cuando, no me importo, pero me quede dormida y mi mente dejo libre las imágenes que trate de evitar en un comienzo.
La chica no tenía rostro y lo agradecía, de seguro si me encontraba con alguien parecida o me deprimía o hasta podía atacarla de los celos, pero veía claramente a Kei entregándole setos de rosas que no parecía tener fin.
Me desperté gritando de dolor, el dolor de mi alma me había despertado.
-¡¡Natsuko!!- mis dos hermanas entraron inmediatamente alarmadas y detrás de ellas segundos después estaban mis padres.
-¡¡Mi niña!!
-¿Qué pasa bebé? Te oímos gritar.
Mire a mi familia. Todos estaban muy preocupados y me sentí culpable por hacerlos sentir así.
-No se preocupen –dije con la cabeza gacha y sonrojada-, solo tuve una pesadilla.
Tarde unos minutos en convencer a mis padres que salieran, no los convencía de que solo hubiera sido una pesadilla por el grito que di. Tuve que someterme a una test rápido para ver si no tenia heridas.
Cuando al fin salieron aun un poco preocupados pude dejar de poner buena cara.
Mis hermanas se sentaron el los puffs que había al lado de mi cama mirándome fijamente.
Mantuve mi mente en blanco para no ponerme a llorar, lo cual me hacia parecer aun mas triste y devastada.
El silencio me pareció eterno. Al final Danika fue quien lo rompió primero.
-Dinos exactamente como fue tu pesadilla.
Puse una cara de dolor al instante. Negué rotundamente con la cabeza, para hacerles saber que no quería recordar y evitar que las imágenes me atacaran de nuevo.
Quería llorar. Me sentía horrible. Sopese la posibilidad de en la mañana recordar para sentirme mal y no asistir a la escuela. No me gustaba la idea de recordar pero lo haría si fuera necesario, tal vez con el tiempo todo se olvidaría y me enamoraría de otra persona.
La idea de amar a alguien mas la sentía imposible, no imaginaba a nadie mas perfecto para mi que Kei, aun cuando el no me amara. Aun cuando otra persona que quedara perfecta conmigo llegara y se enamorara de mi, yo no lograría amarlo aun sin Kei a mi lado, tanto como amigo como novio.
Sentí unas manos alrededor de las mías. Al mirar arriba me encontré con los brillantes ojos de Mitsuko mirándome con tristeza.
Mitsuko era la mas bonita y delicada de todas. Tal vez nos pareciéramos hasta el ultimo detalle excepto en el cabello, pero la energía que irradiaba ella era mas gentil y delicada. Aparte como miraba a la gente cuando estaba triste, deprimida, enfadada o tuviera cualquier sentimiento negativo, era asombroso. Sus ojos azules como el cielo brillaban de una forma encantadora. Y el cabello, largo hasta debajo dela cadera, recordaba al sol.
A veces me sentía muy fea y desafortunada de que mi cabello no pudiera lucirse tanto como el de ella. Recordarlo me hizo sentir aun mas desdichada y que me imagine que si tuviera que escoger entre alguna de las dos la escogería ella, mi hermana, mi gemela mas hermosa.
-¿Natsuko?
Me sentí en las nubes de fuego la oír su voz. Era tan hermosa pero en estos momentos dolía al recordar mi sueño. Me oculte bajo mis sabanas al sentir el rubor de mi cara.
-¿Natsuko? –volvió a preguntar- ¿Estas bien Natsuko?
-Estoy bien –respondí desde debajo de las sabanas-, no tenias por que venir.
Lo sentí acercarse hacia mi cama y a cada paso que daba mi corazón se aceleraba cada vez mas rápido. Apenas notaba la presencia de Axel y mis hermanas. Sentí que si respiraba iba a hiperventilar así que seguí conteniendo el aliento.
Lo sentí sentar se al borde de mi cama y su tacto por encima de la cobija. Sentí mi piel arder y temía que el pudiera notarlo. Controle lo mejor que pude mis emociones y me destape. Veía a todos súper preocupados pero tenia que hacer algo rápido.
Evite mirarlo a toda costa, y me encontré con mis hermanas.
-¿Por qué los llamaron?
Ambas fruncieron el ceño y pude ver el atisbo de una muestra de arrepentimiento.
-Están muy preocupados, como el resto de nosotros.
Suspire. Eso lo sabia pero necesitaba seguir con mi mente en otra parte o si no el se daría cuenta. -Pero no había necesidad, mañana lo aclararíamos todo –y con esto quería decir que nos inventariamos una mentira para ambos.
-Nosotros necesitábamos cerciorarnos personalmente Natsuko.
Una vez mas la oleada de sentimientos que me embargo al oír su voz la primera vez me impacto de nuevo con mayor fuerza que la anterior.
Senti su mano sobre mi frente y sentí que la piel se me derretía por el calor.
-Estas toda roja, parece que tienes fiebre.
Me separe inmediatamente de el, pero el movimiento fue muy brusco que me caí de la cama.
-¡Hermana!
-Natsuko, ¿estas bien?
Las detuve con un movimiento de mi mano. Me pare lentamente con lagrimas en los ojos sin poderlo entender. Tenia mis nervios a flor de piel y eso me hacia sentir muy incomoda.
-Her…ma…na –susurro Mitsuko.
-Por favor –suplique-, por favor, salgan. Solo quiero estar sola.
Todos salieron silenciosamente pero no Mitsuko. Ella se quedo en su lugar, mirándome desde abajo, pues todavía seguía sentada en el suelo con las manos sobre mi cama.
-Natsuko…- murmuro
-Te dije que salieras.
-No quiero.
-No es que quieras, te lo ordene.
-No te entiendo. –me dijo en susurros. Al momento siguiente se paro e inmediatamente me lanzo una cachetada. - ¿Cómo puedes ser tan ciega e ilusa? Tu siempre fuiste muy perspicaz en todo, y no solo con Kei. Si no te conociéramos de toda la vida no podríamos notar a quien conoces mas, ya que casi es lo mismo con todos. Pero esta vez, esta vez te has quedado ciega ante los sentimientos de Kei. Admito que es el mejor controlando sus emociones pero eres su mejor amiga y si nosotras lo notamos tu deberías haberlo sabido antes de que el mismo lo supiera.- Al alzar la vista note a mi hermana ya levantada del suelo y con los ojos brillosos como si estuviera a punto de llorar. Hablo con un temblor en la voz que me hizo sentir mal.- Se que sonara cruel, pero el sufrimiento por el cual estas pasando al no saber si te corresponde es infundado. Si prestas atención en sus ojos lo podrás notar tan claro como el agua.
Después salió con paso firme, no antes sin volver a prender la radio y sintonizarla en la estación que había estado anteriormente.
-Ahora dos últimos poemas para acabar con el especial de hoy “Rumbo a San Valentín” –con que esa era la razón por el poema de amor que escuche.- .Se llaman: “Amarte en mis sueños, de Michelle” y “Amor eterno”, desconocemos el autor.
Amarte en mis sueños
Tuve un sueño en donde estábamos juntos.
Donde solo existíamos tu y yo, donde me era difícil respirar.
Donde nuestra historia no iba a terminar.
Tu mirada penetrante, como el sol en mi piel y transparente como
Solo el agua podía ser.
Quería explicarte todo lo que sentía por ti, pero el solo hecho de
Tenerte allí, te sentí tan mío, tan parte de mi.
Que las palabras sobrarían para explicar mi sentir.
Tus manos acariciaban mi pelo, tu boca besaba mi cuello.
Pero solo al besar
Tus labios, el tiempo se detuvo allí.
Fue tan real todo lo que sentí, que ahora solo espero volver a
Dormir, para que te hagas presente para que vuelvas a m.í
Michelle
Amor eterno
Podrá nublarse el sol eternamente
Podrá secarse en un instante el mar
Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal
¡Todo sucederá!
Podrá la muerta
Cubrirme con su fúnebre crespón
Pero jamás en mi podrá apagarse
La llama de tu amor
Tuve un sueño en donde estábamos juntos.
Donde solo existíamos tu y yo, donde me era difícil respirar.
Donde nuestra historia no iba a terminar.
Tu mirada penetrante, como el sol en mi piel y transparente como
Solo el agua podía ser.
Quería explicarte todo lo que sentía por ti, pero el solo hecho de
Tenerte allí, te sentí tan mío, tan parte de mi.
Que las palabras sobrarían para explicar mi sentir.
Tus manos acariciaban mi pelo, tu boca besaba mi cuello.
Pero solo al besar
Tus labios, el tiempo se detuvo allí.
Fue tan real todo lo que sentí, que ahora solo espero volver a
Dormir, para que te hagas presente para que vuelvas a m.í
Michelle
Amor eterno
Podrá nublarse el sol eternamente
Podrá secarse en un instante el mar
Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal
¡Todo sucederá!
Podrá la muerta
Cubrirme con su fúnebre crespón
Pero jamás en mi podrá apagarse
La llama de tu amor
Escuchaba esa estación por que me gustaba mucho la entonación que le daba el locutor a cada poema. Parecía como si el hubiera vivido todas esas cosas, pero su voz sonaba demasiado joven para haber pasado por tantas cosas, tan distintas.
Todos… están muy preocupados por mi, pero yo… yo no se que hacer. No solo quiero declarármele a Kei por mis hermanas, eso no seria suficiente, quería hacerlo por mi. La idea de poder tenerlo a mi lado como novio era tan hermosa; y el pensar que podría estar con otra chica sin que supiera lo que siento era dolorosa, al verme obligada a mostrarme amable con ella para no levantar sospechas. Si no se lo decía pronto, otra podría invitarlo al baile y quien sabe que pasaría después de eso. Yo ya no podría declarármele, tendría novia y eso seria aun mas incomodo.
¡Tenia que hacerlo! Si no lo hacia después me arrepentiría horriblemente.
Tenia que hacerlo lo mas pronto posible, ahora que tenia lo oportunidad era muy buena idea pero me aterraba el día de mañana. Me sentiría cohibida en su presencia.
Decidí que mañana lo haría. Tendría que ser temprano para no perderlo pero entonces tendría que evitarlo el resto del día.
Me rugió el estomago y eso me hizo preguntarme que horas serian.
El reloj que estaba sobre una de mis mesitas de noche me indicaba que ya era las seis y cuarto. Me sorprendí por lo mucho que había dormido y lo poco que había soñado.
Tendría que disculparme por mi actitud con todos. Ellos no tenían la culpa de nada y los había tratado tan mal.
Primero tenía que armarme de valor. El primer paso que tenia que dar era salir de mi habitación.
Apague la radio que en ese momento transmitía comerciales.
Me dirigí al baño para refrescarme y despejarme la cabeza.
Kei estaba en las escaleras en ese preciso momento.
-Natsuko…
-Lo siento. –entre rápidamente al baño. Tenia la esperanza de que no notara mi sonrojo.
-Natsuko… -lo notaba un poco indeciso- mañana en la salida quisiera hablar de algo contigo. –hablaba muy serio, pero al volver a hablar lo hizo con mas tranquilidad.- Bien, venia para decirte eso y que ya nos vamos. Perdón por venir sin avisarte, estoy segura de que sea cual sea el problema que tengas tu lo podrás resolver.
Oí sus pasos alejarse y bajar las escaleras.
Era una tonta, de eso estaba segura. Pude haberle detenido, pude habérmele declarado en ese preciso instante, aclararle que mi problema era que no le podía decir que lo amaba. Por lo menos pude haberme despedido de el. Pero no. Solo me quede callada y sin moverme.
Salí del baño después de haberme lavado la cara. Aun seguía un poco deprimida por mi comportamiento y si le sumábamos el hecho de que el resto de mi cabeza lo ocupaba el acertijo de que querría hablar conmigo Kei en privado… bueno, era obvio que no notara cuando llegue a las escaleras y me cayera.
-¡¡¡AAAAAHHHHHH!!!
-¡Hermana!
-¡Natsuko!
-¡Oh por dios!
-¡Mi niña!
-Estoy bien, estoy bien, no se preocupen. – me ayudaron a levantarme y me sentaron en el sillón. Pese a que les dije que solo tenia un golpe en la cabeza mis padres nos llevaron al hospital.
Me había abierto un poco la cabeza pero no era algo serio y se curaría en un par de días.
-Lo siento. –en ese entonces ya estábamos en el coche y nos había tocado un semáforo. Mis hermanas supieron inmediatamente que no solo me disculpaba por la preocupación de ahorita.
-No te preocupes, estabas confundida. El primer amor nos puede confundir ya que algo tan intenso que nos es difícil asimilarlo. –Danika era tan perspicaz. Ella no sabía lo que era el amor pero no tuvo problemas en comprenderme.
-Pero tenemos dudas en algo –dijo Natsuko mirándome con curiosidad-, tu no eres despistada ¿en que pensabas para haberte caído de las escaleras?- note cierta burla en el tono de su voz pero decidí ignorarlo.
-Es que cuando fue a despedirse Kei me dijo que necesitaba hablar conmigo mañana en la salido a solas y me puse a pensar en que podría ser, justo cuando me iba a disculpar por mi actitud.
-No tenias por que disculparte, te entendíamos y sentimos que nosotros éramos los que se debería disculpar, solo estábamos poniendo mas presión sobre ti.
Negue con la cabeza pero como me seguía doliendo decidí dejar la discusión.
Escuche la radio mientras iba dejando que el sueño me llenara pero fue extraño. Tal vez fuera por el dolor o por que tenia demasiado en que pensar, pero sentí que no había quedado totalmente dormida. No tenía noción de lo que estaba pasando a mi alrededor pero era como si una parte de mi mente, una que no controlaba lo que pasaba afuera, estuviera despierta y viendo como si esperara encontrar algo en mi mente en blanco.
Desperté en cuanto llegamos a la casa. Estaba muy cansada y la cabeza me dolía aun mas. Me resultaba muy extraño como había dormido, y no tanto el saber que no me sentía descansada para nada, mas bien mas agotada.
-Hermana, no es para ejercer mas presión sobre ti pero es por tu bien. –Danika estaba detrás de mi con expresión cautelosa.
-Ya lo se –la interrumpí-. Mañana en la salida, sea lo que se que me tenga que decir, lo invitare al baile y si acepta ahí me le declarare, pero si se niega será en ese preciso momento, ya que no podría estar mas avergonzada. –me reí con disimulo para tranquilizar a mi hermana, que aprecio mi esfuerzo y se relajo.
-Deberías comer lago antes de irte a dormir. –mi madre se dirigió a la cocina y calentó la cena para todos.
-No se si pueda dormir. Me siento extraña. Estoy agotada pero no tengo sueño.
-¿No es por el golpe? –pregunto mi padre muy interesado.
-No, no lo creo. Es algo mas. –Estaba muy confundida, esto nunca antes me había pasado y a mi hermanas tampoco.
-Llamare a Axel. –mi hermana ya estaba con el teléfono en mano cuando hablo. –Hola Sra. Kimochi, ¿podría pasarme a Axel un momento?
-Por supuesto querida. –Al otro lado del teléfono se oyó su voz de soprano llamando a Axel- Viene en un segundo. ¿Cómo esta tu hermana?
-Ya esta mejor. Se cayo de las escaleras pero ya la llevamos al hospital y estará bien, no es nada serio.
-¡Oh, pobrecita! Espero que se cure pronto. Kei la quiere mucho, siempre se preocupa en especial por ella.
-Ellos son los mejores amigos. –me avergoncé al oír estas palabras.
-¡Oh! Ya llego mi hijo, te lo paso.
-Gracias Sra. Kimochi.
-Hola Danika, ¿Qué pasa? –se oyó la voz de Axel al otro lado del teléfono.
-Es que Natsuko no se siente exactamente mal, pero tampoco bien, quisiera que mi doctora la examinara, solo para saber si es algo serio.
-No te entiendo Danika. Dices que no se siente mal, ¿entonces por que sospechas que puede ser algo serio?
-Es que es algo extraño. Ni ella misma lo entiende, por eso aunque no se siente mal quisiera que la revisara.
-Esta bien, entonces déjame llamarla por ti.
-¿Por qué quieres llamarla?
-Tengo algo que hablar con ella.
-¿Por que no me lo dices?
-Se-cre-to.
-Ok, hasta mañana Axel, salúdame a Kei de nuestra parte.
Colgó el teléfono y nos hablo a todos.
-Bien, la doctora vendrá al rato aquí para revisarte, así que no estaría mal preparar comida para ella también madre.
Mi mamá asintió y se dirigió de nuevo hacia la cocina.
Mire con reproche a Danika diciéndole con la mirada que no necesitaba que me revisaran, pero en sus ojos se veía la decisión y la preocupación, y logre notar que también tenia que decirle algo.
Estuvimos haciendo la tarea. Supe que mis hermanas habían tratado de hacerla pero por la preocupación por mi la mayoría no tenia coherencia y había pedazos de sus pensamientos.
Tuvieron que repetirla. Aumentaba el dolor de cabeza de momentos mientras hacia la tarea de “Conocimiento de personalidad”, pero no deje que eso evitara que lo hiciera, por que aunque para mis hermanas fuera aburrido hacer todo eso, para mi era muy interesante averiguar las cosas.
El timbre sonó. Al abrir la puerta nos encontramos con la doctora.
La doctora me recordaba a alguien, pero no estaba segura de a quien. En especial su cabello rizado. Normalmente lo llevaba en una coleta y se veía preciosa. A mi normalmente no me gustaban las coletas para atrás por que no se ve el cabello si miras a la persona de frente, y lo noto monótono. Pero con ella su cabello se abría como un abanico para abajo y se le podía ver el cabello alrededor de su cabeza. No me gustaba que lo llevara en trenza, no lo lucia.
La doctora era muy joven, tendría veinte o un poco mas. Era muy amable y mas lista que todos los doctores a los que había visitado. Era mi ídolo. Cuando la conocí, al principio no me fie mucho de ella por su edad, pero siempre estaba muy segura de lo que hacia al analizar a mi hermana. Por eso y mas, yo quería ser doctora como ella.
-Por lo que me dijo Axel, esta vez no es Danika a la que tengo que revisar.
-No, no es a mí. –mi hermana parecía muy orgullosa.
La doctora me miro con una sonrisa, para después volver la vista a Danika.
-Danika, ¿tu enfermedad no será contagiosa?
-No lo creo, -Danika le siguió el tono ligero- yo no me he sentido como ella.
-Hummm
Se dedico a examinarme y conforme pasaba el tiempo se iba poniendo mas y mas seria.
Al final tenia el ceño fruncido tanto que sus cejas casi se tocaba la una con la otra. Guardo todas sus cosas y se quedo pensativa muy seria.
-Danika –dijo- ¿quieres que te revise?
Sonó como si hubiera algo detrás de eso y sabía que había algo detrás. Salieron de la habitación con una cara muy seria. No supimos de que hablaban, no podíamos oír y no lo intentamos. Algún día nos lo dirían, solo había que esperar ese día con paciencia.
Dormí intranquila esa noche, al saber lo que me esperaba al día siguiente.
Al despertarme me sentía como en la tarde de ayer, aun mas agotada que antes de dormir.
-Buenos días amor, ¿Cómo dormiste anoche? –mi madre estaba preparando el desayuno.
-Mejor que en la tarde pero tuvo el mismo efecto. –reprimí un bostezo y me senté en mi silla.
-Si quieres puedes faltar a la escuela hoy amorcito. –parecía preocupada. Creo que temía que resultara lastimada como ayer.
-No te preocupes. Recuerda que hoy me veré con Kei a la salida para hablar sobre algo. No quiero decepcionarlo.
-Esta bien. –se volvió a concentrar en el desayuno tarareando una de sus canciones favoritas.
Mis hermanas bajaron juntas. Mitsuko estaba igual que siempre, pero Danika, aunque lo aparentaba muy bien, tenía en el fondo de sus ojos un toque de preocupación.
-Buenos días mamá, ¿ya salió papá?
-Ya, ya se fue mi niña. Siéntense, ya tengo el desayuno listo.
-Lo siento madre –Danika se estaba poniendo sus patines en ese preciso momento-, hoy no tengo hambre. Me marcho ya.
Nos quedamos mirando la puerta durante unos momentos. Lo que paso el día anterior cruzo por mi mente y la incógnita de que pudieron haber hablado mi siguió en todo el desayuno.
Tratamos de mantener el ritmo del desayuno pero todos teníamos un tono triste por la preocupación por mi hermana.
Al terminar el desayuno nos dirigimos hacia la escuela, pensativas. Tenia tanto de que pensar. Lo extraño de cómo duermo, lo que me tenia que decir Kei, y mi revisión de ayer. Estaba muy seria pero no me dijo nada; y lo que habían hablado la doctora y mi hermana en el salón de a lado.
-¡Natsuko! –iba tan distraída que no alcance a reaccionar para evitar el poste que estaba enfrente de mi, por lo que me golpe toda la cara contra el.
-¡Ay!
-¡Natsuko!, fíjate mas por donde vas. Es la segunda vez que te golpeas por andar en las nubes.
-No ando en las nubes –me queje-, estoy mas en la tierra que normalmente, preocupándome por todo lo que nos acosa.
Suspiro. Comenzó a volver a caminar ya también preocupada.
-Y no solo eso. Aun no sabemos quien causo la perdida de poderes de Danika, y aun no los recupera. Todavía nosotros no tenemos pareja y hoy es el último día. Tenemos que conseguir lo mas pronto posible, sea como sea. Danika solo soportara estar con ese detestable de Nakamura si podemos estar de ella. Conociéndolo de lejos como lo conocemos el no permitirá que ella falte siendo su novia.
Mitsuko era la que menos le agradaba la relación que tenia Danika con Nakamura. Lo bueno es que ellos ya no estaban juntos tanto tiempo pero cada vez que el se cruzaba en su rango de vista lograba ver furia en sus ojos azules.
Ella es quien mas quiere a Danika y verla sufrir por alguien como el era imperdonable. Lo único que al contenía para no atacarlo es que Danika se pondría muy triste se ve a alguno de nosotros en problemas y se echaría la culpa.
Llegamos a la escuela en medio de nuestros pensamientos y preocupaciones.
Antes de entrar a clases me fui a dar un paseo. A veces Mitsuko podría ser un problema muy grande. Solo había hecho que tuviera mas cosas que pensar.
Solo di un rodeo a los jardines y volví al salón. Primero lo primero. Tenia que pensar como le diría a Kei si quería ir al baile conmigo. Me ponía de nervios. Tendría que pensarlo en el recreo, no podía verme así.
Danika estaba muy pensativa. No me había dado cuenta por la prisa de dirigirme al patio.
Estaba tan distraída que aun ni siquiera había tapado su medicina. Mitsuko no estaba así que fui ya la que se tuvo que dirigir a ayudarla.
-Danika, tapa tu medicina. Es muy costosa para que la tires. –mientras cerraba la botella note su vista fija en mi.
Al alzar la vista vi su mirada apenada y arrepentida. Justo al hablar había sonada la campana y no pude oír lo que me dijo pero si pude leer sus labios.
Me dirigí a mi asiento sin entenderlo, ¿por que me había dicho eso? Al volver a mirarla ella tenia la vista clavada en su pupitre. Pude ver que aguantaba las ganas de llorar. Supe que tendría otro recreo a solas, pero esta vez evitaría a la gente para poder pensar tranquilamente.
Mire al resto. Todos parecían muy preocupados y con tantas cosas en la cabeza como yo.
La maestra entro en ese preciso momento con un proyector y su cañón detrás de ella.
Hoy nos tacaba ver una película.
-La película de hoy es sobre una antigua historia, sobre el primer colegio de druidas, su creación, el poco tiempo que estuvo funcionando y su destrucción.
Las cortinas se corrieron y quedamos totalmente a oscuras. Dañaba un poco la vista cuando empezaba la película pero nos acostumbrábamos rápidamente.
Comenzó con la imagen lejana de un pequeño pueblo en el desierto. Una voz nos fue relatando la historia de cómo surgió la magia.
Después de un tiempo me aburrí. Conocía la historia, pues nos la había enseñado varias veces en la primaria. Lo único nuevo era las imágenes, que nunca describían con exactitud en los libros y por eso eran difíciles de imaginar. Volví a mirar al resto y cuando pasaba por Danika me quede helada.
La encontré como en trance. Tenía la vista perdida en el vacio. Sus ojos no tenían ese brillo peculiar de vida, estaban apagados como los de una muerta.
Salte de mi asiento alarmada y fue hasta Danika. El resto reacciono rápido y en un segundo estaban a mi lado.
No me atreví a tocar a Danika pero no podía dejarla así. Al sujetarla fue como si se terminara de desmayar. Se cayó entre mis brazos.
La veía enferma. Estaba ardiendo, tenía sudor, respiraba con dificultad. Tal vez pareciera mas viva pero eso solo parecía hacerla sentir más dolor. Se la pase a Axel por miedo a que mis nervios hicieran que la tirara.
Estaba tan nerviosa que hasta que no estuve al lado de mi gemela no note que el resto de la clase estaba a nuestro alrededor.
-Maestra, tenemos que llevarla a un hospital. –Axel estaba muy serio. El único que se preocupaba mas por Danika que Mitsuko era Axel, pero el no era tan sobre protector como ella.
-No…- la voz débil de Danika apenas y se oyó aun en el silencio, creo que fue mas por que estábamos atentos ante cualquier señal de ella.- no… necesito ir al… hospital. Estoy bien,… no se pre-preocupen.
Hizo un gran esfuerzo por mantenerse en pie por si sola, pero fracaso al tambalearse peligrosamente. Me alegraba que Axel tuviera reflejos rápidos.
-No, no lo estas. Mínimo permítenos llevarte a la enfermería.
-Solo necesito mi medicina. –hasta mantener abiertos los ojos le era muy difícil.
-Nee-chan, por favor, no te esfuerces tanto. –Mitsuko tenia los ojos muy brillantes, como si estuviera conteniendo las lagrimas.
Danika estaba a punto de responder cuando se paro en seco y volvió a desmayarse. El alboroto se armo por todo el salón. Todos la llamaban a gritos, algunos hasta lloraban, pero Danika seguía sin responder. Todos se amontonaron a su alrededor y yo estaba en tal shock que solo deje que me hicieran para atrás. Fue tan brusco que caí de espaldas contra el piso pero ni lo sentí.
La imagen de mi hermana, pálida, sudorosa, lívida, en los brazos de Axel me perturbaba y no dejaba pensar. Solo salí de mi shock al notar a Nakamura recargado contra la pared del fondo sin la mas mínima señal de alteración por la situación de mi hermana.
Me embargo una furia atroz. Sabia que no la quería, que solo deseaba ser popular, peor esto era pasarse de la raya. Me iba a levantar para darle su merecido ante la indiferencia que demostraba cuando de repente desapareció.
Lo hizo tan súbita y repentinamente que no supe que lo había hecho hasta un segundo después. Ese no podía haber sido el Nakamura que conocíamos. Esa transportación fue perfecta, la de un profesional. Algo ocultaba Nakamura para hacer una transportación perfecta ahorita que en la clase.
Volví a acordarme de mi hermana y al fijarme en ella estaba recargada sobre Axel, al parecer había aceptado ir a la enfermería.
Me acerque a la puerta para verla hasta que se perdiera de vista junto con Axel. Cuando cruzo por la puerta abrió los ojos para mirarme y volver a repetirme las palabras de antes de la clase.
-Lo siento –murmuro ante de volver a desmayarse.
“No te preocupes” quise decirle. Aun cuando no entendía por que se disculpaba, quería que lo olvidara, pues estaba segura de que no había sido su intención. No tenia razones para preocuparse ya que ni siquiera me había dado cuenta si me había causado algún daño, no me gustaba que se preocupara.
La clase con el proyector se cancelo y solo leímos en silencio. Cuando de pronto oímos el azote de una puerta lejana. Parecía venir de afuera y al asomarnos vimos que del campo de practica venia la enfermera, y parecía realmente furiosa. Detrás de ella iba mas tranquila la Dra. Suzuki, parecía estarle diciendo algo. Me voltee para mirar a Kei y Mitsuko. Ambos asintieron con la cabeza.
-Maestra… -comencé.
-Nos preguntábamos si… -Mitsuko parecía un poco indecisa.
-Si nos permitiría ir a ver que pasa. –termino Kei con decisión.
La maestra lo pensó durante unos momentos pero al ver la decisión y preocupación en nuestros ojos termino aceptando.
Salimos disparados hacia el patio. Alcanzamos a la enfermera en la puerta de la escuela.
-¡¡¡Enfermera!!! –gritamos los tres al unísono.
Eso pareció enfadarla aun mas y acelero el paso.
-Por favor espere señora, no hay razón para dramatizar. -Bibiana llego en esos precisos momentos.
-¿Qué pasa? ¿es que la señorita se arrepintió? –la enfermera se volteo y miro con ira a Bibiana. – Pues si esta tan arrepentida será mejor que se largue y me deje tratar a mis estudiantes.
-¿Es que no entiende? Usted no puede curarla. Es mi paciente, así que yo soy la responsable de ella.
-Es mi estudiante. En la escuela yo me encargo.
-En la escuela o no, es mi paciente, tengo que estar la tanto de todo sobre ella.
-¿Por qué se niega a que la trate? –parecía ofendida y confusa.
-Bueno… -al parecer ella no lo quería decir lo que diría, pero como la enfermera- no la creo lo suficientemente capaz para atenderla sin cometer algún error.
Ahora si estaba verdaderamente ofendida. Siguió su camino tan enfadada como nuca la había visto.
Bibiana solo se quedo ahí pensando en que hacer. Oímos a la enfermera gritarle a la secretaria que renunciaba, que como era posible que dejaran entrar a una completa extraña a las instalaciones, que no aceptaba esa clase de trato.
-Creo que ocasione un gran problema. –no parecía verdaderamente arrepentida y estaba muy sonriente al saludarnos. – No se preocupen, ya trate a Danika. Estará bien con reposo. Ahora, si vana a estar junto a ella será mejor que al despertar veo caras felices y no esas tan serias y tristonas. –rio tranquilamente. Trate de relajarme. Confiaba plenamente y de que la haya tratado me calmaba verdaderamente.
Nos dirigimos a la enfermería.
Danika se encontraba en la camilla dormida profundamente. Se veía muy tranquila y ya sin fiebre.
Nos sentamos a un lado de la camilla observándola dormir.
-Mañana por la mañana es muy probable que sus poderes ya hayan regresado. –me costo un poco de trabajo procesar esa información. Mire a Bibiana con los ojos brillantes. Estaba muy sonriente.
Al mirar a los otros dos ellos también me miraban con los ojos brillantes.
Ya era hora del recreo. Estaba en el techo pensando el lo que había descubierto y volviendo a repetir la plática con la Dra. Suzuki.
-Dra. Suzuki… -comencé cuando Kei había ido a avisarle a la maestra que volveríamos después del recreo y que Danika ya se encontraba mejor, y Mitsuko había ido a la dirección para pedir en nombre de la doctora el puesto de enfermera.
-¿Qué pasa Natsuko?
-¿Qué me pasa? ¿Qué le dijo a Danika ayer?
Se puso muy seria y miro a Danika antes de decir.
-Es algo muy parecido a lo que le pasa a Danika, pero parece que es la misma persona y por lo tanto sigue muy débil. Debemos dar gracias a eso, ya que solo fue un pequeño trastorno en tu mente, que te obligo a estar despierta psicológicamente. – me miro muy preocupada y después miro a Danika, para después lanzar un gran suspiro.
-Entonces… si fue la misma persona, ¿Por qué me ataco a mi? –en ese momento solo ocupaba mi mente que había sido victima de un ataque y no podía pensar con claridad- O sea, me alegro de que haya sido yo y no mi hermana, ella ya tiene demasiados problemas.
-No digas eso. –la voz de mi hermana se oyó en ese silencio tan tenso. Al bajar mi mirada vi que todavía seguía dormida, y eso me conmovió. Aun agotada seguía preocupándose por nosotros.
-Lo que Danika supuso es que por ser una persona cercana a ella decidió que para lastimarla indirectamente atacaría a las personas que mas quiere.
Mis ojos se inundaron de lágrimas. Por eso es que me había pedido disculpas, por eso no había desayunado en casa. Trataría de poner distancia máxima para que no nos lastimaran.
-Por eso me pidió disculpas, se siente culpable de que me atacaran.
Acaricie la cabeza de mi hermana, que dormía profundamente en esos momentos.
-No te preocupes hermana, todo esta bien. Yo no te culpo. Todo es por culpa de la persona que nos ataca. Pero… –me quede pensativa- ¿Quién puede odiarte tanto como para quitarte tus poderes?
¿Quién? No podía entenderlo. Solo alguien que pudiera querer el puesto numero uno en la escuela y Danika se lo estuviera evitando, o algún enemigo de la empresa de papá, o puede que… la presencia maligna que había sentido el la casa de Nakamura… pero no teníamos ni idea de quien o que razón pudiera tener para quitarle sus poderes.
-¡¡¡Ahhhhhhhhhhh!!! –había agachado la cabeza pero el movimiento me impulso demasiado hacia delante y provoco que estuviera cayendo. Estaba muy asustada para poder hacer algo y solo pude esperar el golpe pero en cambio antes de golpear me pare en seco.
Sentía una brisa por debajo de mí y supe que me había salvado una técnica de aire. Me dejo suavemente en el piso.
-¿Estas bien Natsuko?
Atrás de mí se encontraba Kei. Parecía muy preocupado, pero se alivio cuando le asegure que no había sufrido daño alguno.
-¿Peor que estabas haciendo allá arriba?
-Estaba pensando en algo que me entere en la enfermería.
Me miro con curiosidad y enrojecí ante su mirada. Desvié mi rostro rezando por que no lo hubiera notado.
-¿Pasa algo? Te pusiste roja, ¿no estarás enferma?
-No, estoy bien –controle mi voz para que no sospechara-. Debe de ser el calor. Hace mucho calor para apenas haber empezado hace poco el año. Me tengo que ir, voy a visitar a Danika, ¿me acompañas?
Asintió. Caminamos en silencio durante todo el camino. Trate de no mirarlo en todo el camino pero cada 5 segundos lo miraba de reojo. En una de esas me atrapo.
-¿Qué pasa? –dijo divertido
-Nada –dije-, solo me preguntaba que me querías decir. Es una de las cosas en las que he estado pensando.
-Oh –su expresión cambio para ponerse mas seria– .Eso será hasta la salida. Ahorita no te lo puedo decir.
-¿Pero que puede ser para que sea tan solo en la salida?
-Hasta la salida –dijo con tono misterioso.
Iba a seguir tratando de convencerlo pero sentí una presencia que se acercaba.
Detrás de los arboles pareció Jennifer.
-Hola Jennifer. –la salude
-¿Cómo estas? – note el sonrojo en su rostro cuando Kei le sonrió. Me embargo tal tristeza que me sorprendió que no me pusiera a llorar en ese preciso instante. Note que Jennifer me miraba intensamente, pero no necesitaba que lo hiciera.
-Sabes… me… me tengo que ir. Ya casi acaba el recreo y quiero verla antes de ir al salón.
No espere a que me respondiera. Casi salí corriendo de ese lugar.
Era mas que obvio que le iba a pedir que fuera al baile con ella. El iría, no importa como. No dejaría que su hermano fuera solo, y Axel iría para no dejar a Danika sola. Si ella era su única oportunidad, la aceptaría.
No había razón para no quererla. Su elemento era el viento, que también manejaba Kei; era tierna, amable, tímida y linda.
-Natsuko ¿qué pasa?
Ya había llegado a la enfermería. La doctora estaba afuera al parecer observando los alrededores. Mi miraba con angustia.
“No puedo llorar, aun no”, me dije a mi misma.
-¿Por qué lloras? –note sorprendida que pese a todos mis intentos las lagrimas se habían desbordado de mis ojos. Trate de limpiármelas pero no paraban de salir. La doctora me acerco un pañuelo para ayudármelas a limpiar.
-Tranquila, todo estará bien –En sus ojos castaños vi verdadera preocupación por mi-. Explícame que paso, ¿por qué lloras?
Le explique entre sollozos lo que había presenciado y lo que pensaba.
Me escucho pacientemente y sin interrumpirme. Cuando termine me quede mirándola expectante.
Al ver que estaba esperando me dijo:
-No tienes que sacar conclusiones tan apresuradas. Kei si iría al baile para acompañar a su hermano, y Axel si iría para cuidar a Danika, pero el no aceptaría a la primera que se le presentase. Si a el no lo invita alguien con quien se la pueda pasar bien, el invitara a quien crea que se la pasara muy bien juntos. Te daré un método para que se te quiten las evidencias de que lloraste.
Eran unas gotas. Me quitaron el enrojecimiento al instante.
-Gracias, de verdad.
-No te preocupes por esto -me dijo con otra sonrisa cálida.- ¿Quieres pasar a ver a Danika?
-Si, -dije- en realidad a eso venia en un principio.
Aun seguía dormida por eso no me demore mucho ahí. Estaba en las nubes al dirigirme al salón. Tu ve que tomar el camino largo para no ver el lugar donde se había ocasionado la escena de mis temores.
Cerca del salón vi a una chica caminando como zombi hacia la escuela. No me atreví a hablarle por miedo a que eso la pusiera peor. Cruce corriendo cuando pase a su lado.
Allí dentro muchas estaban felices. Al parecer ya la mayoría tenía parejas, otras apenas lo estaban pidiendo. Trate de no mirar esas imágenes para no volverme a poner a llorar.
Al entrar al salón vi que todos estaban reunidos en la silla de Axel. Estaban un poco apenados.
Les pregunte y al parecer todos habían rechazado a alguien.
La campana sonó y la maestra de música entro en ese instante.
No se mucho lo que pasaba en clase. Tenía muchas ganas de que llegara la salida para poder hablar con Kei. Me alegraba de que no hubiera aceptado a Jessica, eso me hacia sentir un poco culpable, pero le ganaba mi alegría.
Las palabras de la doctora sonaban en mi mente.
Si el quería alguien con quien estar en el baile y se la pasara bien, tenia una posibilidad de que aceptara.
Al darme cuenta ya era la ultima hora y nos dirigíamos a la clase de practica.
Teníamos que utilizar los elementos para poder volar en el cielo, con todos podíamos.
Algunos se nos hizo muy sencillo, en especial a los del aire. Yo lo hice con todos los que tenía. Con todos pude. También el resto, y por eso tuvimos mucho tiempo para mirar la enfermería. Al mirar a la clase también vi a algunos mirando para allá.
Después quince minutos de práctica, la maestra se dirigió a la enfermería. Salió mas tranquila y se puso a explicarle a mis compañeros que les estaba resultando un poco difícil permanecer en el aire.
Me aburrí de estar sin hacer nada y puse a pasearme por el aire con el viento entre los estudiantes. Salve a uno que otro de caer peligrosamente al suelo.
Algunos se pusieron a ayudarme en la vigilancia de quienes caían.
Nos metimos quince minutos antes de la hora de la salida para anotar la tarea y preparar nuestras cosas.
Me iba poniendo mas nerviosa conforme pasaba el tiempo.
-Te esperare en la fuente.- Kei se veía un poco tenso.
Sonó le timbre que anunciaba la salida. El salió inmediatamente, mientras yo me quedaba embobada mirando marchándose hacia el lugar indicado.
-Espera unos momentos, prepárate y ve. –La voz de mi hermana me sobresalto al oírla detrás de mí.
Trate de que los irregulares latidos de mi corazón se tranquilizaran.
Me dirigí hacia el lugar y cada vez mi corazón latía mas rápido. Al llegar a ese lugar sentí que ya no oían los latidos de mi corazón, ahora solo había un zumbido en mi pecho.
-Que bien que ya estas aquí. –me dijo cuando estuve a pocos metros de el.
Solo asentí. Sentía mi voz pegada a la garganta. Lo vi preparándose para empezar, pero en cuanto empezara yo no tendría oportunidad.
-Kei… -empecé pero sonó sin volumen- tengo… tengo algo que pedirte.
Yo había bajado la mirada pero podía sentir su mirada curiosa fija en mí.
-¡Por favor ven al baile conmigo! –las palabras salieron sin pensar y precipitadamente. Tanto eran mis nervios que casi las había gritado. No alce la vista, me quede mirando el suelo.
No resistí cuando lo oí reírse. No era una risa despectiva, mas bien de alivio.
-Si he de admitirlo, yo pensaba pedirte lo mismo.
Me quede sorprendida y yo también comencé a reírme de alivio. No se necesitaban mas palabras ante eso.
Danika apareció detrás de los arbustos junto con el resto. Habían estado espiando, obvio.
-Danika, ya despertaste. –dije con mas alivio.
-Si, y quería asegurarme de que lo hicieras –Estaba muy sonriente, tan feliz como no la había visto últimamente desde que era novia de Nakamura. -. Bien, ahora nos tenemos que ir para preparar nuestro itinerario de mañana.
-Esperen –estaba un poco confusa-, ¿con quienes irán ustedes?- dije dirigiéndome a Axel y Mitsuko.
-Eso… - se veía avergonzada-, bueno… creo que empieza cuando Axel y Kei se fueron de campamento hace dos años.
-Allí conocí a una chica de mi patrulla con la cual me lleve muy bien, les conté de ella, y resulta que tiene un hermano. Llegaron por el trabajo de sus padres y pasaron a visitarnos ahora en la salida, así que la invite al baile y su hermano ira con Mitsuko. –se apresuro a contar Axel. Quise mas detalle y que me lo contaran mas tranquilos pero Axel parecía querer evitar ese tema. En cambio Mitsuko se me vino encima contándome con detalle como era el.
Pregunte que edad tenia me dijo que era mellizo de la amiga de Axel.
Nos fuimos tranquilas a casa. Platicando sobre el baile.
Al parecer iba a ser mas entretenido ya que tendría micrófono abierto. Danika estaba especialmente emocionada. Si algo le gustaba mas que los libros era la música. Era muy buena cantando, pero no sabía escribir canciones. Por eso siempre era en karaoke.
La veía tan feliz, que yo misma no podía evitar estar feliz. Todo estaba arreglado, el baile ya no parecía una pesadilla, solo seria una noche normal. Eso pensaba yo, y no podía ni imaginarme lo que le esperaba a Danika.
-Creo que ya tengo suficiente poder de ella, ya no necesito mas poderes. Con mi fuerza mi padre nos querrá mas, o por lo menos a mi.
Todos… están muy preocupados por mi, pero yo… yo no se que hacer. No solo quiero declarármele a Kei por mis hermanas, eso no seria suficiente, quería hacerlo por mi. La idea de poder tenerlo a mi lado como novio era tan hermosa; y el pensar que podría estar con otra chica sin que supiera lo que siento era dolorosa, al verme obligada a mostrarme amable con ella para no levantar sospechas. Si no se lo decía pronto, otra podría invitarlo al baile y quien sabe que pasaría después de eso. Yo ya no podría declarármele, tendría novia y eso seria aun mas incomodo.
¡Tenia que hacerlo! Si no lo hacia después me arrepentiría horriblemente.
Tenia que hacerlo lo mas pronto posible, ahora que tenia lo oportunidad era muy buena idea pero me aterraba el día de mañana. Me sentiría cohibida en su presencia.
Decidí que mañana lo haría. Tendría que ser temprano para no perderlo pero entonces tendría que evitarlo el resto del día.
Me rugió el estomago y eso me hizo preguntarme que horas serian.
El reloj que estaba sobre una de mis mesitas de noche me indicaba que ya era las seis y cuarto. Me sorprendí por lo mucho que había dormido y lo poco que había soñado.
Tendría que disculparme por mi actitud con todos. Ellos no tenían la culpa de nada y los había tratado tan mal.
Primero tenía que armarme de valor. El primer paso que tenia que dar era salir de mi habitación.
Apague la radio que en ese momento transmitía comerciales.
Me dirigí al baño para refrescarme y despejarme la cabeza.
Kei estaba en las escaleras en ese preciso momento.
-Natsuko…
-Lo siento. –entre rápidamente al baño. Tenia la esperanza de que no notara mi sonrojo.
-Natsuko… -lo notaba un poco indeciso- mañana en la salida quisiera hablar de algo contigo. –hablaba muy serio, pero al volver a hablar lo hizo con mas tranquilidad.- Bien, venia para decirte eso y que ya nos vamos. Perdón por venir sin avisarte, estoy segura de que sea cual sea el problema que tengas tu lo podrás resolver.
Oí sus pasos alejarse y bajar las escaleras.
Era una tonta, de eso estaba segura. Pude haberle detenido, pude habérmele declarado en ese preciso instante, aclararle que mi problema era que no le podía decir que lo amaba. Por lo menos pude haberme despedido de el. Pero no. Solo me quede callada y sin moverme.
Salí del baño después de haberme lavado la cara. Aun seguía un poco deprimida por mi comportamiento y si le sumábamos el hecho de que el resto de mi cabeza lo ocupaba el acertijo de que querría hablar conmigo Kei en privado… bueno, era obvio que no notara cuando llegue a las escaleras y me cayera.
-¡¡¡AAAAAHHHHHH!!!
-¡Hermana!
-¡Natsuko!
-¡Oh por dios!
-¡Mi niña!
-Estoy bien, estoy bien, no se preocupen. – me ayudaron a levantarme y me sentaron en el sillón. Pese a que les dije que solo tenia un golpe en la cabeza mis padres nos llevaron al hospital.
Me había abierto un poco la cabeza pero no era algo serio y se curaría en un par de días.
-Lo siento. –en ese entonces ya estábamos en el coche y nos había tocado un semáforo. Mis hermanas supieron inmediatamente que no solo me disculpaba por la preocupación de ahorita.
-No te preocupes, estabas confundida. El primer amor nos puede confundir ya que algo tan intenso que nos es difícil asimilarlo. –Danika era tan perspicaz. Ella no sabía lo que era el amor pero no tuvo problemas en comprenderme.
-Pero tenemos dudas en algo –dijo Natsuko mirándome con curiosidad-, tu no eres despistada ¿en que pensabas para haberte caído de las escaleras?- note cierta burla en el tono de su voz pero decidí ignorarlo.
-Es que cuando fue a despedirse Kei me dijo que necesitaba hablar conmigo mañana en la salido a solas y me puse a pensar en que podría ser, justo cuando me iba a disculpar por mi actitud.
-No tenias por que disculparte, te entendíamos y sentimos que nosotros éramos los que se debería disculpar, solo estábamos poniendo mas presión sobre ti.
Negue con la cabeza pero como me seguía doliendo decidí dejar la discusión.
Escuche la radio mientras iba dejando que el sueño me llenara pero fue extraño. Tal vez fuera por el dolor o por que tenia demasiado en que pensar, pero sentí que no había quedado totalmente dormida. No tenía noción de lo que estaba pasando a mi alrededor pero era como si una parte de mi mente, una que no controlaba lo que pasaba afuera, estuviera despierta y viendo como si esperara encontrar algo en mi mente en blanco.
Desperté en cuanto llegamos a la casa. Estaba muy cansada y la cabeza me dolía aun mas. Me resultaba muy extraño como había dormido, y no tanto el saber que no me sentía descansada para nada, mas bien mas agotada.
-Hermana, no es para ejercer mas presión sobre ti pero es por tu bien. –Danika estaba detrás de mi con expresión cautelosa.
-Ya lo se –la interrumpí-. Mañana en la salida, sea lo que se que me tenga que decir, lo invitare al baile y si acepta ahí me le declarare, pero si se niega será en ese preciso momento, ya que no podría estar mas avergonzada. –me reí con disimulo para tranquilizar a mi hermana, que aprecio mi esfuerzo y se relajo.
-Deberías comer lago antes de irte a dormir. –mi madre se dirigió a la cocina y calentó la cena para todos.
-No se si pueda dormir. Me siento extraña. Estoy agotada pero no tengo sueño.
-¿No es por el golpe? –pregunto mi padre muy interesado.
-No, no lo creo. Es algo mas. –Estaba muy confundida, esto nunca antes me había pasado y a mi hermanas tampoco.
-Llamare a Axel. –mi hermana ya estaba con el teléfono en mano cuando hablo. –Hola Sra. Kimochi, ¿podría pasarme a Axel un momento?
-Por supuesto querida. –Al otro lado del teléfono se oyó su voz de soprano llamando a Axel- Viene en un segundo. ¿Cómo esta tu hermana?
-Ya esta mejor. Se cayo de las escaleras pero ya la llevamos al hospital y estará bien, no es nada serio.
-¡Oh, pobrecita! Espero que se cure pronto. Kei la quiere mucho, siempre se preocupa en especial por ella.
-Ellos son los mejores amigos. –me avergoncé al oír estas palabras.
-¡Oh! Ya llego mi hijo, te lo paso.
-Gracias Sra. Kimochi.
-Hola Danika, ¿Qué pasa? –se oyó la voz de Axel al otro lado del teléfono.
-Es que Natsuko no se siente exactamente mal, pero tampoco bien, quisiera que mi doctora la examinara, solo para saber si es algo serio.
-No te entiendo Danika. Dices que no se siente mal, ¿entonces por que sospechas que puede ser algo serio?
-Es que es algo extraño. Ni ella misma lo entiende, por eso aunque no se siente mal quisiera que la revisara.
-Esta bien, entonces déjame llamarla por ti.
-¿Por qué quieres llamarla?
-Tengo algo que hablar con ella.
-¿Por que no me lo dices?
-Se-cre-to.
-Ok, hasta mañana Axel, salúdame a Kei de nuestra parte.
Colgó el teléfono y nos hablo a todos.
-Bien, la doctora vendrá al rato aquí para revisarte, así que no estaría mal preparar comida para ella también madre.
Mi mamá asintió y se dirigió de nuevo hacia la cocina.
Mire con reproche a Danika diciéndole con la mirada que no necesitaba que me revisaran, pero en sus ojos se veía la decisión y la preocupación, y logre notar que también tenia que decirle algo.
Estuvimos haciendo la tarea. Supe que mis hermanas habían tratado de hacerla pero por la preocupación por mi la mayoría no tenia coherencia y había pedazos de sus pensamientos.
Tuvieron que repetirla. Aumentaba el dolor de cabeza de momentos mientras hacia la tarea de “Conocimiento de personalidad”, pero no deje que eso evitara que lo hiciera, por que aunque para mis hermanas fuera aburrido hacer todo eso, para mi era muy interesante averiguar las cosas.
El timbre sonó. Al abrir la puerta nos encontramos con la doctora.
La doctora me recordaba a alguien, pero no estaba segura de a quien. En especial su cabello rizado. Normalmente lo llevaba en una coleta y se veía preciosa. A mi normalmente no me gustaban las coletas para atrás por que no se ve el cabello si miras a la persona de frente, y lo noto monótono. Pero con ella su cabello se abría como un abanico para abajo y se le podía ver el cabello alrededor de su cabeza. No me gustaba que lo llevara en trenza, no lo lucia.
La doctora era muy joven, tendría veinte o un poco mas. Era muy amable y mas lista que todos los doctores a los que había visitado. Era mi ídolo. Cuando la conocí, al principio no me fie mucho de ella por su edad, pero siempre estaba muy segura de lo que hacia al analizar a mi hermana. Por eso y mas, yo quería ser doctora como ella.
-Por lo que me dijo Axel, esta vez no es Danika a la que tengo que revisar.
-No, no es a mí. –mi hermana parecía muy orgullosa.
La doctora me miro con una sonrisa, para después volver la vista a Danika.
-Danika, ¿tu enfermedad no será contagiosa?
-No lo creo, -Danika le siguió el tono ligero- yo no me he sentido como ella.
-Hummm
Se dedico a examinarme y conforme pasaba el tiempo se iba poniendo mas y mas seria.
Al final tenia el ceño fruncido tanto que sus cejas casi se tocaba la una con la otra. Guardo todas sus cosas y se quedo pensativa muy seria.
-Danika –dijo- ¿quieres que te revise?
Sonó como si hubiera algo detrás de eso y sabía que había algo detrás. Salieron de la habitación con una cara muy seria. No supimos de que hablaban, no podíamos oír y no lo intentamos. Algún día nos lo dirían, solo había que esperar ese día con paciencia.
Dormí intranquila esa noche, al saber lo que me esperaba al día siguiente.
Al despertarme me sentía como en la tarde de ayer, aun mas agotada que antes de dormir.
-Buenos días amor, ¿Cómo dormiste anoche? –mi madre estaba preparando el desayuno.
-Mejor que en la tarde pero tuvo el mismo efecto. –reprimí un bostezo y me senté en mi silla.
-Si quieres puedes faltar a la escuela hoy amorcito. –parecía preocupada. Creo que temía que resultara lastimada como ayer.
-No te preocupes. Recuerda que hoy me veré con Kei a la salida para hablar sobre algo. No quiero decepcionarlo.
-Esta bien. –se volvió a concentrar en el desayuno tarareando una de sus canciones favoritas.
Mis hermanas bajaron juntas. Mitsuko estaba igual que siempre, pero Danika, aunque lo aparentaba muy bien, tenía en el fondo de sus ojos un toque de preocupación.
-Buenos días mamá, ¿ya salió papá?
-Ya, ya se fue mi niña. Siéntense, ya tengo el desayuno listo.
-Lo siento madre –Danika se estaba poniendo sus patines en ese preciso momento-, hoy no tengo hambre. Me marcho ya.
Nos quedamos mirando la puerta durante unos momentos. Lo que paso el día anterior cruzo por mi mente y la incógnita de que pudieron haber hablado mi siguió en todo el desayuno.
Tratamos de mantener el ritmo del desayuno pero todos teníamos un tono triste por la preocupación por mi hermana.
Al terminar el desayuno nos dirigimos hacia la escuela, pensativas. Tenia tanto de que pensar. Lo extraño de cómo duermo, lo que me tenia que decir Kei, y mi revisión de ayer. Estaba muy seria pero no me dijo nada; y lo que habían hablado la doctora y mi hermana en el salón de a lado.
-¡Natsuko! –iba tan distraída que no alcance a reaccionar para evitar el poste que estaba enfrente de mi, por lo que me golpe toda la cara contra el.
-¡Ay!
-¡Natsuko!, fíjate mas por donde vas. Es la segunda vez que te golpeas por andar en las nubes.
-No ando en las nubes –me queje-, estoy mas en la tierra que normalmente, preocupándome por todo lo que nos acosa.
Suspiro. Comenzó a volver a caminar ya también preocupada.
-Y no solo eso. Aun no sabemos quien causo la perdida de poderes de Danika, y aun no los recupera. Todavía nosotros no tenemos pareja y hoy es el último día. Tenemos que conseguir lo mas pronto posible, sea como sea. Danika solo soportara estar con ese detestable de Nakamura si podemos estar de ella. Conociéndolo de lejos como lo conocemos el no permitirá que ella falte siendo su novia.
Mitsuko era la que menos le agradaba la relación que tenia Danika con Nakamura. Lo bueno es que ellos ya no estaban juntos tanto tiempo pero cada vez que el se cruzaba en su rango de vista lograba ver furia en sus ojos azules.
Ella es quien mas quiere a Danika y verla sufrir por alguien como el era imperdonable. Lo único que al contenía para no atacarlo es que Danika se pondría muy triste se ve a alguno de nosotros en problemas y se echaría la culpa.
Llegamos a la escuela en medio de nuestros pensamientos y preocupaciones.
Antes de entrar a clases me fui a dar un paseo. A veces Mitsuko podría ser un problema muy grande. Solo había hecho que tuviera mas cosas que pensar.
Solo di un rodeo a los jardines y volví al salón. Primero lo primero. Tenia que pensar como le diría a Kei si quería ir al baile conmigo. Me ponía de nervios. Tendría que pensarlo en el recreo, no podía verme así.
Danika estaba muy pensativa. No me había dado cuenta por la prisa de dirigirme al patio.
Estaba tan distraída que aun ni siquiera había tapado su medicina. Mitsuko no estaba así que fui ya la que se tuvo que dirigir a ayudarla.
-Danika, tapa tu medicina. Es muy costosa para que la tires. –mientras cerraba la botella note su vista fija en mi.
Al alzar la vista vi su mirada apenada y arrepentida. Justo al hablar había sonada la campana y no pude oír lo que me dijo pero si pude leer sus labios.
Me dirigí a mi asiento sin entenderlo, ¿por que me había dicho eso? Al volver a mirarla ella tenia la vista clavada en su pupitre. Pude ver que aguantaba las ganas de llorar. Supe que tendría otro recreo a solas, pero esta vez evitaría a la gente para poder pensar tranquilamente.
Mire al resto. Todos parecían muy preocupados y con tantas cosas en la cabeza como yo.
La maestra entro en ese preciso momento con un proyector y su cañón detrás de ella.
Hoy nos tacaba ver una película.
-La película de hoy es sobre una antigua historia, sobre el primer colegio de druidas, su creación, el poco tiempo que estuvo funcionando y su destrucción.
Las cortinas se corrieron y quedamos totalmente a oscuras. Dañaba un poco la vista cuando empezaba la película pero nos acostumbrábamos rápidamente.
Comenzó con la imagen lejana de un pequeño pueblo en el desierto. Una voz nos fue relatando la historia de cómo surgió la magia.
Después de un tiempo me aburrí. Conocía la historia, pues nos la había enseñado varias veces en la primaria. Lo único nuevo era las imágenes, que nunca describían con exactitud en los libros y por eso eran difíciles de imaginar. Volví a mirar al resto y cuando pasaba por Danika me quede helada.
La encontré como en trance. Tenía la vista perdida en el vacio. Sus ojos no tenían ese brillo peculiar de vida, estaban apagados como los de una muerta.
Salte de mi asiento alarmada y fue hasta Danika. El resto reacciono rápido y en un segundo estaban a mi lado.
No me atreví a tocar a Danika pero no podía dejarla así. Al sujetarla fue como si se terminara de desmayar. Se cayó entre mis brazos.
La veía enferma. Estaba ardiendo, tenía sudor, respiraba con dificultad. Tal vez pareciera mas viva pero eso solo parecía hacerla sentir más dolor. Se la pase a Axel por miedo a que mis nervios hicieran que la tirara.
Estaba tan nerviosa que hasta que no estuve al lado de mi gemela no note que el resto de la clase estaba a nuestro alrededor.
-Maestra, tenemos que llevarla a un hospital. –Axel estaba muy serio. El único que se preocupaba mas por Danika que Mitsuko era Axel, pero el no era tan sobre protector como ella.
-No…- la voz débil de Danika apenas y se oyó aun en el silencio, creo que fue mas por que estábamos atentos ante cualquier señal de ella.- no… necesito ir al… hospital. Estoy bien,… no se pre-preocupen.
Hizo un gran esfuerzo por mantenerse en pie por si sola, pero fracaso al tambalearse peligrosamente. Me alegraba que Axel tuviera reflejos rápidos.
-No, no lo estas. Mínimo permítenos llevarte a la enfermería.
-Solo necesito mi medicina. –hasta mantener abiertos los ojos le era muy difícil.
-Nee-chan, por favor, no te esfuerces tanto. –Mitsuko tenia los ojos muy brillantes, como si estuviera conteniendo las lagrimas.
Danika estaba a punto de responder cuando se paro en seco y volvió a desmayarse. El alboroto se armo por todo el salón. Todos la llamaban a gritos, algunos hasta lloraban, pero Danika seguía sin responder. Todos se amontonaron a su alrededor y yo estaba en tal shock que solo deje que me hicieran para atrás. Fue tan brusco que caí de espaldas contra el piso pero ni lo sentí.
La imagen de mi hermana, pálida, sudorosa, lívida, en los brazos de Axel me perturbaba y no dejaba pensar. Solo salí de mi shock al notar a Nakamura recargado contra la pared del fondo sin la mas mínima señal de alteración por la situación de mi hermana.
Me embargo una furia atroz. Sabia que no la quería, que solo deseaba ser popular, peor esto era pasarse de la raya. Me iba a levantar para darle su merecido ante la indiferencia que demostraba cuando de repente desapareció.
Lo hizo tan súbita y repentinamente que no supe que lo había hecho hasta un segundo después. Ese no podía haber sido el Nakamura que conocíamos. Esa transportación fue perfecta, la de un profesional. Algo ocultaba Nakamura para hacer una transportación perfecta ahorita que en la clase.
Volví a acordarme de mi hermana y al fijarme en ella estaba recargada sobre Axel, al parecer había aceptado ir a la enfermería.
Me acerque a la puerta para verla hasta que se perdiera de vista junto con Axel. Cuando cruzo por la puerta abrió los ojos para mirarme y volver a repetirme las palabras de antes de la clase.
-Lo siento –murmuro ante de volver a desmayarse.
“No te preocupes” quise decirle. Aun cuando no entendía por que se disculpaba, quería que lo olvidara, pues estaba segura de que no había sido su intención. No tenia razones para preocuparse ya que ni siquiera me había dado cuenta si me había causado algún daño, no me gustaba que se preocupara.
La clase con el proyector se cancelo y solo leímos en silencio. Cuando de pronto oímos el azote de una puerta lejana. Parecía venir de afuera y al asomarnos vimos que del campo de practica venia la enfermera, y parecía realmente furiosa. Detrás de ella iba mas tranquila la Dra. Suzuki, parecía estarle diciendo algo. Me voltee para mirar a Kei y Mitsuko. Ambos asintieron con la cabeza.
-Maestra… -comencé.
-Nos preguntábamos si… -Mitsuko parecía un poco indecisa.
-Si nos permitiría ir a ver que pasa. –termino Kei con decisión.
La maestra lo pensó durante unos momentos pero al ver la decisión y preocupación en nuestros ojos termino aceptando.
Salimos disparados hacia el patio. Alcanzamos a la enfermera en la puerta de la escuela.
-¡¡¡Enfermera!!! –gritamos los tres al unísono.
Eso pareció enfadarla aun mas y acelero el paso.
-Por favor espere señora, no hay razón para dramatizar. -Bibiana llego en esos precisos momentos.
-¿Qué pasa? ¿es que la señorita se arrepintió? –la enfermera se volteo y miro con ira a Bibiana. – Pues si esta tan arrepentida será mejor que se largue y me deje tratar a mis estudiantes.
-¿Es que no entiende? Usted no puede curarla. Es mi paciente, así que yo soy la responsable de ella.
-Es mi estudiante. En la escuela yo me encargo.
-En la escuela o no, es mi paciente, tengo que estar la tanto de todo sobre ella.
-¿Por qué se niega a que la trate? –parecía ofendida y confusa.
-Bueno… -al parecer ella no lo quería decir lo que diría, pero como la enfermera- no la creo lo suficientemente capaz para atenderla sin cometer algún error.
Ahora si estaba verdaderamente ofendida. Siguió su camino tan enfadada como nuca la había visto.
Bibiana solo se quedo ahí pensando en que hacer. Oímos a la enfermera gritarle a la secretaria que renunciaba, que como era posible que dejaran entrar a una completa extraña a las instalaciones, que no aceptaba esa clase de trato.
-Creo que ocasione un gran problema. –no parecía verdaderamente arrepentida y estaba muy sonriente al saludarnos. – No se preocupen, ya trate a Danika. Estará bien con reposo. Ahora, si vana a estar junto a ella será mejor que al despertar veo caras felices y no esas tan serias y tristonas. –rio tranquilamente. Trate de relajarme. Confiaba plenamente y de que la haya tratado me calmaba verdaderamente.
Nos dirigimos a la enfermería.
Danika se encontraba en la camilla dormida profundamente. Se veía muy tranquila y ya sin fiebre.
Nos sentamos a un lado de la camilla observándola dormir.
-Mañana por la mañana es muy probable que sus poderes ya hayan regresado. –me costo un poco de trabajo procesar esa información. Mire a Bibiana con los ojos brillantes. Estaba muy sonriente.
Al mirar a los otros dos ellos también me miraban con los ojos brillantes.
Ya era hora del recreo. Estaba en el techo pensando el lo que había descubierto y volviendo a repetir la plática con la Dra. Suzuki.
-Dra. Suzuki… -comencé cuando Kei había ido a avisarle a la maestra que volveríamos después del recreo y que Danika ya se encontraba mejor, y Mitsuko había ido a la dirección para pedir en nombre de la doctora el puesto de enfermera.
-¿Qué pasa Natsuko?
-¿Qué me pasa? ¿Qué le dijo a Danika ayer?
Se puso muy seria y miro a Danika antes de decir.
-Es algo muy parecido a lo que le pasa a Danika, pero parece que es la misma persona y por lo tanto sigue muy débil. Debemos dar gracias a eso, ya que solo fue un pequeño trastorno en tu mente, que te obligo a estar despierta psicológicamente. – me miro muy preocupada y después miro a Danika, para después lanzar un gran suspiro.
-Entonces… si fue la misma persona, ¿Por qué me ataco a mi? –en ese momento solo ocupaba mi mente que había sido victima de un ataque y no podía pensar con claridad- O sea, me alegro de que haya sido yo y no mi hermana, ella ya tiene demasiados problemas.
-No digas eso. –la voz de mi hermana se oyó en ese silencio tan tenso. Al bajar mi mirada vi que todavía seguía dormida, y eso me conmovió. Aun agotada seguía preocupándose por nosotros.
-Lo que Danika supuso es que por ser una persona cercana a ella decidió que para lastimarla indirectamente atacaría a las personas que mas quiere.
Mis ojos se inundaron de lágrimas. Por eso es que me había pedido disculpas, por eso no había desayunado en casa. Trataría de poner distancia máxima para que no nos lastimaran.
-Por eso me pidió disculpas, se siente culpable de que me atacaran.
Acaricie la cabeza de mi hermana, que dormía profundamente en esos momentos.
-No te preocupes hermana, todo esta bien. Yo no te culpo. Todo es por culpa de la persona que nos ataca. Pero… –me quede pensativa- ¿Quién puede odiarte tanto como para quitarte tus poderes?
¿Quién? No podía entenderlo. Solo alguien que pudiera querer el puesto numero uno en la escuela y Danika se lo estuviera evitando, o algún enemigo de la empresa de papá, o puede que… la presencia maligna que había sentido el la casa de Nakamura… pero no teníamos ni idea de quien o que razón pudiera tener para quitarle sus poderes.
-¡¡¡Ahhhhhhhhhhh!!! –había agachado la cabeza pero el movimiento me impulso demasiado hacia delante y provoco que estuviera cayendo. Estaba muy asustada para poder hacer algo y solo pude esperar el golpe pero en cambio antes de golpear me pare en seco.
Sentía una brisa por debajo de mí y supe que me había salvado una técnica de aire. Me dejo suavemente en el piso.
-¿Estas bien Natsuko?
Atrás de mí se encontraba Kei. Parecía muy preocupado, pero se alivio cuando le asegure que no había sufrido daño alguno.
-¿Peor que estabas haciendo allá arriba?
-Estaba pensando en algo que me entere en la enfermería.
Me miro con curiosidad y enrojecí ante su mirada. Desvié mi rostro rezando por que no lo hubiera notado.
-¿Pasa algo? Te pusiste roja, ¿no estarás enferma?
-No, estoy bien –controle mi voz para que no sospechara-. Debe de ser el calor. Hace mucho calor para apenas haber empezado hace poco el año. Me tengo que ir, voy a visitar a Danika, ¿me acompañas?
Asintió. Caminamos en silencio durante todo el camino. Trate de no mirarlo en todo el camino pero cada 5 segundos lo miraba de reojo. En una de esas me atrapo.
-¿Qué pasa? –dijo divertido
-Nada –dije-, solo me preguntaba que me querías decir. Es una de las cosas en las que he estado pensando.
-Oh –su expresión cambio para ponerse mas seria– .Eso será hasta la salida. Ahorita no te lo puedo decir.
-¿Pero que puede ser para que sea tan solo en la salida?
-Hasta la salida –dijo con tono misterioso.
Iba a seguir tratando de convencerlo pero sentí una presencia que se acercaba.
Detrás de los arboles pareció Jennifer.
-Hola Jennifer. –la salude
-¿Cómo estas? – note el sonrojo en su rostro cuando Kei le sonrió. Me embargo tal tristeza que me sorprendió que no me pusiera a llorar en ese preciso instante. Note que Jennifer me miraba intensamente, pero no necesitaba que lo hiciera.
-Sabes… me… me tengo que ir. Ya casi acaba el recreo y quiero verla antes de ir al salón.
No espere a que me respondiera. Casi salí corriendo de ese lugar.
Era mas que obvio que le iba a pedir que fuera al baile con ella. El iría, no importa como. No dejaría que su hermano fuera solo, y Axel iría para no dejar a Danika sola. Si ella era su única oportunidad, la aceptaría.
No había razón para no quererla. Su elemento era el viento, que también manejaba Kei; era tierna, amable, tímida y linda.
-Natsuko ¿qué pasa?
Ya había llegado a la enfermería. La doctora estaba afuera al parecer observando los alrededores. Mi miraba con angustia.
“No puedo llorar, aun no”, me dije a mi misma.
-¿Por qué lloras? –note sorprendida que pese a todos mis intentos las lagrimas se habían desbordado de mis ojos. Trate de limpiármelas pero no paraban de salir. La doctora me acerco un pañuelo para ayudármelas a limpiar.
-Tranquila, todo estará bien –En sus ojos castaños vi verdadera preocupación por mi-. Explícame que paso, ¿por qué lloras?
Le explique entre sollozos lo que había presenciado y lo que pensaba.
Me escucho pacientemente y sin interrumpirme. Cuando termine me quede mirándola expectante.
Al ver que estaba esperando me dijo:
-No tienes que sacar conclusiones tan apresuradas. Kei si iría al baile para acompañar a su hermano, y Axel si iría para cuidar a Danika, pero el no aceptaría a la primera que se le presentase. Si a el no lo invita alguien con quien se la pueda pasar bien, el invitara a quien crea que se la pasara muy bien juntos. Te daré un método para que se te quiten las evidencias de que lloraste.
Eran unas gotas. Me quitaron el enrojecimiento al instante.
-Gracias, de verdad.
-No te preocupes por esto -me dijo con otra sonrisa cálida.- ¿Quieres pasar a ver a Danika?
-Si, -dije- en realidad a eso venia en un principio.
Aun seguía dormida por eso no me demore mucho ahí. Estaba en las nubes al dirigirme al salón. Tu ve que tomar el camino largo para no ver el lugar donde se había ocasionado la escena de mis temores.
Cerca del salón vi a una chica caminando como zombi hacia la escuela. No me atreví a hablarle por miedo a que eso la pusiera peor. Cruce corriendo cuando pase a su lado.
Allí dentro muchas estaban felices. Al parecer ya la mayoría tenía parejas, otras apenas lo estaban pidiendo. Trate de no mirar esas imágenes para no volverme a poner a llorar.
Al entrar al salón vi que todos estaban reunidos en la silla de Axel. Estaban un poco apenados.
Les pregunte y al parecer todos habían rechazado a alguien.
La campana sonó y la maestra de música entro en ese instante.
No se mucho lo que pasaba en clase. Tenía muchas ganas de que llegara la salida para poder hablar con Kei. Me alegraba de que no hubiera aceptado a Jessica, eso me hacia sentir un poco culpable, pero le ganaba mi alegría.
Las palabras de la doctora sonaban en mi mente.
Si el quería alguien con quien estar en el baile y se la pasara bien, tenia una posibilidad de que aceptara.
Al darme cuenta ya era la ultima hora y nos dirigíamos a la clase de practica.
Teníamos que utilizar los elementos para poder volar en el cielo, con todos podíamos.
Algunos se nos hizo muy sencillo, en especial a los del aire. Yo lo hice con todos los que tenía. Con todos pude. También el resto, y por eso tuvimos mucho tiempo para mirar la enfermería. Al mirar a la clase también vi a algunos mirando para allá.
Después quince minutos de práctica, la maestra se dirigió a la enfermería. Salió mas tranquila y se puso a explicarle a mis compañeros que les estaba resultando un poco difícil permanecer en el aire.
Me aburrí de estar sin hacer nada y puse a pasearme por el aire con el viento entre los estudiantes. Salve a uno que otro de caer peligrosamente al suelo.
Algunos se pusieron a ayudarme en la vigilancia de quienes caían.
Nos metimos quince minutos antes de la hora de la salida para anotar la tarea y preparar nuestras cosas.
Me iba poniendo mas nerviosa conforme pasaba el tiempo.
-Te esperare en la fuente.- Kei se veía un poco tenso.
Sonó le timbre que anunciaba la salida. El salió inmediatamente, mientras yo me quedaba embobada mirando marchándose hacia el lugar indicado.
-Espera unos momentos, prepárate y ve. –La voz de mi hermana me sobresalto al oírla detrás de mí.
Trate de que los irregulares latidos de mi corazón se tranquilizaran.
Me dirigí hacia el lugar y cada vez mi corazón latía mas rápido. Al llegar a ese lugar sentí que ya no oían los latidos de mi corazón, ahora solo había un zumbido en mi pecho.
-Que bien que ya estas aquí. –me dijo cuando estuve a pocos metros de el.
Solo asentí. Sentía mi voz pegada a la garganta. Lo vi preparándose para empezar, pero en cuanto empezara yo no tendría oportunidad.
-Kei… -empecé pero sonó sin volumen- tengo… tengo algo que pedirte.
Yo había bajado la mirada pero podía sentir su mirada curiosa fija en mí.
-¡Por favor ven al baile conmigo! –las palabras salieron sin pensar y precipitadamente. Tanto eran mis nervios que casi las había gritado. No alce la vista, me quede mirando el suelo.
No resistí cuando lo oí reírse. No era una risa despectiva, mas bien de alivio.
-Si he de admitirlo, yo pensaba pedirte lo mismo.
Me quede sorprendida y yo también comencé a reírme de alivio. No se necesitaban mas palabras ante eso.
Danika apareció detrás de los arbustos junto con el resto. Habían estado espiando, obvio.
-Danika, ya despertaste. –dije con mas alivio.
-Si, y quería asegurarme de que lo hicieras –Estaba muy sonriente, tan feliz como no la había visto últimamente desde que era novia de Nakamura. -. Bien, ahora nos tenemos que ir para preparar nuestro itinerario de mañana.
-Esperen –estaba un poco confusa-, ¿con quienes irán ustedes?- dije dirigiéndome a Axel y Mitsuko.
-Eso… - se veía avergonzada-, bueno… creo que empieza cuando Axel y Kei se fueron de campamento hace dos años.
-Allí conocí a una chica de mi patrulla con la cual me lleve muy bien, les conté de ella, y resulta que tiene un hermano. Llegaron por el trabajo de sus padres y pasaron a visitarnos ahora en la salida, así que la invite al baile y su hermano ira con Mitsuko. –se apresuro a contar Axel. Quise mas detalle y que me lo contaran mas tranquilos pero Axel parecía querer evitar ese tema. En cambio Mitsuko se me vino encima contándome con detalle como era el.
Pregunte que edad tenia me dijo que era mellizo de la amiga de Axel.
Nos fuimos tranquilas a casa. Platicando sobre el baile.
Al parecer iba a ser mas entretenido ya que tendría micrófono abierto. Danika estaba especialmente emocionada. Si algo le gustaba mas que los libros era la música. Era muy buena cantando, pero no sabía escribir canciones. Por eso siempre era en karaoke.
La veía tan feliz, que yo misma no podía evitar estar feliz. Todo estaba arreglado, el baile ya no parecía una pesadilla, solo seria una noche normal. Eso pensaba yo, y no podía ni imaginarme lo que le esperaba a Danika.
-Creo que ya tengo suficiente poder de ella, ya no necesito mas poderes. Con mi fuerza mi padre nos querrá mas, o por lo menos a mi.


