jueves 23 de abril de 2009

Sufrimiento


Tercer Capitulo
-¿De veras quieres ir, mi niña?
-Sabes que eres libre de decir que no quieres
-Y la verdad es que lo deseamos.
-Ándale, nee-chan, descansa por lo menos un día. Los chicos y nosotros creemos de que es tanto el esfuerzo por aguantarlo que ha aumentado tu gaste de energía.
No importaba que dijeran o argumentaran, yo siempre diría que si. Es cierto que desde que esta con el yo estaba más agotada y casi me dormía en las clases de la mañana. Y no mejoraba las charlas que me daba sobre aventuras que estaba segura, nunca hizo.
Me levante de mi silla y me dirigí hacia la puerta, sin poder contenerme a lanzarle una mirada de deseo a mis patines. Nakamura no me permitía patinar por que prefería que estuviera a su lado como una pobre chica que esta saldando su deuda. Siempre tenia que estar con el todo lo que podía. En clases, entre ellas, durante recreo, no importaba y yo tenia miedo de romper con el.
-Solo una semana mas, una mas y ya, ¡kambate, Dani!
Esta era la frase que me repetía a cada momento que esta a su lado, la única que me ayudaba a seguir. También comenzaba a recordar los viejos tiempos en momentos verdaderamente desesperados, como cuando subía al clubcar y el gritaba para llamar mi atención diciendo “Hey, aquí estamos NOVIA MIA”. Cada vez que podía lanzaba miradas de soslayo a mis amigos y hermanas.
-Mis padres quieren conocerte.
-¿Eh? – hasta esos momentos, yo me había perdido en mis recuerdos- Disculpa, pero no oí lo que me dijiste.
-Te dije que mis padres quieren conocerte.
Parecía molesto por que no le había prestado atención, pero ahora estaba espantadísima. Me quede con la boca abierta mirándolo horrorizada. Sus padres querían conocerme, a mi, ¿Qué podía hacer? Si no iba, creerían que soy una cobarde y lo obligarían a romper conmigo. Si iba podrían no aceptarme y pasaría lo mismo, pero si me aceptaban iban a querer que siguiéramos hasta el final y entonces se me haría mas difícil romper con el después del baile.
-¿Cu…cuando?
-Esta tarde-me respondió y le dio un mordisco a su sándwich.
Ahora si estaba súper alarmadísima. Pensaba en esperarme pero no podía, tenia que avisarle al resto, necesitaba apoyo.
Me pare de mi asiento y salí de la cafetería sin importándome lo que opinara mi novio. Sentía las lagrimas en mis ojos por la desesperación al no poder encontrar ni Axel ni Kei o a mis queridas hermanas gemelas. Pero al fin lo hice, estaban dirigiéndose al salón de clase. De repente se pararon y voltearon a mirarme.
-¿Qué te hizo?
-¿Qué te dijo?
Me quede congelada al verlos a todos ahí, con miradas tristes. Mis hermanas se acercaron a mí y me llevaron al césped. Por primera vez en dos semanas, me sentí tranquila, aunque un poco nerviosa, pero estaba mucho mejor.
Mis hermanas se sentaron en frente de mi y Axel y Kei a mis costados.
Les comencé a explicar que los padres de Nakamura querían verme esta misma tarde y el apenas me lo había dicho.
Al terminar mi relato me sentí fatal, lo ultimo que hubiera querido era pensar en eso. Sentí la mano caliente de Axel tomar mi izquierda. Este simple acto me relajo profundamente y solo puse atención a su tacto. Era tan cálido, tierno y suave.
Desde que éramos pequeños, siempre que estaba triste o deprimida y no estaban mis padres, Axel o Kei o mis hermanas, me tomaban de una mano para hacerme saber que no estaba sola.
-Estoy seguro- comenzó a decir –que todo saldrá bien, se que lo superaras. Si te soy sincero, odio a ese chico. Nosotros lo sabemos perfectamente y nadie mas que nosotros, que tu no has llorado desde que paso lo de tu madre.
Lo mire agradecida por sus palabras de apoyo. Despues de lanzarle la misma mirada al resto, volvi a cerrar los ojos y a agachar la cabeza, pero ya mas tranquila.
-¡¡¡¡¡¿¿¿QUE ESTA PASANDO AQUÍ???!!!!!
La voz enfurecida de Nakamura me hizo abrir los ojos espantada y como acto reflejo apreté la mano de Axel más fuerte.
-Con que de repente se te dio la gana de ponerme los cuernos ¿eh?, por eso saliste corriendo del comedor, para venir a pasar el rato con tu amante ¿eh? Extrañamente justo después de que te dije lo de la visita.
-No es lo que tú piensas Nakamura, yo me sentía nerviosa por lo de tus padres y vine con mis amigos para calmarme.
Comenzó a pasear la mirada posándola en Natsuko y Mitsuko, el hermano de Axel y sobre el, para después fruncirle el ceño a nuestras manos juntas.
-Y eso ¿es alguna técnica de relajación?
-Somos amigos de la infancia, y su tacto siempre me ha relajado, llámalo técnica de relajación o como quieras.
Me pare sin muchas ganas de querer soltar a Axel, el, al sentir me deseo, se paro al mismo tiempo que yo. Para cubrirlo, el resto hizo lo mismo. Sabia que si una persona nos viera a Axel y a mi en ese momento cometería el mismo error que Nakamura pero eso no me importaba, pues estar tomada de la mano de mi mejor amigo me hacia sentir la confianza suficiente para enfrentarme a mi novio, por lo menos un poquito.
-Lo siento, pero me gustaría que confiaras un poco más en mí.
-Justo el día de la presentación enfrente de mis padres.- volvió a repetir
-Entiende que esto fue por la sorpresa, no es mi culpa que me dijeras el mismo día en que es, me espante, no me sentí preparada y tengo miedo.
-Sigues sin querer soltarlo, solo sabré que lo que dices es verdad si lo sueltas, pareces muy feliz tomada de la mano de el.
Mire nuestras manos. Soltarlo. Esa era la condición que me ponía para perdonarme. Sentí que perdería todas mis fuerzas si lo hacia. Vi en la mirada de Axel que el se ofrecía a soltarme a mi. Yo le respondí por el mismo método que no. Cerré los ojos fuertemente y lo solté. Sentí que me caía de nuevo en la desesperación.
Comencé a caminar hacia el salón sin atreverme a mirar atrás.
Por primera vez desde que era su novia, me senté alejada de el. Me había obligado a soltarme de mi bote salvavidas.
En todo el día me repeti la frase de que Axel me había dicho para darme animos.

-“Estoy seguro que todo estará bien, se que lo superaras.
Al final del día, decidí que era mejor irme caminando a la casa pero recordé lo de la presentación y me volví a poner nerviosa.
-¿Estas lista? –Nakamura estaba esperándome en la salida. Yo solo asentí con la cabeza. -Ok Estaba con una expresión molesta y se volvió más cuando Axel rozo mi mano haciéndolo pasar muy bien por solo un accidente.
Esta vez no me sostuvo por la cintura, lo cual me hacia mas feliz pero me entristecía por que no quería que se enfadara conmigo y rompiera.
Caminamos en silencio hacia su casa. Lamentablemente no esta lejos por lo cual llegamos en quince minutos.
Cuando la vi solo logre notar una casa común y corriente pero al concentrarme, note una presencia familiar y maligna. ¿Cómo podía ser? Ninguno de las personas que conocía tenía un aura maligna. Una vez mas en este día sentia que estaba a punto a llorar, pero ya me encontraba en frente de su casa, no podía hacerlo o me rechazarían, aunque no necesariamente era algo malo.
-Vamos.- dijo y me tomo de la mano y comenzó a arrastrarme hacia su casa.
-Disculpa– dude –me gustaría que soltaras mi mano. Es que me incomoda un poco.
El soltó de mi mano y yo me concentre en recordar el tacto de Axel, tal vez si hacia eso podría poner una sonrisa que de verdad los engañara.
Sonó el timbre e inmediatamente se abrió la puerta. Una señora iba bajando las escaleras.
Era una mujer muy hermosa. Con la piel pálida y una bella cabellera rojiza alisada perfectamente.
-Buenas tardes, pasen.
-Con su permiso.
-Hola mamá.
La casa estaba muy bien ordenada, pero extrañamente, me ponía nerviosa eso mismo. Su cabello liso, las cosas que combinaban perfectamente, y lo peor, todo era como yo lo hubiera puesto, los muebles que hubiera escogido. Me costaba trabajo mantener mi expresión serena, no sentía conveniente sonreír pero tampoco quería parecer tan serena.
Nos dirigimos hacia la sala. Se veía muy cómoda.
-¿Quieren algo para picar o una bebida?
-No, muchas gracias señora Nakamura.
-Yo si quiero algo de beber por favor.
Salió de la y se fue por una puerta a la derecha. Llego cinco minutos después con una jarra de agua y tres vasos.
-Bueno,- comenzó a decir la señora Nakamura –se ve que eres una chica muy educada pero lamentablemente mi hijo no me cuenta muchas cosas sobre ti, dime ¿Qué te gusta?
-Bueno, en primer lugar le agradezco el halago. Y bueno, después, respondiendo a su pregunta, mis hobbies favoritos son cantar, patinar, leer, escribir y pasar tiempo con mis amigos.
-¿En ese orden?
-No necesariamente, en realidad me gustaría poder combinar algunas cosas la mayoría del tiempo, y es que solo pasa en algunas ocasiones, a veces patino con mis amigos mientras cantamos canciones de artistas famosos, son de mis momentos favoritos. Creo que pondría pasar tiempo con mis amigos en primer lugar y el resto seguiría igual.
-¿Cuales son tus autores favoritos?
-En realidad no podría ni elegir mi obra favorita.
-Entonces, ¿me podrías decir cuál es tu música favorita?
-Mi favorita es la pop, después va la clásica.
-Es grandioso. Por lo que me has dicho tú nunca te quedarías sin algo que hacer ¿eh?
-A veces le ayudo a mi mamá a limpiar la casa, todos nos turnamos para lavar los platos, a veces riego las plantas de la casa.
-Ojala mi hijo fuera como tu. Es muy flojo y ni aunque se lo pida lo quiere hacer.
Yo sonreí para seguirle con la broma pero no lo defendí. La verdad es que yo lo creía peor que eso que.
-Oh, bueno, diem desde cuando practicas el patinaje, ¿Haces ambos tipos? El de tierra y agua.
-Si practico ambos, lo hago desde la primaria junto con mis hermanas y amigos.
Seguimos platicando. Después de una media hora, Nakamura subió a su habitación.
La verdad no quería responder a las preguntas pero iba a ser una descortesía.
-¿Qué elementos practicas?
Era la pregunta que me temía. Desvié mi atención a otra parte y caí en el reloj. Eran las cinco. Con una disculpa y despedida salí de la casa.
Conforme me iba acercando a mi casa, sentía con mayor fuerza la presencia de Axel, Kei, mis padres y hermanas. Comencé a acelerar mi velocidad.
En estas circunstancias deseaba que no existiera la prohibición de magia en circunstancias de vida cotidiana.
En realidad esta ley era tan antigua que no se recordaban todas las razones por las cuales se hizo esta ley. La única que se tenía totalmente segura era que se había utilizado tanto que las personas llegaban a tener un gran desgaste de energía en ciertas épocas según los elementos que controlaban, por lo cual solo se podían utilizar en el trabajo y en la escuela, el resto era como vivir una vida humana.
De repente oí a un auto dar la vuelta, al voltearme vi que era un clubcar con una ruta que cruzaba por mi casa.
Me acerque a la orilla de la acera y le hice la parada. Al subirme vi que solo quedaban algunas personas, a la mayoría ni las conocía.
Tardaría unos veinte minutos en llegar a casa, así que decidí tomarme un jugo. No sabia que en esos momentos la situación que se presentaba en la casa en la cual yo había estado la última media hora.
-Lastima que llegue tarde, me pregunto como hubiera reaccionado si me hubiera visto.
-No lo se querido, y ni le preguntes a tu hijo, ni siquiera sabia su cumpleaños o hobbies. Parecían tan distanciados, no se agarraban de la mano o la sujetaba por la cintura. Se comportaba muy reservada.
-Ella es muy lista, no dejaría que te enteraras o estipularas sobre sus fortalezas y debilidades. Entiendo que los veas distanciados, pues como es tu hijo y como recuerdo que es ella, no deben de congeniar, es mas, creo que ni siquiera debe de agradarle tu hijo.
Como extraño verla. Es mi orgullo, yo la hice, la crie, aunque no lo sepa, la he cuidado todos estos años, no importa si he estado lejos de ella, lo sigo haciendo.
-De verdad la quieres, pero ambos tenemos dudas sobre esta relación, ¿no esta mal que salgan siendo medio hermanos?
-Es la única forma de acercarme a ella sin que lo note. Es mas lista de lo que piensas y si no lo hago de esta forma se daría cuenta y todo se derrumbaría.
-De verdad la conoces, de verdad lo haces, ¡¡como nunca conociste a tu hijo!!- dirigió sus manos hacia el con furia y cuando estaba a punto de cerrarlas alrededor de su cuello la detuvo. Se paro ágilmente y la puso en una posición muy incomoda.
-Ya hablamos de esto, pensé que lo habías comprendido.
-Lo que haces es inhumano. Utilizas a tu único hijo. Después de tantos años sin conocerlo, de dejarnos a ambos esperándote, solo llegas para acercarte a esa…
-Ni te atrevas a insultarla. Te dije y se lo dije a el, mi única razón de vivir es ella, lo que le pase a ti o a el, no me importa en lo absoluto si no le afecta a mi niña- Soltó su mano tan bruscamente que la tiro al suelo, para después dirigirse a la puerta dando un portazo antes de salir.
En medio del silencio que reinaba en la casa, se oyeron unos pasos que provenían de las escaleras. Se fue acercando cuidadosamente hacia la mujer en el suelo.
-No importa madre, hare mi mayor esfuerzo para sacarle algo a esa chica; así, papá nos querrá a ambos y vera que somos mucho mejores que esa Yanahisawa.
La pobre mujer se puso a llorar a los pies de Nakamura, que tenia en su mirada la muestra de que haría cualquier cosa para que su padre los quisiera.

-¿No era de algún compañero?
-No, estoy segura de que era de algún adulto.
-Tal vez un maestro.
-Ningún maestro tiene un aura maligna Natsuko.
Todos nos quedamos pensativos. Sentí a mis padres un poco incómodos con la situación que les había contado y tenia que saber por que.
-Mmm… papá, mamá, los siento como si nos ocultaran algo, ¿Qué pasa?
Se miraron misteriosamente antes de contestarme.
-Bueno…- mi mamá pareció dudar si decirlo o no realmente- existe la posibilidad de que fuera alguna persona conocida a tus padres o hasta familiares.
Me quede muda. En la casa de mi novio sentí la presencia de una parte de mi pasado y de mis hermanas.
Todo se volvió oscuro y cuando abrí los ojos Mitsuko me ponía una toalla en la cabeza. No necesite preguntar que había pasado, era bastante obvio. Me había desmayado de la impresión. La única duda que tenia era de cómo habían reaccionado mis padres, no quería que es arrepintieran de habérmelo contado.
-Estan muy apenados y lo lamentan mucho. Creen que tienen la culpa por que no imaginaron tu reacción.
Ahora era yo la que estaba apenada. Los había hecho sentirse mal.
No importaba si me habían adoptado y heredado la fortuna de mis padres, en el fondo les quedaba algo de mi nana y conductor.
Me pare y camine hacia la puerta pero la presencia que se acerco me decía que me volviera a recostar, así que no tuve otra opción que volver a la cama. Al momento siguiente entro Axel con una cara que decía claramente “tranquilízate”. Mire por la ventana mientras el se sentaba a mi lado y me di cuento de que ya era muy tarde. Ya había anochecido y me entro la duda de cuanto tiempo me había dormido y mire a Axel que parecía como ido. Le chasque los dedos en la cara para que regresara.
-Por tu cara se que no estabas pensando en algo pero no querías estar aquí, ¿toushte?
-Lo siento pero es que no me gusto la actitud que había. Tus hermanas preguntándose, tus padres arrepentidos, mi hermano tratando de pensar en eso, y tampoco me gustaba la mía, sentí un dolor que venia desde dentro. Si de verdad era oscura esa presencia entonces puede que sea capaz de hacerte daño y eres más cercana que una hermana para mí. Decidí que mejor dejaba mi mente en blanco para evitarlo hasta que despertaras pero como no hablabas me expandí.
Despues de eso yo solo lo abrace. Sabia que el no quería respuestas pues no había pregunta, solo se había expresado y me había dicho la situación, eso me hacia feliz. Y mientras lo abrazaba todos mis problemas desaparecieron por unos instantes. Nakamura, la presencia, mis padres, y todo eso desaparecieron hasta que lo solté.
-Sera mejor que te cambies, llevas casi todo el día con el uniforme.
Lo vi salir por la puerta y sabía que con su ayuda yo superaría todo esto.

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