domingo 1 de marzo de 2009

Reencarnaciones


Segundo Capitulo
El Chico Nuevo
-Hola, mi nombre es Takeshi Nakamura, mucho gusto en conocerte.
Estaba totalmente perpleja ante la imagen que estaba pasando frente a mis ojos.
Takeshi Nakamura era el chico que había llegado esta mañana. Ya era la hora del recreo y el estaba frente a mi presentándose por si solo, ignorando, para mi desagrado, a mis hermanas y amigos.
-Buenos días, soy Danika Yanahisawa– me apresure a responder- y ellas son mis hermanas y mis amigos. Natsuko y Mitsuko Yanahisawa y Kei y Axel Kimochi. –señalando respectivamente como iba nombrándolos.
-Me gustaría que me enseñaras la escuela, pues como soy novato puedo perderme fácilmente.-
Al parecer solo escucho mi nombre pues apenas me dio tiempo para decir los del resto. La actitud que me estaba mostrando se me hacía chocante pero decidí ignorarlo por el momento.
-Ok, solo tenemos que pedir permiso para tener libres las horas antes de recreo. Mañana te avisare para ver si lo consigo.
-O mejor…- me interrumpió- me das tu teléfono y yo te llamo.
Ahora si no me podía quedar callada, ¿Quién se creía?
-Disculpa, solo te aclarare en el tono mas educado que puedo poner- dije con paciencia- que no soy tonta y se lo que pretendes. Eso me incomoda, así que por favor no lo hagas.
Al parecer lo había ofendido y Takeshi Nakamura se marcho sin la sonrisa pícara que había tenido hasta el momento y yo quite la mía también.
-Sonaste un poco fría. Voy a ver quien le puede dar el recorrido.
-Gracias Axel.
-De nada. Aunque no se rendirá. Se le vio en la mirada lo testarudo que es.
-Si, yo también lo vi.
Axel se marcho para cumplir su cometido.
-¡Ash!, nee-chan- comenzó a decir Mitsuko- no nos dejen de lado. Me canso de estar callada. Es verdaderamente aburrido y el chico nuevo me callo mal.
- Se me hizo una persona muy… como decirlo… presumida y arrogante.- dijo Kei. Este comentario suyo me sorprendió pues normalmente habla muy bien de todas las personas y piensa que siempre hay una razón muy buena detrás de todo mal que hacen las personas.- O sea, siento que es, no se como explicarlo, así por naturaleza, de nacimiento.
-Bueno, dejemos este tema para la casa por que ya casi dan el toque y no queremos llegar tarde a clases.
Los cuatro nos paramos de la banca en la cual nos habíamos sentado.
Como era muy pequeña para nosotros cuatro sin apretarnos, Kei, que era el que mejor manejaba la tierra, había agregado más asientos para poder sentarnos todos cómodamente.
Al llegar al salón nos dirigimos a nuestros respectivos asientos.
Mitsuko y Natsuko se sentaban juntas cerca de la medio del salón. Axel se sentaba enfrente. Kei se sentaba atrás. Yo me sentaba cerca de la ventana, lo cual me gustaba mucho, pues en las mañanas cuando aun estaba medio dormida me acercaba a la ventana para que me diera una suave brisa, siempre de parte de Natsuko.
Ella controlaba el viento, la tierra y el agua.
Mitsuko controlaba lo mismo solo que en lugar de agua era fuego.
Takeshi también se sentaba en la parte de atrás, pero lejos de Kei. Pensé que se sentaría cerca de el como planeando convencerlo de que dijera cosas buenas sobre el o tratando de que le contara cosas sobre mi.
La maestra entro minutos después. Se sentaran los que muy descuidadamente no sintieron su presencia.
La clase se trato de la teoría sobre transformación, lo cual a todos se nos hacía aburrido y a algunos, innecesario.
Durante toda la clase note la mirada atenta de Takeshi en mí, lo cual me enfado, ¿es que no se daría por vencido? Mire a los demás y podía ver en sus rostros que ellos también lo habían notado, para después mirar a Nakamura de nuevo a ver si el se había dado cuenta de que todos sabíamos de que me miraba. Por lo que vi no se había dado cuenta, y el que volteara parecía haberle dado más ánimos de seguir cortejándome. “Baka”, me dije en voz baja.
-Bueno clase, ahora vamos al patio a practicar la lección.
-Siii- respondimos todos al unísono.
-Hola- de repente Nakamura estaba a mi lado- oye, eso me sorprendió, no te asustaste cuando llegue.
-Tu presencia te delato, si prácticas el ocultarla un poco mejor puede que si me asuste.-trate de no poner un tono frío pero note que destile un poco. No pareció notarlo y prosiguió.
-Bueno, lo entiendo, pero a eso no venía. Yo quería pedirte perdón por mi comportamiento en el receso. Se ve que tú no eres como el resto de las chicas, todas han caído con mi apariencia, encanto, cortesía, todo eso y mucho más.
-Aquí las personas acostumbrarnos a ser modestas y no sentirnos dioses, mucho menos en el mundo de los humanos, como presiento que tu haces. También creo que cada persona es diferente y no hay que juntarnos en montones, por esas razones pienso que yo no soy tu tipo de chica. Ahora será mejor que nos apuremos si no nos dejaran atrás.
Al momento siguiente yo estaba en la puerta rodeada de un grupo de chicas interesadas en el chico nuevo y deseosas de saber que tenía con el.
No sabía que estaba ignorando algo importante que estaba pensando Nakamura en esos momentos.
-“Con que esta es Danika Yanahisawa, si es única pero todavía no veo lo muy especial el por que le interesa a mi padre. Lo bueno es que será difícil. Al menos me consiguió un buen pasatiempo” - se apresuro a salir del salón.

El resto del día transcurrió sin incidentes. El no se me volvió a acercar el resto de la jornada ni en la salida. Pero no paraba de observarme.
Al llegar al clubcar se me presento un tema que me aterro. El baile de San Valentín estaba cerca y yo no tenía con quien ir.
Era algo extraño el que me aterrorizara no tener pareja. Creo que era mas que siempre mi familia y mis amigos comentaban de quien sería el primero en declararse hacia mí. O tal vez por que era mi primer baile y no quería faltar.
- Bueno, creo que yo invitare a… no, el no…puede ser pero…no, ¡no me decido!- comenzó a decir Mitsuko señalando a varios chicos.
-A veces creo que eres muy exigente.
-¿Eh? ¿Por qué mi amada gemelita?- respondió Mitsuko con un toque irónico en la voz.
-No aceptas a ninguno.
-Es que no quiero que sea solo para el baile, eso sería cruel ¿no crees?
-No si se lo explicas al chico.
-Pero, ¿si no lo entiende?
-Yo creo que lo entendería.
-Pero seguiría siendo cruel
- Hey, hey, hey- las paro Kei. A Natsuko se le ilumino la cara y no mostro la felicidad que le producía oír su voz. La verdad es que Kei era callado pero cuando hablaba siempre sabía que decir y es que el era el más despistado que el resto de nosotros en cuanto a las personas por eso no se daba cuenta de lo que sentía Natsuko.- Miren, yo creo que cada una debe hacer lo que le parezca lo más adecuado para sus parejas para el baile. Natsuko, tú lo invitarías solo para el baile siempre y cuando se lo explicaras, y tu Mitsuko, escoge a alguno que te guste para que sea tu novio. Ahora, si nos disculpan, Axel y yo nos bajamos en esta parada.
-Ok- dijeron las dos al unísono.
-Hasta mañana chicos.
-Hasta mañana.
Cuando salieron me dirige a mis hermanas
-Tienen suerte de que Kei sea un despistado respecto a las personas. Esto es en lo único en lo que están de acuerdo.
Natsuko se deprimió pues era ella quien tenía la opinión de Mitsuko. No quería invitar a Kei solo al baile, ella quería que el fuera su novio.
-Pero…
-El no piensa en ella como novia.
-Gracias Mitsuko pero eso no era necesario.
-Solo trataba de ayudar- comenzó a defenderse –no lo dije en mala onda. Sabes que en esto te apoyo.
-Lo se, pero es que el comentario me hizo sentir mal.
-Basta chicas. – me pare y me puse en medio de ellas.- es hora de bajarnos nosotras. Muévanse –las agarre de los codos para que se levantaran y las empuje a la puerta.
-Bye bye Yanahisawas
-Bye Aiko- respondimos las tres. Nos despedimos de más gente conforme nos dirigíamos a la salida con las mochilas flotando detrás de nosotras.
Al llegara a casa descubrí que una vez mas iba a tener que enfrentarme contra Nakamura, pues estaba esperando sentado en mi sillón contra la incomodidad de mi madre.
-Al fin llegaste Danika ¿puedo llamarte por tu nombre de pila?
-Buenos días mis amorcitos, su padre ya salió del trabajo y viene en camino. La comida también ya esta lista, para cuando quieran empezar.
-Arigato okasan.- respondimos sonriéndole francamente.
-Órales- comenzó a hablar de nuevo Nakamura –hablan japonés.
-En realidad- comenzó a aclarar Mitsuko –solo hablamos unas pequeñas frases, no fluido, ni siquiera mucho.
-¿Quieren aprender?- intuyo
-Si, si queremos- ahora fue Natsuko la que respondió –pero no es que no podamos. Lo que pasa es que no sabemos el ritmo que se tendría al estar en dos escuelas y no queremos descuidar la que ya tenemos. Tal vez cuando terminemos nuestros estudios.
No pareció muy feliz de que todos le respondieran excepto yo.
-Bueno, -comenzó mi madre- ¿quieren comer o esperan a su padre?
-Si nos lo permites okasa, –hable- deseamos esperar a nuestro padre. Mientras haremos nuestra tarea.
-Genial- hablo de nuevo Takeshi. De verdad era terco- ¿la puedo hacer con ustedes?
-Si, no hay problema- la respuesta de Natsuko no lo hizo feliz y pareció como si lo hubiéramos rechazado.
Todos subimos a hacer la tarea a la sala de arriba. No hablamos mucho ninguno, pues la verdad nadie necesitaba ayuda.
De repente se oyó el sonido de las ruedas del auto de mi padre y logramos sentir su presencia. Inmediatamente dejamos todos nuestros deberes y bajamos para saludarlo.
-¿Dónde están mis chicas?
-Ohaio, otosama.
-Otasama,- comencé –mis hermanas y yo queríamos saber cuando será la próxima vez que visitemos a obachan. Ya casi se cumplirá la semana.
-Si quieren mañana, pero ahora vamos a un asunto mucho más IMPORTANTE.- nos quedamos perplejas con un gran signo de interrogación sobre nuestras cabezas.- ¿Qué hace un chico que no son ni Axel ni Kei en mi casa?
Pude notar perfectamente como se ponía tenso Takeshi en el piso de arriba. Inmediatamente me puse a explicarle quien era y que hacia aquí, sin agregar mi incomodidad.
Salimos del vestíbulo para irnos a sentar todos a la cocina, después de llamar a Takeshi que se presento entre tartamudeos.
Mi padre no dejo de observarlo durante toda la cena de reojo. El parecía muy incomodo sentado en nuestra mesa y de repente pregunto:
-¿Quiénes son la mujer y el hombre que están con ustedes ahí?
Al alzar la vista note que tenía la vista fija detrás de mí. No necesitaba voltear para saber a que se refería, y por lo que note tampoco el resto, ya que inmediatamente bajaron la cabeza.
-Son nuestros padres.- respondí secamente.
-Pero… pensé… pensé que ellos…
Nuestros padres se levantaron de la mesa y salieron juntos del comedor. Las tres miramos fijamente a Takeshi preguntándonos si debíamos contárselo o no. Era solo un compañero que nos había arruinado la tarde. No habíamos podido hacer la tarea con nuestra madre, también nos había arruinado la cena. ¿Qué hacer?
Mire a mis hermanas y vi que se encontraban en las mismas dudas.
-No queremos decírtelo. Lo siento, pero es solo entre la familia.- la voz de Natsuko sonó en el silencio de la cocina.
Takeshi se enfado por esta respuesta.
-Ay si, yo no lo puedo saber pero por lo que veo, esas dos personas no son su familia y estoy casi seguro de que los dos chicos que siempre están con ustedes si lo saben. Ninguno de ellos es su familia pero si están enterados ¿verdad? Eso es una injusticia.
N o pude controlarme. Al momento siguiente le estaba abofeteando la cara con lágrimas en los ojos pero mi mirada firme. Estaba tan ofendida que no pude controlar mi volumen de voz al hablar y por lo tanto me salió más alto de lo que pretendía.
-No se necesita ser familiar de sangre para poder llamarse familia, ¿sabes? Lo único que se necesita es poder conocer a la persona y tener plena confianza en ella. Eso lo he aprendido en todos estos años.
Después salí corriendo de allí. En la puerta me tope con mis padres adoptivos y vi que habían oído lo que Takeshi había dicho.
Volví a dirigirme al segundo piso pero ahora en lugar de doblar a la derecha, me dirigí a la terraza.
Era verdaderamente un hermoso lugar para pasar el rato. Tenía todos los elementos. Fuentes de donde salía agua pura y cristalina. También estaban prendidas cinco fogatas esparcidas por todo el lugar. Había también enredaderas amarradas por todo el balcón y trepadas por la pared. Mi lugar preferido, sin lugar a dudas.
Sin darme cuenta me había quedado parada enfrente de la puerta admirando el lugar. La presencia de alguien acercándose me saco de mi mundo. Me quite rápidamente de la puerta y me fui sentar en una de las bancas observando la calle que estaba a mis pies. Al momento siguiente apareció Takeshi en la puerta.
-¿Ahora que pasa?
Pareció dudar si hablar o no hablar. Me quede mirándolo, pero al cabo de un rato volví a voltear para la calle.
-Danika… quiero hablar contigo.
-Ya estamos solos, puedes hablar.
Solo se quedo callado mirándome nervioso. Se acerco hacia mí y se sentó a mi lado. Tomo mis manos entre las suyas y me miro fijamente por tanto tiempo que me pareció eterno. Al ver que parecía no querer avanzar trate de soltar mis manos pero las apretó con más fuerza, después tomo aire y dijo:
-Quiero que seas mi novia.
Estaba tan sorprendida por la propuesta que no pude hacer otra cosa que quedarme mirándolo con la boca abierta. Después me llego la charla del clubcar: El baile. Mi pareja.
Si lo aceptaba, tendría a alguien con quien ir y no faltaría. Pero yo no lo quería a el, no seria justo aceptarlo solo por temor a no asistir al baile, y después de todo podría asistir con mis hermanas y mis amigos, no era necesario tener pareja. Me imagine en el baile sola en la mesa de ponches viendo a Natsuko y Kei bailar juntos y Alex y Mitsuko también con parejas. Si, ellos tendrían sus parejas y conociéndome, yo no permitiría que pasaran tiempo conmigo.
-Si- de repente se me salió la respuesta.
Al momento siguiente soltó mis manos y salió por la puerta con cara de triunfo. Yo me quede ahí, sentada, con la vista baja y entristecida. Era novia de un chico al cual apenas y conocía y no estaba segura de que me cayera bien.
Salí por la puerta al cabo de recuperarme y asegurarme de que no parecía deprimida en el espejo del baño, baje las escaleras para el encuentro con mi familia.
En las escaleras, sentada la final, me esperaban mis hermanas. Extrañamente ellas también me parecían deprimidas. Me apresure al baño otra vez y vi que solo era el reflejo de cómo me encontraba yo. Al parecer no estaba realmente bien y no lo iba a poder fingir.
Me dirige a mi habitación sin esforzarme por parecer feliz. Sentía como si fuera a llorar. Al entrar en mi habitación casi corrí por el teléfono. Marque rápidamente el número de la casa de Axel.
-Hola Danika, ¿Qué te pasa?- me relaje bastante al escuchar la voz de Kei por el teléfono. Le pedí que me primero me pasara a Axel.- Si, ya esta aquí.
-¿Por que te deprimiste?
-Por favor, solo vengan lo más pronto que puedan.
-Ok.- colgaron. Me recosté en mi cama. La idea de que Axel y Kei vinieran me tranquilizaba un poco. Me fije en la hora de mi reloj de mesilla. Eran las 5:15. Pensé que habían pasado horas cuando oí tocar mi puerta. Me volví a fijar en la hora. Solo habían pasado quince minutos. Realmente estaba mal.
Al abrir la puerta de mi habitación pensé que no aguantaría más y podría ponerme a llorar.
Allí estaban, mis amigos y hermanas. Inmediatamente los arrastre al sillón enfrente de mi tele y comencé a relatar desde que llegamos Natsuko y Mitsuko y yo a la casa hasta donde me hizo la pregunta.
Todos tenían la misma expresión que yo y me divirtió verla pero estaba lo bastante preocupada por lo que seguía.
-Ay, Daniquita. Dime la razón por la cual aceptaste.
-Es que…chicos… yo-yo- ya no podía mas. Me avente a las piernas de Axel y comencé a hablar al mismo tiempo que sollozaba- tenia miedo, aun tengo miedo. Es mi primer baile y quiero ir, solo quedan tres semanas y puede que solo tenga esta oportunidad, no quiero faltar.
Trataron de consolarme diciendo que podría estar con ellos pero al ver el sacrificio que le ocasionaría en Natsuko, me arme de fuerza para dejar de llorar.
-Ya no importa, lo acepte y no lo puedo deshacer.
-Si puedes deshacerlo, rompe con el mañana.
-Seria muy cruel de mi parte, Mitsuko.
-Lo se, pero solo sufrirás. Por favor nee-chan.
-Si, pero si no tengo otras oportunidades no quiero tirar esta.
-¡Es solo por el baile!
-Ya no insistan por favor, quiero estar sola.
Todos salieron de la habitación y yo me dirigí a mi propio balcón. No mostraba tanto los elementos como el de afuera, pero era muy cómodo. Tenía una mesa de madera con su sombrilla y sillas, para tomar el sol, macetas con mis flores favoritas. Venían de Japón, se llamaban “sakuras” y eran hermosas. También había una mesa de cristal más pequeña que la que estaba enfrente de mi cama. Encima tenia una grabadora del elemento agua, o sea, repelente a este elemento. En medio de cada silla para tomar el sol estaban unas mesillas que tenían revistas y mi cuaderno de dibujo.
Me recosté en una de las sillas a ver si lograba dormirme.
Por lo que vi al abrir los ojos lo logre pero aun así me sentía exhausta, como si aun así no hubiera dormido del todo y una parte de mi estuvo despierta.
Estaba oscuro. La luna estaba encima de mí, iluminándome la noche junto con las luces de la calle. Oí abrir la puerta de mi habitación y volví a entrar. En la puerta estaba mi mamá con la mirada de ternura que siempre ponía desde pequeña, y que adoraba. Inmediatamente me lance a ella y la abrace con fuerza. Tenia el presentimiento, no estaba segura por que, de que mi vida cómoda y sencilla, se iba a desmoronar desde hoy.

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