
Cuarto capitulo
-Le agradaste mucho a mi madre. Lamento que mi padre no haya podido estar, estoy seguro de que a el también le habrías encantado, después de todo eres una chica encantadora.
-¡¿Qué?!
Takeshi Nakamura se me quedo mirando con cara de confusión. Pero no estaba peor que yo, ya que no me creía que el me acabara de elogiar. Llevábamos dos semanas de estar saliendo y nunca me había elogiado sin que estuviéramos solos. ¿Qué había pasado después de que me fui de su casa? ¿Por qué venia tan amable? Se había comportado de un modo muy extraño desde el principio pero pensé que era por que estaba enfadado por mi actitud de ayer ya que no hice todo lo que podía, si debo admitirlo.
-¿Dije algo malo Danika?
-No… no fue eso, pero… nadie nos esta observando u oyendo.
Pareció extrañado con mi comentario y vi que tendría que explicárselo pero pensé que no sonaría muy bien.
-Es que tu solo me elogias cuando hay personas cerca y lo haces con un tono, que parece como si estuvieras exhibiendo un trofeo.
Se quedo callado y sentí haberlo dicho, al parecer lo había ofendido.
-Lo siento. –Ahora era yo la que estaba confusa- se que te trate mal este tiempo y realmente lo siento, pero me gustaría empezar otra vez para que durante el baile nos veamos mejor. Ayer tu actitud me mostro lo despreciable y ruin que he sido y deseo cambiar si me lo permites.
-Disculpa, necesito ir al baño unos momentos.
Salí corriendo a buscarme un lugar donde nadie que me comprendiera pudiera estar y me dirigi a donde le había dicho, al baño de las chicas. Ahí era un buen lugar para estar, sin el y me encerraría hasta calmarme.
En medio de mi camino me encontré con una de la pandilla de Nakamura, Argimiro Arévalo. Era un chico muy impulsivo al cual no le gustaba escuchar razones y guiarse por la primera impresión. En cuanto me vio hizo su propia suposición.
-Con que si ¿eh?, te le has vuelto a escapar a Takeshi.
-¡No soy su mascota! No tengo que estar siempre pegado a el.
-¡¡Callate!! Eres su novia y por eso tienes que obedecerle y serle fiel, no andar con otros tomados de la mano muy juntitos.
-¡El es solo un amigo, yo no será capaz de serle infiel con los que estoy!
-Eres infiel y punto- me tomo del brazo bruscamente y me alzo del suelo. Parecía dispuesto a golpearme pero yo no iría a aceptar tan fácilmente. Estando en la escuela podía utilizar la magia para mi defensa propia.
-¡Déjala Argimiro!
En la esquina cercana estaba Nakamura.
-¿Uh? No te entiendo, si no le doy su lección puede que se vuelva a escapar con su amante.
-Si eso es así déjala.
¡Otra sorpresa más! ¿De veras pudo haber cambiado tanto en tan poco tiempo? Estaba muda de la sorpresa, sentí que podría romper con el en ese preciso instante pero algo me retuvo, y no era el brazo de Arévalo.
De repente caí otra vez al suelo y por la falta de presión en mi brazo me di cuenta de que me había soltado. Nakamura me ayudo a pararme y yo comencé a correr. Me sentí mal por hacer eso pero era algo demasiado confuso y me estaba comenzando a asustar.
La campana sonó por toda la escuela y todavía no me había recuperado del susto por la actitud de Nakamura.
Cuando llegue a la puerta, Nakamura estaba al otro lado del salón y con una seña me indico que me acercara. Alla parado solo en la esquina me dieron escalofríos de verlo y me acerque con duda.
-Estate tranquila, que solo te quiero decir que ya no necesitas sentarte junto a mí, puedes estar donde quieras.
¡¡Más sorpresas!! Que cambio tan radical. Me sentí libre pero al pensar donde sentarme me entro la duda. ¿Quién cambiaria su lugar por mi? Comencé a sentirme muy mal. Al asentir con mi cabeza me comencé a marear y me entraron las nauseas, tenia demasiado sueño y me dirigí a la puerta. Al llegar ahí, aparecieron mis hermanas y los hermanos Kimochi.
-No se preocupen, solo avísenle a la profesora cuando llegue. Me pregunto donde estará, ya se retraso.
-La estábamos buscando –me explico Natsuko- al parecer hay una junta entre los profesores y tardara unos quince minutos mas. Nos pidió que te dijéramos que te hicieras cargo pero mejor va Mitsuko.
-Si por favor.
Tenia que cruzar todo el patio para llegar a la enfermería para mi mala suerte. Normalmente nosotros no nos enfermamos pues la magia casi siempre es muy regular para los jóvenes y cuando mas nos dañábamos era en las practicas o duelos amistosos. Esa era la razón por la cual se encontraba tan lejos y siempre nos llevaban los profesores.
A mitad del patio el mareo aumento y sentí desfallecerme del sueño, y aparte de todo me entro un hambre horrible. Lo único que se me ocurrió fue que mi nivel de magia estaba disminuyendo, y por como crecían mis males, era rápido. ¿Pero por que? No había estado abusando de mi magia, no se permitía, ¿entonces por que me pasaba esto?
En eso, sentí algo que no tenía nada que ver con mi disminución de magia. Me cuesta trabajo decir que me paso exactamente, lo único que tuve claro en ese momento fue que perdí todos mis sentidos y todo en mi interior se dejo de mover.
-Mamá, mira, hoy hay fresas, compremos ¡vamos mamá!
-Espérame hijita, que me jalas.
Me encontraba en un mercado al aire libre en un pequeño pueblo que sentía nostálgico, pese a que nunca había estado ahí. Frente a mi estaba una niñita, muy parecida a mi de pequeña, que tenia unos cinco años tomada de la mano de su madre. Se les veía muy felices juntas.
Después de unos minutos un hombre de cabello rojo se les acerco con verdura en una bolsa y tomo la otra mano de la niña.
Tenia envidia de esa niña, con sus padres y una vida humilde pero bonita. Me acorde de cuando mis padres estaban con nosotras tres. Éramos tan felices…
En eso, unas nubes negras comenzaron a acercarse rápidamente y comenzaron a sonar los truenos. Toda la gente que se encontraba en el mercado comenzaron a preocuparse. En medio del alborota una explosión sucedió en el puesto de ropa. Todos comenzaron gritaron y corrieron y al momento siguiente un cuerpo caía al suelo, atravesado por un rayo de luz. Otro cuerpo, uno mas, y otro y otro. Comenzaron a correr y tratar de ocultarse pero siempre antes de lograrlo eran atravesados.
Una risa sonó destaco en medio de la masacre, y encima de las ruinas de un edificio apareció la figura de una mujer con ropas de batalla.
Fijo su vista en la familia que me recordaba a la mía, y comprendí quienes eran sus próximos objetivos.
No, no podía permitirlo, no permitirían que arruinaran la vida de una pobre niña. Yo que sabia bien como se sentía cuando tu vida se desmorona. Al menos yo tenía a mis hermanas pero si no habían más niños con ella significaba que era hija única. Ninguno de los tres merecía morir cruelmente.
Comencé a correr hacia ellos pero cuando llegue hasta ellos me arrepentí horriblemente. El rayo me atravesó y vi de cerca como se morían ambos padres. Vi la sangre saltar y atravesarme, sus caras de dolor y la última miradas hacia su hijita, aterrada enfrente de mí.
Me aleje para ya no verle su cara. Pero la asesina de sus padres se acerco a ella. No podía verle la cara pero sentí que ya la había vista en alguna parte.
La niñita no se pudo sostener por el terror. La mujer parecía disfrutar de ese terror y dolor.
Se paro enfrente de ella y preparo su ataque.
-¡¡¡¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!
La pequeña grito y de su pecho una luz salió y al momento siguiente la mujer se encontraba en el suelo herida y la niña había salido corriendo al desierto.
Salí corriendo detrás de ella pero una luz me vislumbro y al momento siguiente me encontraba en una sala que desconocía.
-¡¡Nee-chan!! Bibiana, ya despertó
Sentí que el cabello de Mitsuko rozaba mi cara. Trate de levantarme pero la mano de Kei me detuvo.
-Me asustaste mucho, pensé que no despertarías.
Una chica un poco mayor que yo estaba enfrente de mi con una sonrisa que contenía alivio. Tenía el cabello negro y corto, los ojos del mismo color y una piel pálida.
-Mi nombre es Bibiana Suzuki, mucho gusto Danika Yanahizawa, tus hermanas me lo dijeron.
-Mucho gusto.- me sorprendió ver que mi voz estaba ronca.
-Necesitas agua, estuviste mucho tiempo desmayada.
¿¿¿Queeeee??? ¿y mis clases?
Suzuki me trajo un vaso de agua y me apresure a bebérmelo todo.
-¿Dónde estoy? ¿Qué paso con mis clases?
Antes de que pudieran responderme Axel entro por la puerta que estaba enfrente de mí y me asusto. No el echo de que llegara si no que no lo sentí llegar. Trate de sentir la presencia de los demás pero no podía. Cerré los ojos y trate de identificar donde estaban y saber que elementos manejaba la doctora pero nada. Era como estar sola, sabia donde estaban pero no los sentía.
Abrí los ojos sorprendida, todos se habían movido enfrente de mí y me miraban con angustia.
-¿Qué me paso?
Todos agacharon la cabeza apenados y yo me comencé a desesperar.
-¡¿Qué rayos me ha pasado?! ¡Respóndanme!- me puse a llorar en mi almohada. Estaba confundida, asustada, me sentía indefensa y débil.
-Danika, cálmate, tiene remedio, es solo temporal y el tratamiento no es difícil.- pare mi cabeza y Axel me miraba con la esperanza reflejada en sus y me puse a llorar en su pecho.- Ya, ya, todo estará bien, solo recuerda que estarás bien. Mira el lado bueno, no harás los ejercicios de educación elemental.
-Gracias, pero me siento débil e indefensa.
-Tú no eres nada de eso. Siempre vas patinando a la escuela al ritmo del clubcar y eres experta en pelea. Para hacer eso no necesitas la magia.
Por fin levante la vista y mire agradecida a Axel y al resto también. De seguro había sido duro aguantar mi regreso. ¡Es cierto! Lo que había visto mientras no despertaba. Me separe de Axel y me senté en la cama.
-Me gustaría que me explicara que me sucedió Dra. Suzuki.
La doctora se puso muy seria al explicarme.
-Fue un hechizo el que te causo todos tus males. Desde el mareo hasta el desmayo. Es uno muy difícil y que supone un gran riesgo para quien lo realiza. Es muy seguro que en estos momentos el que te lo lanzo debe estar en el mismo o peor estado que el tuyo, así que mientras no recuperes tus poderes el tampoco los recuperara.
-¿Puedo saber como se llama el hechizo y de que trata?
-Se llama “für zwei Welten”. Este hechizo paraliza todas las funciones del cuerpo. Desde el correr de la sangre hasta la capacidades motrices. Había leído sobre el pero nunca lo vi en acción, si no es mucha molestia me gustaría que me describieras que fue lo que sentiste.
Me quede perpleja ante su cara de ilusión por mi descripción. Con su explicación me era más que suficiente, pero como no dejaba de observarme decidí que así le agradecería el favor.
-Ok, te lo diré pero eso será mas al rato, primero me gustaría saber en donde estoy.
-Plis, plis, plis, plis, si te lo digo promete, júreme, que no se lo dirás a las demás personas que no sean ellos, ¿siii?
Asentí con la cabeza, no solo por la cara de suplica que me puso, aparte de que así le devolvía el favor por cuidarme.
-Te lo prometo y juro.
-Eres una niña tan buena.- me pareció que estaba a punto de llorar y me comencé a poner nerviosa pero inmediatamente cambio su humor a uno enérgico.- Bien, entonces, creo que estas bien para pararte, vamos a dar un recorrido a MI hospital “Eva”. –me sorprendió ver que una doctora tuviera esos cambios de humor tan repentinos. Me paro fácilmente de la cama y comenzamos a andar- Sospecho que sabrás que Eva significa vida, por eso le puse este nombre cuando me lo sucedieron. Es un hospital con la tecnología mas avanzada hasta el momento. Es tan avanzado que en cuanto se creo un nuevo aparato que nos pueda ayudar nos lo envían directamente. Mi familia lleva generaciones cuidándole, es el negocio familiar y a ninguno nos disgusta por que llevamos en la sangre el amor a la medicina y poder salvar vidas.
Seguimos el recorrido oyéndola hablar apasionadamente sobre el hospital. Nos enseño los aparatos y nos explico para que servía cada uno.
Casi al final del recorrido me acorde de que no sabia que había pasado con la escuela y lo mas seguro es que mis compañeros y la maestra no supieran donde estaba. Tampoco estaba segura la localización exacta del hospital pero como no empeore de seguro estaba cerca de la escuela.
-Mmm… disculpa… pero ¿Dónde estamos exactamente?
-¿Recuerdas la puerta de la enfermaría que ni siquiera la enfermera o directivos pueden abrir?
Asentí con la cabeza. Esa puerta estaba en una esquina de la enfermería. Una vez que la enfermera no tenía la medicina que necesitaba quiso ver que había en esa puerta a ver si lo encontraba pero no pudo, y la día siguiente se los pidió a los maestros pero seguían sin conseguirlo. Llamaron a los directivos pero tampoco pudieron. Como no creían que era algo muy importante no contrataron a nadie y la puerta siempre ha estado cerrada.
-Es esa puerta por donde entramos. Al parecer solo se abre con su aura. Debe de ser un hechizo muy difícil, ¿debes de conocerte bien no?- Axel se veía muy impresionado por la capacidad de la doctora. Me puso contenta por que normalmente no se emociona por las capacidades de los demás.
-Bueno, siendo doctora magical tienes que hacerlo para que cualquier irregularidad pueda ser detectada inmediatamente. Mis padres me dicen eso todo el tiempo, ya que últimamente nuestra familia es una de las pocas que quedan capaces de usar la magia curativa. La mayoría de esas familias trabajan en la construcción de nuestros aparatos por que la mayor partea de la población son jóvenes y es muy extraño ver enfermo a uno, y los ancianos solo quieren descansar en paz últimamente, dicen que no quieren vivir para los malos tiempos. No comprendo a que malos tiempos se refieren, si con la ley de prohibición de magia estamos a salvo y es imposible que cambien la ley.
Me puso muy triste la cara que tenia al hablar sobre la condición en que se encontraban los doctores magic.
-Bueno, eso responde una duda pero todavía no se que paso con las clases.-Todos pusieron sonrisitas nerviosas y entendí lo que había pasado.- Tu eres la mayor, ¿por que dejaste que se las saltaran? Deberías ser más responsable.
Pero la doctora ya se había escapado en cuanto voltee.
-Ash, odio no sentir las presencias, parezco una tonta. ¿Por donde salimos?
Estuvimos caminando unos quince minutos hasta que pasamos por fin llegamos a la puerta. Tuvimos que esperar otros diez minutos por que la enfermera estaba ahí.
-No entiendo que hace a estas horas justamente hoy. El otro día que me quede practicando diez minutos me lastime mientras practicaba con el fuego y se me salió de control, así que fui a que me curara me dijeron que había salido hace cinco minutos. Si se supone que ella debe de ser de las ultimas en irse por los de clases especiales.
-Siempre has sido muy respetuoso con las normas y entiendo que te enfades Kei, pero por otra parte debería alegrarte que se quede hasta tarde.
-Danika, ¿no has visto tu reloj?
Era cierto, no había visto mi reloj. Cuando vi mi muñeca izquierda descubrí que se me había caído. ¡Ahora eso! ¿Dónde se me pudo haber caído? ¿Cuándo me desmaye o me traían? Tenia que encontrarlo, debía de estar en algún lugar.
-Tenemos que salir ahorita mismo, no quiero esperar más.
Antes de poder abrir la puerta todos me sujetaron al mismo tiempo.
-No podemos traicionar a Suzuki, si salimos ahorita la enfermera nos hará un interrogatorio y si es lo suficientemente ágil lograra detener la puerta antes de que cierre y descubrirán este hospital.
-Pero mi reloj no esta y necesito encontrarlo, ¿Qué tal si alguien ya se lo llevo?
-Entonces no podemos hacer nada por hoy.
-¿De que hablas?
-Nee-chan, ya son las diez de la noche.
-¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE??????????????????????????
Las clases ya no eran lo que me preocupaba, sino los preocupados que debían estar nuestros padres. Eran las diez y todavía no estábamos en casa. Estaba indecisa si primero buscar mi reloj o ir de una vez a casa. No quería dejar mi reloj aquí si todavía estaba, lo apreciaba mucho. Mis padres me lo regalaron cuando nos dieron la noticia de que nos adoptaban, era la prueba de mi primer recuerdo bonito desde la partida de mi madre. Aunque llegar mis padres deben ser lo primero y si no hemos llegado creerán que algo muy malo nos ha pasado A TODAS. También tenía que ir inventándome una excusa para mi falta de magia y que no me llevaran al hospital. Estaba comenzando a entrar en pánico, tenía indecisión y preocupación.
-Ya salió, es ahora o quien sabe hasta cuando.
Salimos de puntillas por la puerta pero a apenas habíamos dado unos cuando se pararon y nos apresuramos a escondernos. Lo único que tenía ahora eran mis habilidades para los deportes.
Ya había pasado una hora y la doctora no salía, pero sabíamos la que se había quedado hasta tarde por que tenia que hacer el inventario de todo lo que había en la enfermería y como era enorme, no le iba nada bien y se estaba comenzando a desesperar. Utilizábamos cada vez que se paraba para quitarle algo que necesitara, lamentablemente parecía tener 100 de todo, y desesperados, le quitamos el cajón completo de donde sacaba todo.
Para completar el trabajo tuvo que salir pero sabíamos que teníamos poco tiempo y nos apresuramos a salir. Me alegro sentir la fresca brisa de la noche.
-¿Qué hacen todavía aquí niños? Las clases terminaron hace más de ocho horas.
-Es que cuando llegue a casa me di cuenta de que mi reloj se me había perdido y como no lo encontré en el clubcar pensé que podría encontrarse aquí, es un tesoro para mí.
-Mañana lo buscas, tal vez alguien se lo haya llevado pero es muy tarde y tus padres deben estar preocupados.
-Esta bien, muchas gracias.
Nos alejamos pero las palabras de la enfermera sonaban en mi cabeza: “Deben estar preocupados, deben estar preocupados”.
De seguro deben de pensar que estoy muerta. Al llegar tarde era muy probable que buscaran nuestra presencia y si no encontraron la mía era por algo muy malo. ¿Cómo explicarles lo que me había pasado? Necesita una excusa antes de llegar a casa, algo que no implicara a los profesores o que fuera creíble.
-¡¡Ya se!!- espante a todos con mi sorpresiva exclamación.
-¿Qué sabes?
-Se me acaba de ocurrir una explicación para mi falta de magia.
Todos se mostraron muy alegres al saber que encontraríamos una razón creíble.
-Cuéntanos, tenemos que tener la misma historia.
-Miren, les diremos que paramos a por un helado y yo me di cuenta de que mi reloj se me había caído, entonces les dije que esperaran, estuve buscando por toda la tarde y ustedes al ver que no regresaba me fueron a buscar pero para ese entonces mi magia ya se había agotado por el cansancio y se les hizo difícil encontrarme. Cuando lo hicieron comenzamos a buscar juntos mi reloj y llegamos a la escuela y como la enfermera nos vio ella nos respaldara diciendo que si nos encontró buscándolo. Como la Dra. Suzuki dijo que mi magia volvería en un par de días con tratamiento solo hay que seguirlo a costa de mis padres para este bien y no tengan que llevarme al hospital. Tendremos que pedirle una receta justificación a la doctora mañana, lo bueno es que nos dio su tarjeta.
-Si, aquí la tengo Dani.
-Gracias Kei. Estoy agotada, mejor apresurémonos.
Llegamos a casa y como sospechábamos los padres de Axel y Kei también estaban en la casa muy preocupados por nosotros. Les contamos la historia pero aun así nos costo un poco de trabajo convencerlos de no llevarme al hospital.
Estaba tan cansada que me dormí en el sofá que se encontraba en mi habitación. Toda la noche estuve soñando con el mismo recuerdo de la tarde. Ese mercadito, esa familia y esa mujer, todo tan familiar.
-Le agradaste mucho a mi madre. Lamento que mi padre no haya podido estar, estoy seguro de que a el también le habrías encantado, después de todo eres una chica encantadora.
-¡¿Qué?!
Takeshi Nakamura se me quedo mirando con cara de confusión. Pero no estaba peor que yo, ya que no me creía que el me acabara de elogiar. Llevábamos dos semanas de estar saliendo y nunca me había elogiado sin que estuviéramos solos. ¿Qué había pasado después de que me fui de su casa? ¿Por qué venia tan amable? Se había comportado de un modo muy extraño desde el principio pero pensé que era por que estaba enfadado por mi actitud de ayer ya que no hice todo lo que podía, si debo admitirlo.
-¿Dije algo malo Danika?
-No… no fue eso, pero… nadie nos esta observando u oyendo.
Pareció extrañado con mi comentario y vi que tendría que explicárselo pero pensé que no sonaría muy bien.
-Es que tu solo me elogias cuando hay personas cerca y lo haces con un tono, que parece como si estuvieras exhibiendo un trofeo.
Se quedo callado y sentí haberlo dicho, al parecer lo había ofendido.
-Lo siento. –Ahora era yo la que estaba confusa- se que te trate mal este tiempo y realmente lo siento, pero me gustaría empezar otra vez para que durante el baile nos veamos mejor. Ayer tu actitud me mostro lo despreciable y ruin que he sido y deseo cambiar si me lo permites.
-Disculpa, necesito ir al baño unos momentos.
Salí corriendo a buscarme un lugar donde nadie que me comprendiera pudiera estar y me dirigi a donde le había dicho, al baño de las chicas. Ahí era un buen lugar para estar, sin el y me encerraría hasta calmarme.
En medio de mi camino me encontré con una de la pandilla de Nakamura, Argimiro Arévalo. Era un chico muy impulsivo al cual no le gustaba escuchar razones y guiarse por la primera impresión. En cuanto me vio hizo su propia suposición.
-Con que si ¿eh?, te le has vuelto a escapar a Takeshi.
-¡No soy su mascota! No tengo que estar siempre pegado a el.
-¡¡Callate!! Eres su novia y por eso tienes que obedecerle y serle fiel, no andar con otros tomados de la mano muy juntitos.
-¡El es solo un amigo, yo no será capaz de serle infiel con los que estoy!
-Eres infiel y punto- me tomo del brazo bruscamente y me alzo del suelo. Parecía dispuesto a golpearme pero yo no iría a aceptar tan fácilmente. Estando en la escuela podía utilizar la magia para mi defensa propia.
-¡Déjala Argimiro!
En la esquina cercana estaba Nakamura.
-¿Uh? No te entiendo, si no le doy su lección puede que se vuelva a escapar con su amante.
-Si eso es así déjala.
¡Otra sorpresa más! ¿De veras pudo haber cambiado tanto en tan poco tiempo? Estaba muda de la sorpresa, sentí que podría romper con el en ese preciso instante pero algo me retuvo, y no era el brazo de Arévalo.
De repente caí otra vez al suelo y por la falta de presión en mi brazo me di cuenta de que me había soltado. Nakamura me ayudo a pararme y yo comencé a correr. Me sentí mal por hacer eso pero era algo demasiado confuso y me estaba comenzando a asustar.
La campana sonó por toda la escuela y todavía no me había recuperado del susto por la actitud de Nakamura.
Cuando llegue a la puerta, Nakamura estaba al otro lado del salón y con una seña me indico que me acercara. Alla parado solo en la esquina me dieron escalofríos de verlo y me acerque con duda.
-Estate tranquila, que solo te quiero decir que ya no necesitas sentarte junto a mí, puedes estar donde quieras.
¡¡Más sorpresas!! Que cambio tan radical. Me sentí libre pero al pensar donde sentarme me entro la duda. ¿Quién cambiaria su lugar por mi? Comencé a sentirme muy mal. Al asentir con mi cabeza me comencé a marear y me entraron las nauseas, tenia demasiado sueño y me dirigí a la puerta. Al llegar ahí, aparecieron mis hermanas y los hermanos Kimochi.
-No se preocupen, solo avísenle a la profesora cuando llegue. Me pregunto donde estará, ya se retraso.
-La estábamos buscando –me explico Natsuko- al parecer hay una junta entre los profesores y tardara unos quince minutos mas. Nos pidió que te dijéramos que te hicieras cargo pero mejor va Mitsuko.
-Si por favor.
Tenia que cruzar todo el patio para llegar a la enfermería para mi mala suerte. Normalmente nosotros no nos enfermamos pues la magia casi siempre es muy regular para los jóvenes y cuando mas nos dañábamos era en las practicas o duelos amistosos. Esa era la razón por la cual se encontraba tan lejos y siempre nos llevaban los profesores.
A mitad del patio el mareo aumento y sentí desfallecerme del sueño, y aparte de todo me entro un hambre horrible. Lo único que se me ocurrió fue que mi nivel de magia estaba disminuyendo, y por como crecían mis males, era rápido. ¿Pero por que? No había estado abusando de mi magia, no se permitía, ¿entonces por que me pasaba esto?
En eso, sentí algo que no tenía nada que ver con mi disminución de magia. Me cuesta trabajo decir que me paso exactamente, lo único que tuve claro en ese momento fue que perdí todos mis sentidos y todo en mi interior se dejo de mover.
-Mamá, mira, hoy hay fresas, compremos ¡vamos mamá!
-Espérame hijita, que me jalas.
Me encontraba en un mercado al aire libre en un pequeño pueblo que sentía nostálgico, pese a que nunca había estado ahí. Frente a mi estaba una niñita, muy parecida a mi de pequeña, que tenia unos cinco años tomada de la mano de su madre. Se les veía muy felices juntas.
Después de unos minutos un hombre de cabello rojo se les acerco con verdura en una bolsa y tomo la otra mano de la niña.
Tenia envidia de esa niña, con sus padres y una vida humilde pero bonita. Me acorde de cuando mis padres estaban con nosotras tres. Éramos tan felices…
En eso, unas nubes negras comenzaron a acercarse rápidamente y comenzaron a sonar los truenos. Toda la gente que se encontraba en el mercado comenzaron a preocuparse. En medio del alborota una explosión sucedió en el puesto de ropa. Todos comenzaron gritaron y corrieron y al momento siguiente un cuerpo caía al suelo, atravesado por un rayo de luz. Otro cuerpo, uno mas, y otro y otro. Comenzaron a correr y tratar de ocultarse pero siempre antes de lograrlo eran atravesados.
Una risa sonó destaco en medio de la masacre, y encima de las ruinas de un edificio apareció la figura de una mujer con ropas de batalla.
Fijo su vista en la familia que me recordaba a la mía, y comprendí quienes eran sus próximos objetivos.
No, no podía permitirlo, no permitirían que arruinaran la vida de una pobre niña. Yo que sabia bien como se sentía cuando tu vida se desmorona. Al menos yo tenía a mis hermanas pero si no habían más niños con ella significaba que era hija única. Ninguno de los tres merecía morir cruelmente.
Comencé a correr hacia ellos pero cuando llegue hasta ellos me arrepentí horriblemente. El rayo me atravesó y vi de cerca como se morían ambos padres. Vi la sangre saltar y atravesarme, sus caras de dolor y la última miradas hacia su hijita, aterrada enfrente de mí.
Me aleje para ya no verle su cara. Pero la asesina de sus padres se acerco a ella. No podía verle la cara pero sentí que ya la había vista en alguna parte.
La niñita no se pudo sostener por el terror. La mujer parecía disfrutar de ese terror y dolor.
Se paro enfrente de ella y preparo su ataque.
-¡¡¡¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!
La pequeña grito y de su pecho una luz salió y al momento siguiente la mujer se encontraba en el suelo herida y la niña había salido corriendo al desierto.
Salí corriendo detrás de ella pero una luz me vislumbro y al momento siguiente me encontraba en una sala que desconocía.
-¡¡Nee-chan!! Bibiana, ya despertó
Sentí que el cabello de Mitsuko rozaba mi cara. Trate de levantarme pero la mano de Kei me detuvo.
-Me asustaste mucho, pensé que no despertarías.
Una chica un poco mayor que yo estaba enfrente de mi con una sonrisa que contenía alivio. Tenía el cabello negro y corto, los ojos del mismo color y una piel pálida.
-Mi nombre es Bibiana Suzuki, mucho gusto Danika Yanahizawa, tus hermanas me lo dijeron.
-Mucho gusto.- me sorprendió ver que mi voz estaba ronca.
-Necesitas agua, estuviste mucho tiempo desmayada.
¿¿¿Queeeee??? ¿y mis clases?
Suzuki me trajo un vaso de agua y me apresure a bebérmelo todo.
-¿Dónde estoy? ¿Qué paso con mis clases?
Antes de que pudieran responderme Axel entro por la puerta que estaba enfrente de mí y me asusto. No el echo de que llegara si no que no lo sentí llegar. Trate de sentir la presencia de los demás pero no podía. Cerré los ojos y trate de identificar donde estaban y saber que elementos manejaba la doctora pero nada. Era como estar sola, sabia donde estaban pero no los sentía.
Abrí los ojos sorprendida, todos se habían movido enfrente de mí y me miraban con angustia.
-¿Qué me paso?
Todos agacharon la cabeza apenados y yo me comencé a desesperar.
-¡¿Qué rayos me ha pasado?! ¡Respóndanme!- me puse a llorar en mi almohada. Estaba confundida, asustada, me sentía indefensa y débil.
-Danika, cálmate, tiene remedio, es solo temporal y el tratamiento no es difícil.- pare mi cabeza y Axel me miraba con la esperanza reflejada en sus y me puse a llorar en su pecho.- Ya, ya, todo estará bien, solo recuerda que estarás bien. Mira el lado bueno, no harás los ejercicios de educación elemental.
-Gracias, pero me siento débil e indefensa.
-Tú no eres nada de eso. Siempre vas patinando a la escuela al ritmo del clubcar y eres experta en pelea. Para hacer eso no necesitas la magia.
Por fin levante la vista y mire agradecida a Axel y al resto también. De seguro había sido duro aguantar mi regreso. ¡Es cierto! Lo que había visto mientras no despertaba. Me separe de Axel y me senté en la cama.
-Me gustaría que me explicara que me sucedió Dra. Suzuki.
La doctora se puso muy seria al explicarme.
-Fue un hechizo el que te causo todos tus males. Desde el mareo hasta el desmayo. Es uno muy difícil y que supone un gran riesgo para quien lo realiza. Es muy seguro que en estos momentos el que te lo lanzo debe estar en el mismo o peor estado que el tuyo, así que mientras no recuperes tus poderes el tampoco los recuperara.
-¿Puedo saber como se llama el hechizo y de que trata?
-Se llama “für zwei Welten”. Este hechizo paraliza todas las funciones del cuerpo. Desde el correr de la sangre hasta la capacidades motrices. Había leído sobre el pero nunca lo vi en acción, si no es mucha molestia me gustaría que me describieras que fue lo que sentiste.
Me quede perpleja ante su cara de ilusión por mi descripción. Con su explicación me era más que suficiente, pero como no dejaba de observarme decidí que así le agradecería el favor.
-Ok, te lo diré pero eso será mas al rato, primero me gustaría saber en donde estoy.
-Plis, plis, plis, plis, si te lo digo promete, júreme, que no se lo dirás a las demás personas que no sean ellos, ¿siii?
Asentí con la cabeza, no solo por la cara de suplica que me puso, aparte de que así le devolvía el favor por cuidarme.
-Te lo prometo y juro.
-Eres una niña tan buena.- me pareció que estaba a punto de llorar y me comencé a poner nerviosa pero inmediatamente cambio su humor a uno enérgico.- Bien, entonces, creo que estas bien para pararte, vamos a dar un recorrido a MI hospital “Eva”. –me sorprendió ver que una doctora tuviera esos cambios de humor tan repentinos. Me paro fácilmente de la cama y comenzamos a andar- Sospecho que sabrás que Eva significa vida, por eso le puse este nombre cuando me lo sucedieron. Es un hospital con la tecnología mas avanzada hasta el momento. Es tan avanzado que en cuanto se creo un nuevo aparato que nos pueda ayudar nos lo envían directamente. Mi familia lleva generaciones cuidándole, es el negocio familiar y a ninguno nos disgusta por que llevamos en la sangre el amor a la medicina y poder salvar vidas.
Seguimos el recorrido oyéndola hablar apasionadamente sobre el hospital. Nos enseño los aparatos y nos explico para que servía cada uno.
Casi al final del recorrido me acorde de que no sabia que había pasado con la escuela y lo mas seguro es que mis compañeros y la maestra no supieran donde estaba. Tampoco estaba segura la localización exacta del hospital pero como no empeore de seguro estaba cerca de la escuela.
-Mmm… disculpa… pero ¿Dónde estamos exactamente?
-¿Recuerdas la puerta de la enfermaría que ni siquiera la enfermera o directivos pueden abrir?
Asentí con la cabeza. Esa puerta estaba en una esquina de la enfermería. Una vez que la enfermera no tenía la medicina que necesitaba quiso ver que había en esa puerta a ver si lo encontraba pero no pudo, y la día siguiente se los pidió a los maestros pero seguían sin conseguirlo. Llamaron a los directivos pero tampoco pudieron. Como no creían que era algo muy importante no contrataron a nadie y la puerta siempre ha estado cerrada.
-Es esa puerta por donde entramos. Al parecer solo se abre con su aura. Debe de ser un hechizo muy difícil, ¿debes de conocerte bien no?- Axel se veía muy impresionado por la capacidad de la doctora. Me puso contenta por que normalmente no se emociona por las capacidades de los demás.
-Bueno, siendo doctora magical tienes que hacerlo para que cualquier irregularidad pueda ser detectada inmediatamente. Mis padres me dicen eso todo el tiempo, ya que últimamente nuestra familia es una de las pocas que quedan capaces de usar la magia curativa. La mayoría de esas familias trabajan en la construcción de nuestros aparatos por que la mayor partea de la población son jóvenes y es muy extraño ver enfermo a uno, y los ancianos solo quieren descansar en paz últimamente, dicen que no quieren vivir para los malos tiempos. No comprendo a que malos tiempos se refieren, si con la ley de prohibición de magia estamos a salvo y es imposible que cambien la ley.
Me puso muy triste la cara que tenia al hablar sobre la condición en que se encontraban los doctores magic.
-Bueno, eso responde una duda pero todavía no se que paso con las clases.-Todos pusieron sonrisitas nerviosas y entendí lo que había pasado.- Tu eres la mayor, ¿por que dejaste que se las saltaran? Deberías ser más responsable.
Pero la doctora ya se había escapado en cuanto voltee.
-Ash, odio no sentir las presencias, parezco una tonta. ¿Por donde salimos?
Estuvimos caminando unos quince minutos hasta que pasamos por fin llegamos a la puerta. Tuvimos que esperar otros diez minutos por que la enfermera estaba ahí.
-No entiendo que hace a estas horas justamente hoy. El otro día que me quede practicando diez minutos me lastime mientras practicaba con el fuego y se me salió de control, así que fui a que me curara me dijeron que había salido hace cinco minutos. Si se supone que ella debe de ser de las ultimas en irse por los de clases especiales.
-Siempre has sido muy respetuoso con las normas y entiendo que te enfades Kei, pero por otra parte debería alegrarte que se quede hasta tarde.
-Danika, ¿no has visto tu reloj?
Era cierto, no había visto mi reloj. Cuando vi mi muñeca izquierda descubrí que se me había caído. ¡Ahora eso! ¿Dónde se me pudo haber caído? ¿Cuándo me desmaye o me traían? Tenia que encontrarlo, debía de estar en algún lugar.
-Tenemos que salir ahorita mismo, no quiero esperar más.
Antes de poder abrir la puerta todos me sujetaron al mismo tiempo.
-No podemos traicionar a Suzuki, si salimos ahorita la enfermera nos hará un interrogatorio y si es lo suficientemente ágil lograra detener la puerta antes de que cierre y descubrirán este hospital.
-Pero mi reloj no esta y necesito encontrarlo, ¿Qué tal si alguien ya se lo llevo?
-Entonces no podemos hacer nada por hoy.
-¿De que hablas?
-Nee-chan, ya son las diez de la noche.
-¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE??????????????????????????
Las clases ya no eran lo que me preocupaba, sino los preocupados que debían estar nuestros padres. Eran las diez y todavía no estábamos en casa. Estaba indecisa si primero buscar mi reloj o ir de una vez a casa. No quería dejar mi reloj aquí si todavía estaba, lo apreciaba mucho. Mis padres me lo regalaron cuando nos dieron la noticia de que nos adoptaban, era la prueba de mi primer recuerdo bonito desde la partida de mi madre. Aunque llegar mis padres deben ser lo primero y si no hemos llegado creerán que algo muy malo nos ha pasado A TODAS. También tenía que ir inventándome una excusa para mi falta de magia y que no me llevaran al hospital. Estaba comenzando a entrar en pánico, tenía indecisión y preocupación.
-Ya salió, es ahora o quien sabe hasta cuando.
Salimos de puntillas por la puerta pero a apenas habíamos dado unos cuando se pararon y nos apresuramos a escondernos. Lo único que tenía ahora eran mis habilidades para los deportes.
Ya había pasado una hora y la doctora no salía, pero sabíamos la que se había quedado hasta tarde por que tenia que hacer el inventario de todo lo que había en la enfermería y como era enorme, no le iba nada bien y se estaba comenzando a desesperar. Utilizábamos cada vez que se paraba para quitarle algo que necesitara, lamentablemente parecía tener 100 de todo, y desesperados, le quitamos el cajón completo de donde sacaba todo.
Para completar el trabajo tuvo que salir pero sabíamos que teníamos poco tiempo y nos apresuramos a salir. Me alegro sentir la fresca brisa de la noche.
-¿Qué hacen todavía aquí niños? Las clases terminaron hace más de ocho horas.
-Es que cuando llegue a casa me di cuenta de que mi reloj se me había perdido y como no lo encontré en el clubcar pensé que podría encontrarse aquí, es un tesoro para mí.
-Mañana lo buscas, tal vez alguien se lo haya llevado pero es muy tarde y tus padres deben estar preocupados.
-Esta bien, muchas gracias.
Nos alejamos pero las palabras de la enfermera sonaban en mi cabeza: “Deben estar preocupados, deben estar preocupados”.
De seguro deben de pensar que estoy muerta. Al llegar tarde era muy probable que buscaran nuestra presencia y si no encontraron la mía era por algo muy malo. ¿Cómo explicarles lo que me había pasado? Necesita una excusa antes de llegar a casa, algo que no implicara a los profesores o que fuera creíble.
-¡¡Ya se!!- espante a todos con mi sorpresiva exclamación.
-¿Qué sabes?
-Se me acaba de ocurrir una explicación para mi falta de magia.
Todos se mostraron muy alegres al saber que encontraríamos una razón creíble.
-Cuéntanos, tenemos que tener la misma historia.
-Miren, les diremos que paramos a por un helado y yo me di cuenta de que mi reloj se me había caído, entonces les dije que esperaran, estuve buscando por toda la tarde y ustedes al ver que no regresaba me fueron a buscar pero para ese entonces mi magia ya se había agotado por el cansancio y se les hizo difícil encontrarme. Cuando lo hicieron comenzamos a buscar juntos mi reloj y llegamos a la escuela y como la enfermera nos vio ella nos respaldara diciendo que si nos encontró buscándolo. Como la Dra. Suzuki dijo que mi magia volvería en un par de días con tratamiento solo hay que seguirlo a costa de mis padres para este bien y no tengan que llevarme al hospital. Tendremos que pedirle una receta justificación a la doctora mañana, lo bueno es que nos dio su tarjeta.
-Si, aquí la tengo Dani.
-Gracias Kei. Estoy agotada, mejor apresurémonos.
Llegamos a casa y como sospechábamos los padres de Axel y Kei también estaban en la casa muy preocupados por nosotros. Les contamos la historia pero aun así nos costo un poco de trabajo convencerlos de no llevarme al hospital.
Estaba tan cansada que me dormí en el sofá que se encontraba en mi habitación. Toda la noche estuve soñando con el mismo recuerdo de la tarde. Ese mercadito, esa familia y esa mujer, todo tan familiar.
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