

Quinto capitulo
Al día siguiente Ai, una compañera de la clase de al lado, me entrego mi reloj a primera hora de la mañana. Ella y el resto de su salón me preguntaron por que yo ni mis hermanas y los hermanos Kimochi nos presentamos en clase, y allí llego un problema que había pasado por alto. Algo que no involucrara a mis padres y fuera creíble. Por suerte si se me ocurrió algo.
-Es que… ayer me sentí muy mal y por error salí de la escuela, ellos me siguieron y como mi magia ya estaba muy baja no me pudieron encontrar hasta tarde, por eso no volvimos. Pero ya visite a un doctor y si sigo con las indicaciones estaré perfectamente en unos días.
-Nos alegramos mucho, pensamos que los habían secuestrado y los obligarían a trabajar de esclavos recogiendo ingredientes para hacer una pócima que los convirtieran en zombis y los obligarían a secuestrarnos a todos y a cada uno nos canventirian en zombis y nos ordenaran atacar a la ciudad y después convertirían toda la ciudad en zombis e irían por el mundo entero con su ejercito de zombis.- una gotita apareció en mi cabeza, ella y el resto eran muy imaginativos todas juntos.
-¡Danika!
Cuando me voltee me encontré con Nakamura con cara de preocupado. Estaba comenzando a pensar que de verdad el había cambiado. El también me pregunto por que no había vuelto y que le había sorprendido cuando los Kimochi y mis hermanas salieron corriendo muy preocupados. De seguro me dirían lo mismo los de mi salón.
-Es cierto, hoy llegaste sola ¿verdad?
-Si, pero es que hoy Natsuko se levanto tarde y a Mitsuko le tocaba lavar los trastes. Kei me dijo que el y Axel necesitaban recoger algo antes de venir para acá.
-No te vi hoy en el clubcar.
-Ya que no pasaste por mi decidí alargar mi camino y disfrutar el patinar lento.
-¿Tu patinas? Nunca te he visto patinar.
Me enfado su comentario ya que si había patinado últimamente había sido por su causa ya que no me dejaba.
-Yo patino casi desde que aprendí a caminar. Lo hago en tierra y sobre hielo. Si no lo había hecho en este último mes fue por una sola razón.
Me aleje enfadada. Si el mismo me lo había prohibido, ¿es que ya no se acordaba de las cosas que me restringió? De verdad era un desconsiderado. También lo había mencionado en su casa, justo un día antes de que se comenzara a portarse amable, justo hace dos días.
Mire mi reloj. Ya casi era hora de que empezaran las clases. Mientras tomaba otra ruta para llegar a mi salón llame al celular de mis hermanas para contarles la excusa.
-¿Hola?
-Hola Mitsuko, llamo para decirles la excusa sobre nuestra falta.
-Es cierto, teníamos que inventarnos una para la clase. Dímela.- era extraño, me sonaba a que fuera una tarea que nos habían dejado.
-Mira, les dije solo a los del B que ayer me sentí muy mal y mientras me dirigía a la enfermería me salí por error de la escuela y ustedes me siguieron pero como mi magia estaba muy baja les costo trabajo seguirme y cuando lo lograron ya era muy tarde. Que ya fui al doctor y todo eso, no hay motivo para alarmarse.
-Ok, muchas gracias.
-¿Llamarías a Axel y Kei por mi? Es que ya voy llegando al salón.
-Esta bien, cuídate y no te esfuerces.
-No te preocupes, ¿Dónde están?
-Je,je,je,je,je, es que perdimos el ultimo clubcar y vamos tarde. Al parecer a Kei y Axel les costo un poco de trabajo seguir las instrucciones para llegar al hospital con discreción y también van tarde.
-Esta bien, mejor apúrense que faltan unos cinco minutos.
-Eso tratamos, no estamos ya tan lejos. Bye, bye.
-Bye.
Recoger mi receta les había causado problemas a Axel y su hermano. En cuanto a mis hermanas también era un poco mi culpa. Ellas no se levantan tan fácilmente y el haberse dormido hasta tarde había ocasionado que se levantaran tarde.
Al llegar a mi salón todos los rostros que se encontraban ahí voltearon hacia mí. Me dirigí a mi asiento en el que estaba antes de que fuera novia de Nakamura. Supe que no habría inconveniente pues tenia mi nombre en un papelito. Los pocos minutos que duro la miraditas de reojo que me lanzaban todos me parecieron eternos.
Justo cuando sonó la campana Axel, Kei, Mitsuko y Natsuko entraron en el salón todos agotados.
Axel le pasó discretamente la receta a Natsuko para que después me la entregara a mí.
-La olvidaste en casa nee-chan.
-Arigato Mitsuko.
Sentí pena por ellos al verlos tan agotados y pensé que debería comprarles algo en agradecimiento por la ayuda de ayer y hoy.
-Buenos días alumnos.
-Buenos días profesora.
La profesora al verme se mostro muy preocupada. Era seguro que no pensaba verme hoy y que notaba mi falta de magia.
-Yanahisawa, ¿cree que podríamos salir unos momentos si no le molesta?
Me dirigí con mi receta a la puerta con ella. Me daba tristeza ver su cara de angustia. En cuanto cerró la puerta me miro con una cara que pensé que podría ponerse a llorar.
-¿Qué paso ayer? Cuando volví al salón cinco de mis mejores estudiantes no estaban y no volvieron en todo el día. Y hoy llego y resulta que no puedo sentir su presencia, necesito saber que le paso o si yo soy la enferma.
-No, no es usted profesora. Es que ayer me sentí muy mal antes de que llegara así que salí a la enfermería pero estaba muy mareada y me salí de la escuela, ellos se preocuparon y me siguieron, pero mi magia había bajado mucho y les costo trabajo encontrarme. Cuando lo hicieron era muy tarde y por eso no regresamos. Solo necesito unos cuantos medicamentos y estaré mejor en un par de días.- añadí mostrándole mi receta.
Al parecer seguía muy preocupada y me ofreció volver a casa pero yo me negué.
Al volver al salón la maestra procuro serenarse. A mi me dio un poco de gracia que medio grupo me siguiera a mi y la otra mitad a la maestra.
Las clases siguieron con normalidad. La única excepción fue que todos los maestros de clases especiales me miraban con cara de sorprendidos y la maestra se los llevaba aparte para explicarles la situación que le había comentado. Siempre regresaban muy apenados y todos estaban muy angustiados, me ruborizaba cada vez que mostraban un poco ams de atención hacia mi que hacia el resto.
Durante las prácticas me quedaba aparte observando al resto. Era triste estar ahí pues mientras no tuviera la edad suficiente para obtener un trabajo donde pudiera utilizar magia, en la escuela era mi única oportunidad para divertirme con ella. Me daban envidia todos los demás disfrutandolo, pero no me enfadaría con ellos, esta también era una oportunidad para relajarse y aclarar mi mente.
El recuerdo que había tenido cuando me desmaye lo repetí en mi mente una y otra vez, siempre solamente hasta que las nubes negras aparecieran. Me producía una felicidad enorme ver a esa familia tan tranquila. Comencé a imaginármelos en su vida diaria y preguntándome por que veía la vida de otra niña. Sin darme cuenta, me volví a sumergir en mis pensamientos.
-¡Mamá, mamá! Una señora me acaba de decir que yo tengo la capacidad de crear luces que salgan de mis manos y lanzarlas a donde yo quiera. También hacer que las cosas se muevan de un lado para otro, y solo tengo que concentrarme.
La madre pareció asustarse ante lo que su hija decía.
-¿Quién era esa mujer? Dime si era del pueblo
-No se, llevaba una capa como la de papi muy desgastada pero su rostro era muy bonito.
La pequeña parecía muy intrigada por el miedo de su madre. Comenzó a decirle a su hija que se olvidara de esas cosas y que nunca lo intentara.
-¿Por qué mami? No comprendo, seria muy bonito si pudiera hacerlo.
-Por que esas cosas solo hacen daño, nuestro señor no te lo perdonaría si intentaras algo como eso. De seguro esa señora era alguien en contra de nuestro amo y quería desviarte del camino a su reino, pero tu como buena creyente no le harás caso, ¿verdad hijita?
-Esta bien mami, no lo intentare.
La madre se tranquilizo y siguió barriendo la sala.
-¡¡¡Danika, Danika despierta!!!
Esa voz otra vez me llama, ¿para que me quiere?
-Danika tienes que despertar o te llevaran al hospital.
-¿Eh? ¿Qué ha pasado aquí?
A mi alrededor todos lanzaron suspiros de alivio y como lo único que veía era el techo supe que me habían metido dentro pero no sabia si de un salón o en la enfermería.
-¿Dónde me encuentro?
-Nee-chan, que bueno que despiertas. Todos estaban muy preocupados por ti. De repente caíste de la banca y comenzaste a prometerle algo a mamá.
-Fue lo más espantoso que he visto.
-Realmente me asuste.
-Pensé que se moriría.
-La enfermera no sabe que te paso y eso la irrita, creo que de ahora en adelante no le caerás muy bien.
El comentario de Natsuko no me nada de gracia. En estos momentos no quería a la enfermera como enemiga.
Recordé que no les había contado sobre mi primer recuerdo y que Natsuko todavía tenia que declarársele a Kei.
Me costo mucho trabajo levantarme. Nadie quería dejarme ir y luego se complico todo aun más cuando llamaron a la profesora a los directivos. Todos los adultos insistían en llamar al hospital al darse cuanta de que no poseía magia en esos momentos y yo, mis hermanas, Axel y Kei tuvimos que quitarles a todos su celular. Nos amenazaron con reportarnos si no se los devolvíamos.
-Se los devolveremos – comencé a decir – si prometen que no llamaran a una ambulancia, ni al hospital, a mis padres o a cualquier medio que me investigue o lleve. Ya les dije que ya me fui a analizar y tengo mi receta. Lo que paso hace rato fue que me quede dormida y tuve un recuerdo. Ahora por favor cálmense todos.
Repartí los celulares a sus respectivos dueños y todos tenían una mirada de confusión.
-Muy bien, parece que no vamos a acabar pronto con esto, así que vayamos todos afuera para estar mejor.
Todos salimos y se sintió muy bien la brisa del cielo.
Todos me seguían mirando con curiosidad y también habían comenzado a mirar a mis amigos como preguntándoles. Las cabezas se movían más y más y estaba comenzando a desesperarme.
-¡¡¿¿Qué rayos quieren preguntar??!!
-¿Recuerdos?- preguntaron todos al mismo tiempo
Me quede sorprendida, no me esperaba esa pregunta y realmente pensé que era algo hubiera que solamente supieran mis amigos cercanos. Se me había olvidado que nosotros que manejábamos magia no recordábamos cosas lejanas, solo veíamos a veces el futuro.
No sabia que responderles, y al mirar a Axel y el resto supe que tendría que decirles la verdad.
-Bueno, es que… a veces cuando me duermo… tengo recuerdos de… bueno, ya saben… de cosas pasados… como cuando era niña y todo eso.
Inmediatamente los profesores y directivos junto con la enfermera se pusieron enfrente de mí.
-Joven Yanahisawa ¿no cree que eso es digno de investigación? Es lo contrario al deja vu, no es normal.
-Lo se, lo se pero no hay de que alarmarse, no es algo digno de investigación y todos tenemos lago que nos distingue un poco mas del resto.
-Pero señorita usted no entiende. Si comprendemos por que le pasa eso tal vez podremos hacer algo con nuestra evidente incapacidad para recordar el pasado lejano.
Era lo peor. Solo se me había escapado un pequeño dato sobre mí y ya querían tratarme como rata de laboratorio.
-Natsuko, ¿me prestarías tu celular, plis?
-Si.
Marque el numero de mi casa y después de sonar dos veces mi mamá respondió.
-Casa de los Yanahisawas.
-Madre, ¿crees podres pasar por mi ahora mismo?
-¿Qué paso bebe?
-Es una historia algo larga.
-Esta bien, ahorita voy y de paso recojo a tus hermanas.
-Muchas gracias, te veo en un rato. Hermanas, mamá vendrá a recogernos muy pronto.
Colgué un teléfono y me dirigí al salón por mis cosas. Sabía que me había metido en una buena bronca con los profesores pero no me iba a dejar llevar para que me hicieran estudios.
Cuando estaba terminando de guardar mis cosas aparecieron en la puerta Mitsuko y los demás.
-Ya le pedimos permiso a nuestro padre para que nos podamos ir con ustedes.
-Danika, viene para acá.
Lo que necesitaba en esos momentos. La compañía de alguien radical. Pero bueno, como ahora se comportaba mejor decidí ver que pasaría.
No tardo mucho en llegar. Parecía muy preocupado por mi pero tenia la misma idea que el resto, que fuera el conejillo de indias de los doctores. Me enfado mucho con el.
-Eres tan despreciable como antes.
-No, es solo que imagina todo lo que ayudarías.
No pensaba escucharlo, era solo un interesado.
-Danika, por favor hazme caso y piénsalo.
-De verdad comenzaba a pensar que comenzabas a cambiar, por eso te espere, pero en el fondo sigues siendo el mismo. Ya vámonos chicos.
Salimos por la puerta y mientras llegaba nuestra madre estuvimos paseándonos. Yo estaba muy triste ya que no podría volver a la escuela en un tiempo. Iba a extrañar mucho los días que iba a faltar, por lo menos mientras recuperaba mis poderes.
Nos sentamos en una banca en frente de la fuente y sentimos el sol sobre nuestros rostros. Tenia que tener cuidado con no volverme a dormir pero era muy difícil con este ambiente. Tanta tranquilidad, sentir los elementos a nuestro alrededor, meciendo nuestros pensamientos con la brisa, reflejándolos en el agua, dándoles vida con las llamas de nuestro interior y sosteniéndose con la tierra debajo de nuestros pies.
-¡Danika!
Abrí los ojos y me di cuenta de que estaba a punto de dormirme.
-Lo siento, se esta muy tranquilo aquí.
-Lo se, lo se pero tenia que decirte que se nos olvido pasar por tus medicinas, mejor vamos ahora antes de que llegue tu madre.
-Gracias Axel.
-Kei, ¿me das la tarjeta de la doctora Bibiana?
Le entrego la tarjeta y comenzó a marcar el teléfono.
-¿hola, Bibiana? Nos preguntábamos si podías venir por nosotros ahorita, necesitamos que nos des las medicinas de Danika, no la recogimos en la mañana y la mamá de ellas nos vendrá a recoger por un problemita que tuvimos con los directivos. No, no fue a propósito. Mañana te lo contamos pero ahora tenemos prisa. Ok, te esperamos afuera en la enfermería.
Nos dirigimos a la enfermería, por suerte la enfermera no estaba ni nadie de los directivos. Bibiana ya nos esperaba afuera. Me pregunte cual era la otra forma para llegar al hospital. Pasamos otra vez por la puerta. Siempre estaba muy tranquilo, no tenían muchos pacientes, se veía a varios doctores andando despreocupadamente y enfermeras platicando sobre sus hijas y madres. Me sentía ausente, no pensaba, no sabia por donde iba, me estaba comenzando a alterar. Sentía enfadarme y como si mi paciencia se me acabara.
Después de un tiempo me comencé a calmar y me di cuenta de que me habían sentado y estaban hablando de mí y mi salud.
Quería sentirme ausente pero fui volviendo a la realidad poco a poco.
-¿Danika?
La voz de Bibiana me devolvió completamente a la realidad. Pero de repente sentí que volvía quedarme sin energías.
-Danika, deberías guardar cama por lo menos hasta que toda tu magia este de vuelta. En verdad esperaría que la guardaras un poco más solo para asegurarnos.
Pero no quería, mejor utilizar la magia lo más pronto posible. Ella ya no tenía ese problema por que tenía su trabajo y todo.
-No te preocupes, guardara cama hasta que mi magia este de vuelta.
-Por favor, verifiquen que solo la utilice cuando este devuelta toda, ¿si?
Todos asintieron con gusto y solo esperaba que no se pusieran de exagerados mis padres y solo me dejaran levantarme para ir al baño.
-Una cosa mas Danika,- la doctora se puso muy seria en ese momento y entendí que debería de hacerle caso fuera lo que fuera– no quiero que en estos momentos te pongas a pensar en tu niñez ni ningún recuerdo. Tus hermanas me contaron, y me parece muy peligroso si te pusiste en ese estado solo por hacer un viaje al pasado. También, si tienen algo mas de relevancia, ya sea medica o no, me gustaría que me lo cuentes. Tal vez nos pueda ayudar por si algo más te pasa. Bueno, es hora de que vuelva al trabajo. Bye, chicos.
Salió por la puerta que estaba detrás de ella ya feliz y relajada. Aunque me pareció un poco extraña para ser una doctora, me dio una gran confianza y pensé que podría contar con ella como amiga.
Nos dirigimos a la salida. La enfermera parecía estar en la dirección junto con el resto. Nuestra madre ya había llegado y se veía muy preocupada por todos nosotros. Lo que le dije para que no se pusiera a hacerme preguntas fue que la doctora y los directivos parecían estar muy interesados en mi ausencia de magia. Al principio no pareció creerme, de que unos directivos no entendieran el desgaste de magia pero fingí estar tan consternada como ella.
Al llegar a casa todo el servicio nos estaba esperando afuera de ella con vasos de agua, pastillas, toallas y mantas. Una vez mas mi madre había vuelta a exagerar y le había alertado a todo el servicio.
Nuestro padre estaba adentro con doctores especializados. ¡No puede ser! Mi madre había llamado a mi padre también mientras estaba histérica y el había hecho lo que a mi madre la había faltado. ¡Daba lo mismo si me hubiera quedado en la escuela, solo me utilizarían como un conejillo!
-¿Cómo pudiste madre? ¡¡Es por esto que me fui de la escuela, por esto te llame. Haya todos los profesores, directivos y la enfermera querían llamar a todos los hospitales y magos expertos en magia curativa para examinarme y tratarme como un animal!! Llego a mi casa y resulta que mis padres me entregan. –me acerque a mi padre tratando de mantener alguna esperanza, creyendo que tal vez no les había dicho, creyendo que podría retractarme y disculparme.- Padre, se me sincero, ¿les contaste mi problema?
El que no pudiera mirarme a la cara ninguno de mis dos padres me demostró que habían hecho justamente lo contrario. Me sentí traicionada, sabia que mis padres no lo habían hecho a propósito pero aun así… aun así… no pude evitar enfadarme con ellos. En especial al ver la cara de los científicos que parecía que al fin habían encontrado un reto que mereciera toda su atención.
En ese momento me lance escaleras arriba y me encerré en mi habitación. No dejaría que me llevaran, me escaparía si era necesario. Ahora que no tenía magia no me iban a poder ubicar tan fácilmente.
Tocaron la puerta de mi habitación. Primero me fije en la cerradura antes de abrir y deje pasar a mis hermanas y amigos.
-Dani, te necesitamos. Tú eres la única que puede idear un plan para zafarnos de esta. Los doctores no le quieren hacer caso a tus padres y se empeñan en quedarse hasta que salgas.
-¡Oh Dios!
Me senté en uno de mis puffs y comencé a pensar en un plan para que pudiéramos salir de esta. Tantos problemas por un simple dato y lo bueno es que había dicho que era de mi niñez y no de otra niña, si no aun menos querrían irse.
-¡Ya lo tengo, nee-chan!
Mitsuko se sentó en un puff al lado mío y me tomo ambas manos. Sus ojos tenían estrellitas y me acorde de mi cuaderno. Lo que había anotado en el.
-Si llamamos a Bibiana tal vez ella pueda hacer que se vayan. Es una doctora y como se ve muy joven tal vez sea un poco conocida. Y no diré que no es buena, realmente nadie duda con sus instrucciones y siempre parece muy segura de lo que dice.
Me sentí tan agradecida con Mitsuko que me puse a llorar de alegría, yo siempre supe que no era la única buena en idear planes o buscar excusas en los momentos mas desesperados.
Inmediatamente Kei se puso a marcar el número de la doctora, solo me podía quedar pegada a la puerta de mi balcón pues los doctores se habían puesto a investigar toda materia que había en mi casa.
-Danika tranquila.
Abrí los ojos y note que estaba de cuclillas pegada a la pared con lágrimas en los ojos.
-Hermana, la doctora ya esta a solo metros, no falta mucho para que todo esto acabe. Aguanta un poco mas, es mas, podrías dormirte ahora mismo. Nosotros nos encargaremos de que todo marche bien.
-Muchas gracias Natsuko, pero quiero aclarar algunas cosas cuando todo acabe, preferiría no dormirme. Aparte de que tengo miedo, no quiero volver a ver el pasado. He estado tan metida en mis pensamientos que ni siquiera les he hablado de lo que he visto. En estos momentos no les puedo decir pero quiero que en cuanto se vayan aclarar puntos con ustedes y la doctora.
Segundos después el timbre sonó y sentí por fin una alegría en mi interior. Me atreví a salir de mi habitación y allí estaba ella, en la puerta esperándome con una sonrisa. Se veía tan joven que me pareció una hermana perdida, con esas de las que siempre puedes contar para que te ayuden con alguna tarea o asuntos personales.
-Danika, ¿Por qué están todos esos doctores tomando tantas muestras?
Me abalance sobre ella llorando.
-Bibiana ayúdanos por favor. Por error mis padres les dijeron a los doctores sobre mi contra-deja vu.
Bibiana lanzo un gran suspiro y con un solo chasquido logro atraer todas las muestras de los doctores. Casi inmediatamente todos los investigadores estaban alrededor nuestro pero ella ni estaba nerviosa, al contrario, mostraba una sonrisa burlona en la cara.
Poco a poco note que los doctores iban dejando los ceños fruncidos y se ponían a cuchichear entre ellos. Se fueron alejando poco a poco y Bibiana les abrió la puerta. Todos se marcharon mostrándose muy decepcionados.
Estaba verdaderamente confundida. ¿Por qué se habían marchado sin decir ni una palabra, sin continuar la investigación?
-Bibiana, dime que paso.
Pero no me pudo responder, de repente la doctora se tambaleo peligrosamente.
-¡Bibiana!
Axel llego rápidamente y la acomodo en el sillón. Estaba sudando mucho.
-Axel, ¿Cómo esta su nivel de magia?
-Estuvo gastando mucho en los últimos momentos, supongo que lo que haya hecho para sacarlos debió de haber sido un hechizo poderoso, aunque no dañino porque no note alguna perturbación en ellos.
Fue abriendo los ojos lentamente. Todos estábamos alrededor suyo muy preocupados por ella. Mi madre le acerco fue a la cocina por un vaso con agua y una pastilla para el agotamiento de magia y se las dio.
-¿Qué te paso Bibi?
-Es que lo que hice fue utilizar un hechizo para comunicarme con ellos por medio de mis pensamientos y decirles que eres mi paciente – a mis padres pareció bastarles esto pero yo y mis amigos sabíamos que había algo más. Bibiana prosiguió -. Pero como no es un hechizo tan fácil ocupe mucha magia, por eso me desmaye, pero no se preocupen que ya estoy bien. También fue porque algunos fueron muy testarudos. Seguían discutiendo mientras se marchaban, se notan que son cerebritos, no sabes las palabras que decían. – Agito la cabeza con pésame y al volverla a alzar nos miro con curiosidad -¿Por qué siguen tan cerca de mi?
A todos nos apareció una gotita sobre la cabeza y nos alejamos disimuladamente. Mis padres le agradecieron su ayuda ante esta situación tan incomoda. Mi mamá se fue a preparar la comida y mi papá a ver los asuntos que había dejado por venir aquí.
Cuando estábamos seguros de que no nos podían oír comenzaron las explicaciones.
-Muy bien, dinos que más les dijiste.
-Espérate Natsuko, creo que mejor nos vamos a otra parte.
-El más cercano es el de nee-chan.
Todos nos dirigimos a mi habitación. Estaba encima de la entrada, o sea que al lado de las escaleras. El mío era el único que tenia balcón. Aun recordaba cuando nos mudamos, fue un año antes de entrar al kínder y semanas antes de que me madre echara a mi padre.
En la época de decidir los cuartos pensé que le tocaría a una de mis hermanas, pero no fue así.
-Pero hermanas, ¿están seguras de esto?
-Por supuesto
-No tenemos ninguna duda.
-Es que…
-Es que nada. Entiéndenos, si nos toca a alguna de nosotras nos estaremos peleando por un largo tiempo, y en el fondo nunca estaremos contenta con la otra, será mejor si la tienes tu nee-chan.
-¿Entonces por que no nuestra madre?
-Es que… ya habíamos decidido que queríamos que te quedaras con esa habitación y le sugerimos que ella se quedara con la habitación que esta al lado del santuario.
-Aparte, las dos que quedan son iguales a la tuya excepto que no tienen el balcón. Lo que tienen son las enormes ventanas hundidas en donde nos podremos sentar para mirar el atardecer y quedarnos dormidas.
-Y mamá dice que nos comprara consolas y un mini refrigerador a cada una.
-¿De veras que estarán bien?
-No nos subestimes nee-chan, siempre recordaremos que nosotras te lo sugerimos, por eso nunca nos quejaremos, y como tu nunca presumes no nos recordaras que tu habitación es la mejor de la habitación.
-Estamos seguras de que todo estará bien.
Ya no podía discutir mas con ellas, perdería la final de cuentas y ya me había cansada y al pedir que paráramos por hoy lo tomarían como mi renuncia.
Al ir bajando los escalones a la sala una luz al final de ellas se volvía mas fuerte y oía una voz llamándome en susurros pero claramente.
-¡Danika! Despierta ya, ya casi esta la comida.
-¡Nee-chan! Mamá subirá en cualquier momento.
-¡Plis, hermana!
Abrí los ojos lentamente, estaba en mi cama y todos estaban a mi alrededor. Me levante bruscamente, todos se hicieron para atrás preocupados, me volví a recostar y me tape los ojos, trate de recordar cuantos regresos había tenida, sin contar los que soñaba siempre que regresaba de unas vacaciones. Estaba el de corte de cabello de mis hermanas, el ultimo día que vi a mi padre, cuando la chica fue atacada, cuando se presento esa extraña mujer y la decisión de los cuartos de ahorita.
-5
Sin darme cuenta había dicho mi número de regresos. Al destaparme los ojos todos me miraban con curiosidad.
-Es el numero de regresos que he tenido contando el de ahorita.
Nos quedamos en silencio cada quien mirado a una dirección diferente cuando la voz de mi madre nos saco de nuestro ensimismamiento, anunciando que faltaban diez minutos para la comida.
Me levante y me dirigí al balcón. Sentí la brisa fresca y pura de la tarde.
Sentia mucha hambre, pese a que todavía era muy temprano, siempre comíamos a las 4:30, pensé que tal vez fueran a dar las 2:00.
-¿Qué hora es Kei?
-Van a dar las dos y media.
Era extraño, todo lo que había pasado, y apenas darían las dos.
-Danika, ¿Qué tanto recuerdas?
Mire a Axel, tenia la preocupación marcada en todo su rostro. Me pregunte que pensaría del echo de que estuviera viendo los recuerdos de otra chica. Decidí decírselo de espaldas, sin saber por que, tal vez por que en cuanto se lo dije sentí su preocupación mezclada con cierto desconcierto.
-Mira, -dije antes de que me dijera algo- ahorita no podemos hablar, después del baile, pues ahorita tengo algo que tiene menos tiempo de preparación con Natsuko.-Ella me miro nerviosa, sabia lo que quería decir y no pensaba que lo hablaríamos tan pronto.- Ahora les pediré que salgan, me voy a preparar para la comida y ustedes deberían hacer lo mismo. Axel, Kei, su ropa esta en el armario de afuera.
-Ok.
-Te vemos en unos minutos nee-chan.
Al salir ya todos entre en mi baño, al verme en el espejo recordé lo demacrada y triste que había estado, ahora me veía mucho mas feliz. Me lave la cara y me dirigí a mi armario.
Me probé varios atuendos frente a mi espejo. Me decidí por una camisa sin mangas ni tirantes, una mini falda de mezclilla y botas que combinaban.
Al salir oí voces que provenían del vestíbulo.
-Muchas gracias por habernos invitado, hacia tiempo que no comíamos todos juntos.
-Es todo un placer.
Baje las escaleras ruidosamente. La pareja Kimochi y mis padres se voltearon a verme, en todos los pares de ojos note cierta angustia pese a sus intentos por ocultarlo.
-Que bueno que bajas mi vida.
-Buenas tardes madre, Sr. y Sra. Kimochi.
-Buenas tardes Danika.
-Hola pequeña.
Nos dirigimos hacia el comedor. Nos alcanzaron minutos mas tardes el resto.
Fue una cena muy agradable, estuvimos platicando mucho tiempo después de terminar de comer. En un momento de silencio surgió una pregunta que no quería oír.
-¿Cómo has estado de salud? ¿ya estas mejor? En la casa mis niños siempre están preocupados por ti, preguntándose que podría pasarte al no poder sentirte.
-Hemos de admitir que Kazuyo y yo también nos pone nerviosos no sentir a algunas de ustedes.
-Kazuo, pero si tu solo juegas pool.
-Para distraerme –se defendió- y no estoy jugando muy bien.
Después todos nosotros nos dirigimos a la sala, pero tiempo después el timbre volvió a sonar. Eran mis compañeros y los maestros. Se venían a disculpar por el comportamiento que habían tenido en la escuela. Como estábamos a punto de ver una película los invitamos a pasar, la mayoría delos adultos dijeron que ya tenían compromisos, algunos chicos también se negaron pero fue una suerte, no con todos los puffs de mis hermanas y las sillas de la cocina habrían alcanzado por si hubieran aceptado casi todos.
Pasamos una gran noche todos juntos. Preparamos toda una docena de bolsas de palomitas, trajimos todas las sillas posibles. Logramos que los padres de Axel y Kei los dejaran quedarse y mañana marcharíamos todos juntos hacia la escuela.
Aun pese a todo algo en mi mente no me dejaba en paz. Sentía, aun sin mis poderes, que alguien me vigilaba, y estaba segura de que era la misma presencia maligna que había sentido en casa de Nakamura, algo en mi interior me lo decía.
Pase un sueño intranquilo. En le aparecían unos ojos negros que me miraban anhelándome, o eso me parecía. Me desperté asustada, no quería volverme a dormir y encontrarme con esos ojos llenos de anhelo por mi. La puerta de mi habitación se abrió lentamente y Mitsuko apareció detrás de ella con el resto siguiéndola, otra vez para salvar mi día, o noche.
Al día siguiente Ai, una compañera de la clase de al lado, me entrego mi reloj a primera hora de la mañana. Ella y el resto de su salón me preguntaron por que yo ni mis hermanas y los hermanos Kimochi nos presentamos en clase, y allí llego un problema que había pasado por alto. Algo que no involucrara a mis padres y fuera creíble. Por suerte si se me ocurrió algo.
-Es que… ayer me sentí muy mal y por error salí de la escuela, ellos me siguieron y como mi magia ya estaba muy baja no me pudieron encontrar hasta tarde, por eso no volvimos. Pero ya visite a un doctor y si sigo con las indicaciones estaré perfectamente en unos días.
-Nos alegramos mucho, pensamos que los habían secuestrado y los obligarían a trabajar de esclavos recogiendo ingredientes para hacer una pócima que los convirtieran en zombis y los obligarían a secuestrarnos a todos y a cada uno nos canventirian en zombis y nos ordenaran atacar a la ciudad y después convertirían toda la ciudad en zombis e irían por el mundo entero con su ejercito de zombis.- una gotita apareció en mi cabeza, ella y el resto eran muy imaginativos todas juntos.
-¡Danika!
Cuando me voltee me encontré con Nakamura con cara de preocupado. Estaba comenzando a pensar que de verdad el había cambiado. El también me pregunto por que no había vuelto y que le había sorprendido cuando los Kimochi y mis hermanas salieron corriendo muy preocupados. De seguro me dirían lo mismo los de mi salón.
-Es cierto, hoy llegaste sola ¿verdad?
-Si, pero es que hoy Natsuko se levanto tarde y a Mitsuko le tocaba lavar los trastes. Kei me dijo que el y Axel necesitaban recoger algo antes de venir para acá.
-No te vi hoy en el clubcar.
-Ya que no pasaste por mi decidí alargar mi camino y disfrutar el patinar lento.
-¿Tu patinas? Nunca te he visto patinar.
Me enfado su comentario ya que si había patinado últimamente había sido por su causa ya que no me dejaba.
-Yo patino casi desde que aprendí a caminar. Lo hago en tierra y sobre hielo. Si no lo había hecho en este último mes fue por una sola razón.
Me aleje enfadada. Si el mismo me lo había prohibido, ¿es que ya no se acordaba de las cosas que me restringió? De verdad era un desconsiderado. También lo había mencionado en su casa, justo un día antes de que se comenzara a portarse amable, justo hace dos días.
Mire mi reloj. Ya casi era hora de que empezaran las clases. Mientras tomaba otra ruta para llegar a mi salón llame al celular de mis hermanas para contarles la excusa.
-¿Hola?
-Hola Mitsuko, llamo para decirles la excusa sobre nuestra falta.
-Es cierto, teníamos que inventarnos una para la clase. Dímela.- era extraño, me sonaba a que fuera una tarea que nos habían dejado.
-Mira, les dije solo a los del B que ayer me sentí muy mal y mientras me dirigía a la enfermería me salí por error de la escuela y ustedes me siguieron pero como mi magia estaba muy baja les costo trabajo seguirme y cuando lo lograron ya era muy tarde. Que ya fui al doctor y todo eso, no hay motivo para alarmarse.
-Ok, muchas gracias.
-¿Llamarías a Axel y Kei por mi? Es que ya voy llegando al salón.
-Esta bien, cuídate y no te esfuerces.
-No te preocupes, ¿Dónde están?
-Je,je,je,je,je, es que perdimos el ultimo clubcar y vamos tarde. Al parecer a Kei y Axel les costo un poco de trabajo seguir las instrucciones para llegar al hospital con discreción y también van tarde.
-Esta bien, mejor apúrense que faltan unos cinco minutos.
-Eso tratamos, no estamos ya tan lejos. Bye, bye.
-Bye.
Recoger mi receta les había causado problemas a Axel y su hermano. En cuanto a mis hermanas también era un poco mi culpa. Ellas no se levantan tan fácilmente y el haberse dormido hasta tarde había ocasionado que se levantaran tarde.
Al llegar a mi salón todos los rostros que se encontraban ahí voltearon hacia mí. Me dirigí a mi asiento en el que estaba antes de que fuera novia de Nakamura. Supe que no habría inconveniente pues tenia mi nombre en un papelito. Los pocos minutos que duro la miraditas de reojo que me lanzaban todos me parecieron eternos.
Justo cuando sonó la campana Axel, Kei, Mitsuko y Natsuko entraron en el salón todos agotados.
Axel le pasó discretamente la receta a Natsuko para que después me la entregara a mí.
-La olvidaste en casa nee-chan.
-Arigato Mitsuko.
Sentí pena por ellos al verlos tan agotados y pensé que debería comprarles algo en agradecimiento por la ayuda de ayer y hoy.
-Buenos días alumnos.
-Buenos días profesora.
La profesora al verme se mostro muy preocupada. Era seguro que no pensaba verme hoy y que notaba mi falta de magia.
-Yanahisawa, ¿cree que podríamos salir unos momentos si no le molesta?
Me dirigí con mi receta a la puerta con ella. Me daba tristeza ver su cara de angustia. En cuanto cerró la puerta me miro con una cara que pensé que podría ponerse a llorar.
-¿Qué paso ayer? Cuando volví al salón cinco de mis mejores estudiantes no estaban y no volvieron en todo el día. Y hoy llego y resulta que no puedo sentir su presencia, necesito saber que le paso o si yo soy la enferma.
-No, no es usted profesora. Es que ayer me sentí muy mal antes de que llegara así que salí a la enfermería pero estaba muy mareada y me salí de la escuela, ellos se preocuparon y me siguieron, pero mi magia había bajado mucho y les costo trabajo encontrarme. Cuando lo hicieron era muy tarde y por eso no regresamos. Solo necesito unos cuantos medicamentos y estaré mejor en un par de días.- añadí mostrándole mi receta.
Al parecer seguía muy preocupada y me ofreció volver a casa pero yo me negué.
Al volver al salón la maestra procuro serenarse. A mi me dio un poco de gracia que medio grupo me siguiera a mi y la otra mitad a la maestra.
Las clases siguieron con normalidad. La única excepción fue que todos los maestros de clases especiales me miraban con cara de sorprendidos y la maestra se los llevaba aparte para explicarles la situación que le había comentado. Siempre regresaban muy apenados y todos estaban muy angustiados, me ruborizaba cada vez que mostraban un poco ams de atención hacia mi que hacia el resto.
Durante las prácticas me quedaba aparte observando al resto. Era triste estar ahí pues mientras no tuviera la edad suficiente para obtener un trabajo donde pudiera utilizar magia, en la escuela era mi única oportunidad para divertirme con ella. Me daban envidia todos los demás disfrutandolo, pero no me enfadaría con ellos, esta también era una oportunidad para relajarse y aclarar mi mente.
El recuerdo que había tenido cuando me desmaye lo repetí en mi mente una y otra vez, siempre solamente hasta que las nubes negras aparecieran. Me producía una felicidad enorme ver a esa familia tan tranquila. Comencé a imaginármelos en su vida diaria y preguntándome por que veía la vida de otra niña. Sin darme cuenta, me volví a sumergir en mis pensamientos.
-¡Mamá, mamá! Una señora me acaba de decir que yo tengo la capacidad de crear luces que salgan de mis manos y lanzarlas a donde yo quiera. También hacer que las cosas se muevan de un lado para otro, y solo tengo que concentrarme.
La madre pareció asustarse ante lo que su hija decía.
-¿Quién era esa mujer? Dime si era del pueblo
-No se, llevaba una capa como la de papi muy desgastada pero su rostro era muy bonito.
La pequeña parecía muy intrigada por el miedo de su madre. Comenzó a decirle a su hija que se olvidara de esas cosas y que nunca lo intentara.
-¿Por qué mami? No comprendo, seria muy bonito si pudiera hacerlo.
-Por que esas cosas solo hacen daño, nuestro señor no te lo perdonaría si intentaras algo como eso. De seguro esa señora era alguien en contra de nuestro amo y quería desviarte del camino a su reino, pero tu como buena creyente no le harás caso, ¿verdad hijita?
-Esta bien mami, no lo intentare.
La madre se tranquilizo y siguió barriendo la sala.
-¡¡¡Danika, Danika despierta!!!
Esa voz otra vez me llama, ¿para que me quiere?
-Danika tienes que despertar o te llevaran al hospital.
-¿Eh? ¿Qué ha pasado aquí?
A mi alrededor todos lanzaron suspiros de alivio y como lo único que veía era el techo supe que me habían metido dentro pero no sabia si de un salón o en la enfermería.
-¿Dónde me encuentro?
-Nee-chan, que bueno que despiertas. Todos estaban muy preocupados por ti. De repente caíste de la banca y comenzaste a prometerle algo a mamá.
-Fue lo más espantoso que he visto.
-Realmente me asuste.
-Pensé que se moriría.
-La enfermera no sabe que te paso y eso la irrita, creo que de ahora en adelante no le caerás muy bien.
El comentario de Natsuko no me nada de gracia. En estos momentos no quería a la enfermera como enemiga.
Recordé que no les había contado sobre mi primer recuerdo y que Natsuko todavía tenia que declarársele a Kei.
Me costo mucho trabajo levantarme. Nadie quería dejarme ir y luego se complico todo aun más cuando llamaron a la profesora a los directivos. Todos los adultos insistían en llamar al hospital al darse cuanta de que no poseía magia en esos momentos y yo, mis hermanas, Axel y Kei tuvimos que quitarles a todos su celular. Nos amenazaron con reportarnos si no se los devolvíamos.
-Se los devolveremos – comencé a decir – si prometen que no llamaran a una ambulancia, ni al hospital, a mis padres o a cualquier medio que me investigue o lleve. Ya les dije que ya me fui a analizar y tengo mi receta. Lo que paso hace rato fue que me quede dormida y tuve un recuerdo. Ahora por favor cálmense todos.
Repartí los celulares a sus respectivos dueños y todos tenían una mirada de confusión.
-Muy bien, parece que no vamos a acabar pronto con esto, así que vayamos todos afuera para estar mejor.
Todos salimos y se sintió muy bien la brisa del cielo.
Todos me seguían mirando con curiosidad y también habían comenzado a mirar a mis amigos como preguntándoles. Las cabezas se movían más y más y estaba comenzando a desesperarme.
-¡¡¿¿Qué rayos quieren preguntar??!!
-¿Recuerdos?- preguntaron todos al mismo tiempo
Me quede sorprendida, no me esperaba esa pregunta y realmente pensé que era algo hubiera que solamente supieran mis amigos cercanos. Se me había olvidado que nosotros que manejábamos magia no recordábamos cosas lejanas, solo veíamos a veces el futuro.
No sabia que responderles, y al mirar a Axel y el resto supe que tendría que decirles la verdad.
-Bueno, es que… a veces cuando me duermo… tengo recuerdos de… bueno, ya saben… de cosas pasados… como cuando era niña y todo eso.
Inmediatamente los profesores y directivos junto con la enfermera se pusieron enfrente de mí.
-Joven Yanahisawa ¿no cree que eso es digno de investigación? Es lo contrario al deja vu, no es normal.
-Lo se, lo se pero no hay de que alarmarse, no es algo digno de investigación y todos tenemos lago que nos distingue un poco mas del resto.
-Pero señorita usted no entiende. Si comprendemos por que le pasa eso tal vez podremos hacer algo con nuestra evidente incapacidad para recordar el pasado lejano.
Era lo peor. Solo se me había escapado un pequeño dato sobre mí y ya querían tratarme como rata de laboratorio.
-Natsuko, ¿me prestarías tu celular, plis?
-Si.
Marque el numero de mi casa y después de sonar dos veces mi mamá respondió.
-Casa de los Yanahisawas.
-Madre, ¿crees podres pasar por mi ahora mismo?
-¿Qué paso bebe?
-Es una historia algo larga.
-Esta bien, ahorita voy y de paso recojo a tus hermanas.
-Muchas gracias, te veo en un rato. Hermanas, mamá vendrá a recogernos muy pronto.
Colgué un teléfono y me dirigí al salón por mis cosas. Sabía que me había metido en una buena bronca con los profesores pero no me iba a dejar llevar para que me hicieran estudios.
Cuando estaba terminando de guardar mis cosas aparecieron en la puerta Mitsuko y los demás.
-Ya le pedimos permiso a nuestro padre para que nos podamos ir con ustedes.
-Danika, viene para acá.
Lo que necesitaba en esos momentos. La compañía de alguien radical. Pero bueno, como ahora se comportaba mejor decidí ver que pasaría.
No tardo mucho en llegar. Parecía muy preocupado por mi pero tenia la misma idea que el resto, que fuera el conejillo de indias de los doctores. Me enfado mucho con el.
-Eres tan despreciable como antes.
-No, es solo que imagina todo lo que ayudarías.
No pensaba escucharlo, era solo un interesado.
-Danika, por favor hazme caso y piénsalo.
-De verdad comenzaba a pensar que comenzabas a cambiar, por eso te espere, pero en el fondo sigues siendo el mismo. Ya vámonos chicos.
Salimos por la puerta y mientras llegaba nuestra madre estuvimos paseándonos. Yo estaba muy triste ya que no podría volver a la escuela en un tiempo. Iba a extrañar mucho los días que iba a faltar, por lo menos mientras recuperaba mis poderes.
Nos sentamos en una banca en frente de la fuente y sentimos el sol sobre nuestros rostros. Tenia que tener cuidado con no volverme a dormir pero era muy difícil con este ambiente. Tanta tranquilidad, sentir los elementos a nuestro alrededor, meciendo nuestros pensamientos con la brisa, reflejándolos en el agua, dándoles vida con las llamas de nuestro interior y sosteniéndose con la tierra debajo de nuestros pies.
-¡Danika!
Abrí los ojos y me di cuenta de que estaba a punto de dormirme.
-Lo siento, se esta muy tranquilo aquí.
-Lo se, lo se pero tenia que decirte que se nos olvido pasar por tus medicinas, mejor vamos ahora antes de que llegue tu madre.
-Gracias Axel.
-Kei, ¿me das la tarjeta de la doctora Bibiana?
Le entrego la tarjeta y comenzó a marcar el teléfono.
-¿hola, Bibiana? Nos preguntábamos si podías venir por nosotros ahorita, necesitamos que nos des las medicinas de Danika, no la recogimos en la mañana y la mamá de ellas nos vendrá a recoger por un problemita que tuvimos con los directivos. No, no fue a propósito. Mañana te lo contamos pero ahora tenemos prisa. Ok, te esperamos afuera en la enfermería.
Nos dirigimos a la enfermería, por suerte la enfermera no estaba ni nadie de los directivos. Bibiana ya nos esperaba afuera. Me pregunte cual era la otra forma para llegar al hospital. Pasamos otra vez por la puerta. Siempre estaba muy tranquilo, no tenían muchos pacientes, se veía a varios doctores andando despreocupadamente y enfermeras platicando sobre sus hijas y madres. Me sentía ausente, no pensaba, no sabia por donde iba, me estaba comenzando a alterar. Sentía enfadarme y como si mi paciencia se me acabara.
Después de un tiempo me comencé a calmar y me di cuenta de que me habían sentado y estaban hablando de mí y mi salud.
Quería sentirme ausente pero fui volviendo a la realidad poco a poco.
-¿Danika?
La voz de Bibiana me devolvió completamente a la realidad. Pero de repente sentí que volvía quedarme sin energías.
-Danika, deberías guardar cama por lo menos hasta que toda tu magia este de vuelta. En verdad esperaría que la guardaras un poco más solo para asegurarnos.
Pero no quería, mejor utilizar la magia lo más pronto posible. Ella ya no tenía ese problema por que tenía su trabajo y todo.
-No te preocupes, guardara cama hasta que mi magia este de vuelta.
-Por favor, verifiquen que solo la utilice cuando este devuelta toda, ¿si?
Todos asintieron con gusto y solo esperaba que no se pusieran de exagerados mis padres y solo me dejaran levantarme para ir al baño.
-Una cosa mas Danika,- la doctora se puso muy seria en ese momento y entendí que debería de hacerle caso fuera lo que fuera– no quiero que en estos momentos te pongas a pensar en tu niñez ni ningún recuerdo. Tus hermanas me contaron, y me parece muy peligroso si te pusiste en ese estado solo por hacer un viaje al pasado. También, si tienen algo mas de relevancia, ya sea medica o no, me gustaría que me lo cuentes. Tal vez nos pueda ayudar por si algo más te pasa. Bueno, es hora de que vuelva al trabajo. Bye, chicos.
Salió por la puerta que estaba detrás de ella ya feliz y relajada. Aunque me pareció un poco extraña para ser una doctora, me dio una gran confianza y pensé que podría contar con ella como amiga.
Nos dirigimos a la salida. La enfermera parecía estar en la dirección junto con el resto. Nuestra madre ya había llegado y se veía muy preocupada por todos nosotros. Lo que le dije para que no se pusiera a hacerme preguntas fue que la doctora y los directivos parecían estar muy interesados en mi ausencia de magia. Al principio no pareció creerme, de que unos directivos no entendieran el desgaste de magia pero fingí estar tan consternada como ella.
Al llegar a casa todo el servicio nos estaba esperando afuera de ella con vasos de agua, pastillas, toallas y mantas. Una vez mas mi madre había vuelta a exagerar y le había alertado a todo el servicio.
Nuestro padre estaba adentro con doctores especializados. ¡No puede ser! Mi madre había llamado a mi padre también mientras estaba histérica y el había hecho lo que a mi madre la había faltado. ¡Daba lo mismo si me hubiera quedado en la escuela, solo me utilizarían como un conejillo!
-¿Cómo pudiste madre? ¡¡Es por esto que me fui de la escuela, por esto te llame. Haya todos los profesores, directivos y la enfermera querían llamar a todos los hospitales y magos expertos en magia curativa para examinarme y tratarme como un animal!! Llego a mi casa y resulta que mis padres me entregan. –me acerque a mi padre tratando de mantener alguna esperanza, creyendo que tal vez no les había dicho, creyendo que podría retractarme y disculparme.- Padre, se me sincero, ¿les contaste mi problema?
El que no pudiera mirarme a la cara ninguno de mis dos padres me demostró que habían hecho justamente lo contrario. Me sentí traicionada, sabia que mis padres no lo habían hecho a propósito pero aun así… aun así… no pude evitar enfadarme con ellos. En especial al ver la cara de los científicos que parecía que al fin habían encontrado un reto que mereciera toda su atención.
En ese momento me lance escaleras arriba y me encerré en mi habitación. No dejaría que me llevaran, me escaparía si era necesario. Ahora que no tenía magia no me iban a poder ubicar tan fácilmente.
Tocaron la puerta de mi habitación. Primero me fije en la cerradura antes de abrir y deje pasar a mis hermanas y amigos.
-Dani, te necesitamos. Tú eres la única que puede idear un plan para zafarnos de esta. Los doctores no le quieren hacer caso a tus padres y se empeñan en quedarse hasta que salgas.
-¡Oh Dios!
Me senté en uno de mis puffs y comencé a pensar en un plan para que pudiéramos salir de esta. Tantos problemas por un simple dato y lo bueno es que había dicho que era de mi niñez y no de otra niña, si no aun menos querrían irse.
-¡Ya lo tengo, nee-chan!
Mitsuko se sentó en un puff al lado mío y me tomo ambas manos. Sus ojos tenían estrellitas y me acorde de mi cuaderno. Lo que había anotado en el.
-Si llamamos a Bibiana tal vez ella pueda hacer que se vayan. Es una doctora y como se ve muy joven tal vez sea un poco conocida. Y no diré que no es buena, realmente nadie duda con sus instrucciones y siempre parece muy segura de lo que dice.
Me sentí tan agradecida con Mitsuko que me puse a llorar de alegría, yo siempre supe que no era la única buena en idear planes o buscar excusas en los momentos mas desesperados.
Inmediatamente Kei se puso a marcar el número de la doctora, solo me podía quedar pegada a la puerta de mi balcón pues los doctores se habían puesto a investigar toda materia que había en mi casa.
-Danika tranquila.
Abrí los ojos y note que estaba de cuclillas pegada a la pared con lágrimas en los ojos.
-Hermana, la doctora ya esta a solo metros, no falta mucho para que todo esto acabe. Aguanta un poco mas, es mas, podrías dormirte ahora mismo. Nosotros nos encargaremos de que todo marche bien.
-Muchas gracias Natsuko, pero quiero aclarar algunas cosas cuando todo acabe, preferiría no dormirme. Aparte de que tengo miedo, no quiero volver a ver el pasado. He estado tan metida en mis pensamientos que ni siquiera les he hablado de lo que he visto. En estos momentos no les puedo decir pero quiero que en cuanto se vayan aclarar puntos con ustedes y la doctora.
Segundos después el timbre sonó y sentí por fin una alegría en mi interior. Me atreví a salir de mi habitación y allí estaba ella, en la puerta esperándome con una sonrisa. Se veía tan joven que me pareció una hermana perdida, con esas de las que siempre puedes contar para que te ayuden con alguna tarea o asuntos personales.
-Danika, ¿Por qué están todos esos doctores tomando tantas muestras?
Me abalance sobre ella llorando.
-Bibiana ayúdanos por favor. Por error mis padres les dijeron a los doctores sobre mi contra-deja vu.
Bibiana lanzo un gran suspiro y con un solo chasquido logro atraer todas las muestras de los doctores. Casi inmediatamente todos los investigadores estaban alrededor nuestro pero ella ni estaba nerviosa, al contrario, mostraba una sonrisa burlona en la cara.
Poco a poco note que los doctores iban dejando los ceños fruncidos y se ponían a cuchichear entre ellos. Se fueron alejando poco a poco y Bibiana les abrió la puerta. Todos se marcharon mostrándose muy decepcionados.
Estaba verdaderamente confundida. ¿Por qué se habían marchado sin decir ni una palabra, sin continuar la investigación?
-Bibiana, dime que paso.
Pero no me pudo responder, de repente la doctora se tambaleo peligrosamente.
-¡Bibiana!
Axel llego rápidamente y la acomodo en el sillón. Estaba sudando mucho.
-Axel, ¿Cómo esta su nivel de magia?
-Estuvo gastando mucho en los últimos momentos, supongo que lo que haya hecho para sacarlos debió de haber sido un hechizo poderoso, aunque no dañino porque no note alguna perturbación en ellos.
Fue abriendo los ojos lentamente. Todos estábamos alrededor suyo muy preocupados por ella. Mi madre le acerco fue a la cocina por un vaso con agua y una pastilla para el agotamiento de magia y se las dio.
-¿Qué te paso Bibi?
-Es que lo que hice fue utilizar un hechizo para comunicarme con ellos por medio de mis pensamientos y decirles que eres mi paciente – a mis padres pareció bastarles esto pero yo y mis amigos sabíamos que había algo más. Bibiana prosiguió -. Pero como no es un hechizo tan fácil ocupe mucha magia, por eso me desmaye, pero no se preocupen que ya estoy bien. También fue porque algunos fueron muy testarudos. Seguían discutiendo mientras se marchaban, se notan que son cerebritos, no sabes las palabras que decían. – Agito la cabeza con pésame y al volverla a alzar nos miro con curiosidad -¿Por qué siguen tan cerca de mi?
A todos nos apareció una gotita sobre la cabeza y nos alejamos disimuladamente. Mis padres le agradecieron su ayuda ante esta situación tan incomoda. Mi mamá se fue a preparar la comida y mi papá a ver los asuntos que había dejado por venir aquí.
Cuando estábamos seguros de que no nos podían oír comenzaron las explicaciones.
-Muy bien, dinos que más les dijiste.
-Espérate Natsuko, creo que mejor nos vamos a otra parte.
-El más cercano es el de nee-chan.
Todos nos dirigimos a mi habitación. Estaba encima de la entrada, o sea que al lado de las escaleras. El mío era el único que tenia balcón. Aun recordaba cuando nos mudamos, fue un año antes de entrar al kínder y semanas antes de que me madre echara a mi padre.
En la época de decidir los cuartos pensé que le tocaría a una de mis hermanas, pero no fue así.
-Pero hermanas, ¿están seguras de esto?
-Por supuesto
-No tenemos ninguna duda.
-Es que…
-Es que nada. Entiéndenos, si nos toca a alguna de nosotras nos estaremos peleando por un largo tiempo, y en el fondo nunca estaremos contenta con la otra, será mejor si la tienes tu nee-chan.
-¿Entonces por que no nuestra madre?
-Es que… ya habíamos decidido que queríamos que te quedaras con esa habitación y le sugerimos que ella se quedara con la habitación que esta al lado del santuario.
-Aparte, las dos que quedan son iguales a la tuya excepto que no tienen el balcón. Lo que tienen son las enormes ventanas hundidas en donde nos podremos sentar para mirar el atardecer y quedarnos dormidas.
-Y mamá dice que nos comprara consolas y un mini refrigerador a cada una.
-¿De veras que estarán bien?
-No nos subestimes nee-chan, siempre recordaremos que nosotras te lo sugerimos, por eso nunca nos quejaremos, y como tu nunca presumes no nos recordaras que tu habitación es la mejor de la habitación.
-Estamos seguras de que todo estará bien.
Ya no podía discutir mas con ellas, perdería la final de cuentas y ya me había cansada y al pedir que paráramos por hoy lo tomarían como mi renuncia.
Al ir bajando los escalones a la sala una luz al final de ellas se volvía mas fuerte y oía una voz llamándome en susurros pero claramente.
-¡Danika! Despierta ya, ya casi esta la comida.
-¡Nee-chan! Mamá subirá en cualquier momento.
-¡Plis, hermana!
Abrí los ojos lentamente, estaba en mi cama y todos estaban a mi alrededor. Me levante bruscamente, todos se hicieron para atrás preocupados, me volví a recostar y me tape los ojos, trate de recordar cuantos regresos había tenida, sin contar los que soñaba siempre que regresaba de unas vacaciones. Estaba el de corte de cabello de mis hermanas, el ultimo día que vi a mi padre, cuando la chica fue atacada, cuando se presento esa extraña mujer y la decisión de los cuartos de ahorita.
-5
Sin darme cuenta había dicho mi número de regresos. Al destaparme los ojos todos me miraban con curiosidad.
-Es el numero de regresos que he tenido contando el de ahorita.
Nos quedamos en silencio cada quien mirado a una dirección diferente cuando la voz de mi madre nos saco de nuestro ensimismamiento, anunciando que faltaban diez minutos para la comida.
Me levante y me dirigí al balcón. Sentí la brisa fresca y pura de la tarde.
Sentia mucha hambre, pese a que todavía era muy temprano, siempre comíamos a las 4:30, pensé que tal vez fueran a dar las 2:00.
-¿Qué hora es Kei?
-Van a dar las dos y media.
Era extraño, todo lo que había pasado, y apenas darían las dos.
-Danika, ¿Qué tanto recuerdas?
Mire a Axel, tenia la preocupación marcada en todo su rostro. Me pregunte que pensaría del echo de que estuviera viendo los recuerdos de otra chica. Decidí decírselo de espaldas, sin saber por que, tal vez por que en cuanto se lo dije sentí su preocupación mezclada con cierto desconcierto.
-Mira, -dije antes de que me dijera algo- ahorita no podemos hablar, después del baile, pues ahorita tengo algo que tiene menos tiempo de preparación con Natsuko.-Ella me miro nerviosa, sabia lo que quería decir y no pensaba que lo hablaríamos tan pronto.- Ahora les pediré que salgan, me voy a preparar para la comida y ustedes deberían hacer lo mismo. Axel, Kei, su ropa esta en el armario de afuera.
-Ok.
-Te vemos en unos minutos nee-chan.
Al salir ya todos entre en mi baño, al verme en el espejo recordé lo demacrada y triste que había estado, ahora me veía mucho mas feliz. Me lave la cara y me dirigí a mi armario.
Me probé varios atuendos frente a mi espejo. Me decidí por una camisa sin mangas ni tirantes, una mini falda de mezclilla y botas que combinaban.
Al salir oí voces que provenían del vestíbulo.
-Muchas gracias por habernos invitado, hacia tiempo que no comíamos todos juntos.
-Es todo un placer.
Baje las escaleras ruidosamente. La pareja Kimochi y mis padres se voltearon a verme, en todos los pares de ojos note cierta angustia pese a sus intentos por ocultarlo.
-Que bueno que bajas mi vida.
-Buenas tardes madre, Sr. y Sra. Kimochi.
-Buenas tardes Danika.
-Hola pequeña.
Nos dirigimos hacia el comedor. Nos alcanzaron minutos mas tardes el resto.
Fue una cena muy agradable, estuvimos platicando mucho tiempo después de terminar de comer. En un momento de silencio surgió una pregunta que no quería oír.
-¿Cómo has estado de salud? ¿ya estas mejor? En la casa mis niños siempre están preocupados por ti, preguntándose que podría pasarte al no poder sentirte.
-Hemos de admitir que Kazuyo y yo también nos pone nerviosos no sentir a algunas de ustedes.
-Kazuo, pero si tu solo juegas pool.
-Para distraerme –se defendió- y no estoy jugando muy bien.
Después todos nosotros nos dirigimos a la sala, pero tiempo después el timbre volvió a sonar. Eran mis compañeros y los maestros. Se venían a disculpar por el comportamiento que habían tenido en la escuela. Como estábamos a punto de ver una película los invitamos a pasar, la mayoría delos adultos dijeron que ya tenían compromisos, algunos chicos también se negaron pero fue una suerte, no con todos los puffs de mis hermanas y las sillas de la cocina habrían alcanzado por si hubieran aceptado casi todos.
Pasamos una gran noche todos juntos. Preparamos toda una docena de bolsas de palomitas, trajimos todas las sillas posibles. Logramos que los padres de Axel y Kei los dejaran quedarse y mañana marcharíamos todos juntos hacia la escuela.
Aun pese a todo algo en mi mente no me dejaba en paz. Sentía, aun sin mis poderes, que alguien me vigilaba, y estaba segura de que era la misma presencia maligna que había sentido en casa de Nakamura, algo en mi interior me lo decía.
Pase un sueño intranquilo. En le aparecían unos ojos negros que me miraban anhelándome, o eso me parecía. Me desperté asustada, no quería volverme a dormir y encontrarme con esos ojos llenos de anhelo por mi. La puerta de mi habitación se abrió lentamente y Mitsuko apareció detrás de ella con el resto siguiéndola, otra vez para salvar mi día, o noche.
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